El ALBA, con un lugar en la vanguardia - Cuba

El ALBA, con un lugar en la vanguardia

Jefes de Estado y de Gobierno participaron en la clausura de la VIII Cumbre del bloque solidario

 

Autores:

Luis Luque Álvarez
Jorge L. Rodríguez González

«Ser parte del ALBA implica el propósito de construir sociedades racionales, eficientes, que vivan en armonía con la naturaleza y procuren la justicia social para nuestros pueblos. Esa es la cooperación integral que promovemos, y tal empeño exige un espíritu revolucionario», expresó el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz, al dejar clausurada anoche la VIII Cumbre del ALBA-TCP, en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Además del mandatario cubano, presidieron el acto de cierre su homólogo venezolano, Hugo Chávez; el presidente boliviano Evo Morales; el nicaragüense Daniel Ortega; Baldwin Spencer, primer ministro de Antigua y Barbuda; el primer ministro de San Vicente y Granadinas, Ralph Gonsalves, y altos representantes de Ecuador, de la Mancomunidad de Dominica y del legítimo gobierno de la República de Honduras. Estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM) repletaron el plenario.

Previamente a la intervención de Raúl, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, tomó la palabra y leyó una misiva del Comandante en Jefe Fidel Castro, titulada Mensaje al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en la que el líder de la Revolución rememora su primer encuentro con Chávez, en 1994 en La Habana, y elogia los diez años de fructífera colaboración cubano-venezolana, además de tratar otros temas.

El mandatario bolivariano rememoró cómo, hace 15 años, «andábamos buscando caminos». El continente —aseguró— estaba a oscuras. La hegemonía estaba instalada por todas partes. Sobrevivían algunos movimientos y corrientes que nunca se rindieron, pero los gobiernos estaban arrodillados ante el Imperio. Y Cuba estaba con la bandera levantada, con el Período Especial en pleno rigor.

«Aquella noche de diciembre, este soldado, hijo de Cuba que me siento, llegó a Cuba para siempre. Nunca más me iré de Cuba. Fidel me hizo el honor. Gracias, mi Comandante, por convertirme en hijo suyo. Así me siento, y es un grandísimo honor que espero merecer. La historia lo dirá».

Según Chávez, el ALBA comenzó aquel 14 de diciembre de 1994, cuando se fundió en un abrazo con el líder cubano. «Así como es Fidel, ha debido de ser Bolívar. ¡Genial, genial!», añadió.

Años después, cuando Chávez, ya presidente, levantó su voz contra el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en medio de una Cumbre de las Américas, al regreso, Fidel le expresó: «Ahora sí que derrotaremos al ALCA». «Yo dije: “Ahora sí se volvió loco Fidel”. ¡Y fíjense qué ocurrió! Que en 2004 nació el ALBA, y en 2005 enterramos el ALCA en Mar del Plata».

En palabras del Presidente venezolano, el ALBA es hoy un área geopolítica de gran dinamismo. Hemos avanzado bastante, con un grupo de países aliados, observadores, en este continente y en otros, que reconocen al ALBA. Hay que lanzar un plan 2010-2015, de ofensiva incrementada, para redoblar la marcha en lo político, lo económico y lo social, para conformar este gran espacio que está hoy a la vanguardia en el planeta.

En cuanto a las amenazas que acechan a esta Alianza, subrayó que el golpe en Honduras fue contra ella. «Pero así como no pudieron con el pueblo hondureño, no podrán contra el ALBA. Que pongan mil bases militares. ¡No podrían con nosotros! ¡Sépalo señor Obama! ¡Sépalo, señor Premio Nobel de la Guerra! No les tenemos miedo».

Del éxito que tengamos en el ALBA —afirmó—, creo modestamente que depende, en algún grado de importancia, el futuro de la humanidad, que está en grave riesgo. Este movimiento, la Alianza Bolivariana anticapitalista, antiimperialista, alternativa socialista de liberación, es, sin autocomplacencias, la vanguardia en la posibilidad de transformar realmente este mundo.

Un eje por la humanidad

El claro beneficio de la pertenencia a un esquema verdaderamente integrador, cuyo objetivo es la mejora de las condiciones de vida y la dignificación de millones de personas humildes de este continente, fue subrayado por las prestigiosas personalidades que intervinieron en la clausura de la VIII Cumbre,

El presidente boliviano, Evo Morales, calificó al ALBA como «un eje por la humanidad que va creciendo». «No hay eje del mal, sino eje por la humanidad», dijo Evo al desacreditar el discurso norteamericano que así denomina a la emergencia de gobiernos progresistas y más parecidos a sus pueblos en la región.

Frente a las amenazas que vienen de modelos económicos imperialistas vigentes, dijo, este movimiento crece para seguir avanzando en la liberación de nuestra región, en la que señaló como paradigma a Cuba, a la que llamó «semillero de la Revolución, que representa dignidad y soberanía no solo para los pueblos de Latinoamérica, sino para el mundo».

Respecto a su victoria del 6 de diciembre, cuando la mayoría de su pueblo votó para que asumiera un nuevo mandato al frente de la presidencia, el líder indígena expresó que ese triunfo no es solo para Bolivia, sino para los pueblos revolucionarios de Venezuela, Nicaragua y de toda Latinoamérica. «La lucha de Fidel y de su pueblo no ha sido en vano», dijo.

Al patentizar el impacto de programas sociales como la Misión Milagro, recordó que cuando era un líder sindical escuchó una reunión entre Fidel y Chávez en la que ambos líderes debatían la posibilidad de operar de la vista a 100 000 latinoamericanos. Parecía que estaban hablando de algo imposible. Hoy se ha operado a más de 400 000 en el país andino, gratuitamente y sin condiciones. Esta es una nueva forma de solidaridad, un ejemplo modelo de cómo practicar la solidaridad en el mundo, comentó.

Igualmente, el presidente boliviano responsabilizó al capitalismo brutal como la real causa del cambio climático, y expresó que las grandes potencias tienen que pagar la deuda ecológica que contrajeron con su exagerada industrialización y a costa de depredar la vida del planeta.

Por su parte, Baldwin Spencer, primer ministro de Antigua y Barbuda, señaló que el ALBA-TCP ha tenido un efecto muy positivo en la vida de los ciudadanos que residen en el territorio de la organización. En su país se ha logrado reducir la pobreza, el analfabetismo, el azote de varias enfermedades; cientos de jóvenes han podido acceder a becas; ciudadanos con diversos tipos de discapacidad se han beneficiado de subsidios alimentarios, y un proyecto para el mejoramiento de un aeropuerto nacional marcha adelante.

El mundo exterior, refirió, ha estado tratando de encontrar soluciones a la crisis global, mientras los miembros del ALBA-TCP, mediante los principios de solidaridad y complementariedad económica, han podido desarrollar programas para garantizar que nuestros pueblos no reciban todo el impacto adverso de esa recesión.

Una alerta, entretanto, vino del primer ministro de San Vicente y Granadinas, Ralph Gonsalves: «No piensen en ningún momento que porque (el presidente de EE.UU., Barack) Obama quiere conversaciones, el imperialismo no trabaja para aislar y derrotar a los gobiernos del ALBA».

Somos testigos —añadió— del golpe de Estado en Honduras, de la utilización de Colombia como rampa de lanzamiento contra Venezuela, del bloqueo contra Cuba, y de las acciones contra otros; no olviden estos temas.

Asimismo, reconoció que el ALBA ha traído a San Vicente y Granadinas a la historia de América Latina, de América Central, y ofreció una propuesta: En el pasado, dijo, el colonialismo británico desató un genocidio contra los pueblos garífunas, y buena parte fueron deportados a Honduras, Belice, Nicaragua y Guatemala. Por ello, es importante que el ALBA se centre en el tema de las compensaciones por este genocidio. Ese debe ser un punto fundamental del programa del bloque.

Por último, expresó que el papel de Fidel, de Raúl y de Hugo Chávez ha garantizado que el ALBA tome un rumbo sostenible, y que cada día se vea convertido en una fuerza más importante.

En la misma línea de Gonsalves respecto a los peligros externos, se pronunció el mandatario nicaragüense Daniel Ortega, quien advirtió que el golpe de Estado en Honduras y el establecimiento de bases militares en Colombia son muestras de que el gobierno norteamericano no ha cambiado sus relaciones con América Latina, a pesar de las promesas que hizo Obama cuando competía por la silla presidencial.

Washington mantiene una política inamovible, dijo, y ejemplificó que, cuando ocurrió el zarpazo en Venezuela, en 2002, estaba George W. Bush, pero ahora está Obama, y el golpe fue en Honduras.

A los países del ALBA, por su parte, no se les puede tildar de terroristas ni desestabilizadores, pues ninguno ha venido a esta Cumbre a trazar políticas de guerra ni a apostar por mantener la explotación de los pueblos y su empobrecimiento. Nadie puede acusar al ALBA de haber agredido a país alguno. De lo que sí se nos puede acusar, como a Cuba, es de ser solidarios, apuntó Ortega.

No subestimar la fuerza de la unidad

La República del Ecuador, en plena Revolución Ciudadana encabezada por el presidente Rafael Correa, ha tomado dos decisiones históricas en 2009: una, la recuperación de la base militar de Manta, y otra, el ingreso del país al ALBA-TCP, un bloque en el que Quito «pretende aportar a la construcción de un mundo más solidario y justo, en un marco de soberanía y dignidad».

Así expresó Fander Falconí, ministro de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración del país andino, al intervenir en la clausura de la VIII Cumbre. «Sin ser ingenuos, no podemos subestimar la fuerza de nuestra unidad», manifestó Falconí, quien refirió la voluntad de nuestros pueblos y gobiernos para alcanzar los objetivos de justicia y solidaridad.

Asimismo, expresó el pleno apoyo ecuatoriano a la postura expresada previamente por el presidente boliviano Evo Morales, respecto al cambio climático: «No se puede exigir que los pobres dejen de respirar o cocinar con leña, pero sí que los ricos dejen a un lado los exuberantes modos de vida que acaban con nuestro planeta».

A su turno, Philbert Aaron, embajador de la Mancomunidad de Dominica en Venezuela y Coordinador Nacional del ALBA en su país, destacó que «el ALBA ha dejado huella». Es, señaló, una punta de lanza en la lucha por el progreso para todos los que luchan por una vida mejor en este planeta; es una estrategia para recuperar la unidad de América Latina y el Caribe, interrumpida brutalmente por el colonialismo y la esclavitud; es una experiencia que inspira relaciones innovadoras.

Igualmente, reiteró la posición de su país de cara a un tema crucial: «El bloqueo (de EE.UU.) contra la República de Cuba es inmoral, injusto; va contra el derecho internacional y contra la mayoría de la opinión publica mundial», expresó.

Y por la tierra pisoteada por la bota militar bajo el padrinazgo de Washington, alzó la voz la canciller hondureña, Patricia Rodas: «Honduras andará hasta el fin de los tiempos con el ALBA (…) Estamos rindiendo cuentas al Comandante en Jefe (Fidel), estamos cumpliéndoles a nuestros pueblos (…) No han logrado detenernos un solo instante ni han logrado vencernos».

En sus palabras, la ministra destacó el impacto social que tuvo el ALBA para su país en áreas como la salud y la educación, así como la gestión realizada por el gobierno de Manuel Zelaya para devolverles la dignidad a los humildes.

«Pese a las amenazas que aún penden sobre la vida de nuestro pueblo y nuestro Presidente, y a pesar de los engaños y maniobras para tratar de institucionalizar el golpe de Estado militar, ni hoy ni mañana ni nunca permitiremos que nuestro territorio se convierta nuevamente en un lugar desde donde se tejan las grandes y terribles maniobras contra los procesos revolucionarios de nuestro continente», declaró.

 

 

 

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