El futuro somos nosotros mismos

A los enemigos de la Revolución que pretenden dibujar a Cuba como una nación dividida, donde supuestamente es insalvable el abismo entre la generación histórica que construyó la Revolución y las generaciones más jóvenes, solo se le puede responder con más participación, con más compromiso, con más unidad

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Equipo de periodistas

Un llamado a la unidad dentro de la diversidad que nos caracteriza, a seguir edificando con el concurso de todos la Revolución que nos legaron nuestros padres, efectuaron los delegados durante la jornada final de la sesión plenaria del IX Congreso de la UJC.

Desde las tribunas de cada joven en el Palacio de Convenciones de La Habana, los más de mil delegados e invitados al magno evento de la vanguardia juvenil cubana llamaron a estrechar la unidad como única garantía posible para resistir los desafíos que impone el mundo contemporáneo.

Al respecto, Luis Morlote Rivas, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, que agrupa a la vanguardia de los jóvenes artistas cubanos, recordaba la frase del intelectual cubano Cintio Vitier cuando decía que Cuba tendría que ser necesariamente «un parlamento en una trinchera».

«En momentos de tremendas tensiones, no podemos escatimar esfuerzos, ni subestimar el valor del trabajo persona a persona. Ahora más que nunca es necesario fortalecer el debate, el intercambio, la discusión franca, desprejuiciada, donde escuchemos y expongamos argumentos. Valdría la pena preguntarnos, ¿cuántos de nosotros salimos a conversar con nuestros coetáneos?¿Cuántos de nosotros no subestimamos a los grupos informales, jóvenes como nosotros, educados como compañeros de grupo, en las mismas aulas en que estudiamos? ¿Cuántas veces no descalificamos a los que no piensan ciento por ciento como nosotros?», se preguntó Morlote al intervenir en la sesión plenaria.

«De similar dimensión, y no menos compleja es la batalla que tenemos que seguir librando, desde la cultura y las ideas, hacia al interior de nuestra gente», afirmó el joven intelectual.

Igualmente llamó a utilizar de forma inteligente en defensa del proyecto cubano a las páginas web, los blogs, los teléfonos móviles, los cuales son revolucionarios por su concepción misma.

A Morlote le antecedieron llamados similares a la unidad dentro del diálogo que respete la diversidad sobre la base de los principios de la Revolución, como el realizado por Alejandro González, estudiante de Derecho de la Universidad de La Habana.

A nombre de los estudiantes de Derecho, el joven pidió a Raúl le diera un abrazo al Comandante en Jefe, que también estudió esa especialidad.

El futuro abogado expresó que un tema fundamental que ha sido discutido en todas las facultades de la Universidad de La Habana es el de la unidad de los revolucionarios.

«Hay que preservarla, dijo. Nos toca a nosotros fortalecerla, en primer lugar porque ha sido la fuerza y el motor vital de los logros de la Revolución, de las cuales los universitarios somos protagonistas y beneficiarios.

«En segundo lugar, porque uno de los objetivos del enemigo es sembrar dudas, distanciar a los jóvenes de sus dirigentes, alejarlos entre sí. Por tanto, es imprescindible preservar esa unidad. ¿Cómo lograr eso? Dialogando más, dando más argumentos, y más sólidos».

Alejandro reconoció que es necesario dar más información a los jóvenes, y brindar argumentos que nos rodean en la cotidianidad.

Admitió que es necesario ser más coherentes y sistemáticos en el trabajo de la UJC, y fomentar los valores de la disciplina, el sentido del deber, el sacrificio y la ejemplaridad.

«No se puede convocar si no se es ejemplo. Lo que más nos ha ayudado ha sido el compromiso de los militantes con sus secretarios generales. No es posible concebir una tarea donde no estén los dirigentes comunistas. Cuánto pudiéramos hacer si cada uno de los 4 000 militantes de nuestra universidad tuviera una tarea concreta, y eso es válido para todas las universidades».

Sangre fuerte en los surcos

Las  manos de Yuidel Sotuyo León advierten que para ganarse 35 pesos diariamente hay que trabajar de sol a sol. El corte de marabú, la fumigación y la siembra de arroz se han encargado de dejar en él huellas tan elocuentes como su verbo.

«Yo soy guajiro y no me acomplejo. Gracias a eso llevo el sustento a los míos sin tener que robar, del mismo modo en que los profesionales buenos pueden mantener a sus familias».

Este domingo se le escuchó en la sesión plenaria, cuando los participantes se refirieron a la necesidad imperiosa de producir alimentos para el pueblo.

Supimos que a este delegado al IX Congreso de la UJC por la provincia de Villa Clara nada le resulta ajeno cuando de  defender las conquistas de la Patria se trate.

«En la cooperativa Augusto César Sandino los más jóvenes asumimos las tareas más duras, porque no por gusto tenemos la sangre fuerte. Cuando los ciclones azotaron la Isla en 2009 se nos pidió ayudar a los pineros en el surco y para allá nos fuimos cuatro meses.

«Extrañamos a la familia, nos separamos de las novias, pero por otro lado ganamos en un montón de cosas. Pudimos intercambiar con estudiantes de Agronomía, visitar el Presidio Modelo y estar cerquita de familiares de los Cinco».

Yuidel se refirió al sentido de pertenencia que debe sentir los campesinos por su pedazo de tierra. Recordó que los fundadores de la cooperativa se lo inculcaron a él al contarle el trabajo que costó crear todas las condiciones que ahora disfrutan.

«Lo mismo que hicieron con nosotros los más viejos tendremos que repetirlo con los muchachos de la zona para que se viren para la tierra con deseos».

El mismo compromiso con la tierra hizo que en el plenario la delegada de Pinar del Río Yurisleidys Barrio contara sus experiencias para desatar pasiones por el surco.

Cerca de 500 estudiantes de la primaria y la secundaria han sido flechados por la Agronomía, gracias a la orientación vocacional intencionada en la que trabajan los estudiantes del Instituto Politécnico Agropecuario al que pertenece esta jovencita.

Asimismo, el productor avileño Yorqui Navarro Pérez se refirió a las posibilidades que la Revolución les ha brindado a los campesinos.

Gracias a eso pudo graduarse como ingeniero en mecanización agrícola y ahora considera como un acto de gratitud estimular la vocación por la tierra en su zona.

«Enmarcada en la cooperativa tenemos una escuelita con 37 pioneros. Una vez les preguntamos cuántos querían estudiar Agronomía y solo tres o cuatro dijeron que le gustaba la carrera. Luego, en la cooperativa organizamos un recorrido con los niños; después de hablar con ellos y mostrarle el módulo pecuario casi todos se motivaron por las labores del campo».

Liudmila Álamo Dueñas, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC se refirió a la necesidad que tiene la organización de crecer en el sector productivo. De estratégica evaluó la atención a los jóvenes campesinos, porque allí hay potencialidades muy valiosas.

Firmes fusiles femeninos

El papel de la mujer en la defensa del país desde el Servicio Militar Femenino Voluntario fue otro de los temas abordados en los debates de la sesión plenaria del IX Congreso de la UJC, como un paradigma a seguir entre las jóvenes cubanas al terminar sus estudios de bachiller.

Ante un contexto nacional caracterizado por la baja natalidad, y una fuerza técnica laboral donde las féminas ocupan el 65 por ciento, se hace necesaria la incorporación de las muchachas a la vida militar como baluarte en la defensa del país.

Grechen Gómez, joven que actualmente pasa el Servicio Militar Voluntario Femenino compartió con el plenario sus experiencias y aseguró que las mujeres han demostrado que en el sector de la defensa «todas podemos demostrar nuestras cualidades».

«Hemos comprendido la importancia que tienen la preparación militar y la propia historia de la defensa como herramientas esenciales para la continuidad de la Revolución», comentó.

Esta contribución devuelve a las jóvenes un sentimiento más revolucionario, que les ha demostrado que ser mujer vinculada a la defensa es un indisoluble compromiso en la Cuba actual.

«En el período en que nos incorporamos al Servicio Militar Femenino Voluntario no se pierde un año, sino que se ganan importantes meses de conocimiento, nos hacemos más revolucionarios, es una escuela de vida», confesó.

Por ello, insistió la joven militante, es primordial fortalecer el intercambio entre las muchachas que se desmovilizan y las jóvenes que ya se acercan a la edad de poder ingresar a este servicio.

«Desde aquí hemos aprendido que para defender la Revolución la palabra clave es decisión, es disciplina, es asumir responsabilidades», advirtió.

Continuidad sin improvisación

Las palabras del delegado Héctor Gutiérrez cerraron la sesión plenaria del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Su primer tema aludió a la continuidad histórica, la cual, en su criterio, no es un asunto en el que quepa la improvisación.

«Sin dudas —expresó Héctor— este momento histórico es decisivo para la continuidad de un proceso glorioso de medio siglo y casi dos años, que a pesar de sus imperfecciones ha demostrado ante el mundo su valía.

«Todos coincidimos, añadió, en que hay que hacer más, en que hay que trabajar pecho a pecho para que no se detenga la nave de aquel 1ro. de enero del 59.

«El trabajo concreto no puede írsenos de la mano, y menos ahora que es cuando los valores materiales intentan superar los morales y los principios éticos».

El militante comunista recordó que «mantener la Revolución será tanto o más difícil que lo que costó hacerla en los tiempos de la Sierra, incluyendo la sangre derramada, porque los que la hicieron, esos que nos han traído hasta aquí, ya peinan canas, y por ley natural  de la vida se deben ir físicamente antes que nosotros».

Ante tal realidad, comentó Héctor, teniendo a los líderes históricos «vivos y orientadores, con más firmeza que nunca», la juventud cubana debe ir a la raíz de los errores, analizar en qué se ha fallado, «y no con miedo a sabernos imperfectos sino con valor suficiente para combatir esos errores».

El delegado exhortó a «no dejar que las respuestas sigan colgando en las tendederas de los lemas, y no es que un discurso bonito no sea convincente, es que hay que ir a la verdad sin tapujos».

Más adelante aludió a la trascendencia de los valores, esos que nacen en la casa, en la familia, como arma poderosa para seguir perfeccionando la obra de la Revolución.

Sobre los dirigentes, Héctor Gutiérrez habló de la necesidad de elegirlos solo después de saber cómo estos piensan, de dónde vienen.

«Un cuadro sin resultados —afirmó— es un parásito haciéndole perder el tiempo a la Revolución, y esto es muy grande y ha costado mucho para seguir cruzados de brazos frente a los incapaces».

A modo de cierre definitivo de la sesión plenaria, la primera secretaria de la UJC, Liudmila Álamo Dueñas expresó que «desde cada lugar donde estemos, estaremos dispuestos a darlo todo por la Revolución  y no como una mera consigna sino con el actuar cotidiano».

Seguidamente los delegados al IX Congreso juvenil aprobaron por unanimidad el informe central de la importante cita.

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