29 °C Llegaron con regalos y terminaron con el mejor obsequio que puede tenerse, la felicidad de los pequeños. Cada año, en la cercanía del Día de los Niños, ocurre este prodigio en el Instituto de Oncología y Radiobiología capitalino
Una sonrisa es alegría, deseo, esperanza… Ella centelleó este miércoles en la sala pediátrica del Instituto de Oncología y Radiobiología, en la capital, cuando los pequeños allí ingresados la regalaron, llenos de alegría, a los trabajadores de la Empresa TransCupet UEB Occidente, que llegaron en horas de la mañana para celebrar junto a ellos el Día de los Niños.
Infantes del grupo de teatro de la Casa de Cultura de Guanabacoa y representantes de la empresa, junto a los padres, médicos y enfermeras, compartieron una especie de obra mágica.
«Estos momentos sirven de aliento, y a ellos les regalan alegría», confesó Yeniset Ricardo, mamá del pequeño Alejandro.
Para la madre de Yasley Fernández, un jovencito de 14 años, experiencias como esta ayudan a que los pacientes se sientan mejor, los hace regresar al mundo que tanto añoran, sobre todo a los adolescentes, quienes sueñan con vivir sus historias.
Con la sorpresa llegaron también juguetes, libros, cuadernos de historietas y juegos didácticos, dispuestos a complacer la diversidad de gustos según las edades y sexo de los niños y adolescentes ingresados.
Estas vivencias les ayudan en el tratamiento, pues más allá del regalo material, se forma una gran familia que los devuelve al mundo, al hacerse amigos de personas de cualquier lugar del país, comentó Dayne Quintero, jefa de la Sala de Pediatría.
Según contó, cada año este centro hospitalario es escenario de experiencias como esta, cuyo único incentivo es el cariño, el deseo desinteresado de hombres y mujeres, estudiantes y trabajadores, jóvenes y adultos, que regalan a los pequeños allí ingresados el más genuino sentir de apoyo y amistad.
Para ello los trabajadores aportan parte de sus salarios y juntan lo recaudado, para luego comprar juguetes, mientras los estudiantes rescatan de sus casas o las de sus vecinos, muñecas, juegos, libros e historietas conventidos en un gran tesoro que luego regalan a los niños del hospital.
Sin dudas, la vivencia fue única para los trabajadores de la empresa. Quienes llegaron con regalos, terminaron siendo premiados con el mejor obsequio que puede ofrecer a cualquiera un niño, una sonrisa… expresión sincera de su felicidad.
Tales experiencias ameritan envidia... y de la buena. Momentos como esos magnifican nuestra Revolución y sus logros. Felicidades!!!
Experiencias como estas donde mas que todo el mas grande ofrecimiento es el amor a los demas,le devuelven a uno la esperanza y la fe,que aun existe salvacion para nuestro mundo,porque aun existen seres que viven en el, capaces de amar plenamente sin albergar mesquinos egoismos,porque solo el amor convierte en milagro el barro como diria el verso y la estrofa de una bella cancion de nuestro querido Silvio Rodriguez.Y me da mucho gusto saber que estos maravillosos seres habitan en nuestra Isla.Gracias a ustedes por ser tan grandes y generosas personas.Ustedes merecen todo lo mejor de la vida, por poseer tan grandes,amorosos y generosos corazones.Mis mas grandes congratulaciones para todas estas personas que se dieron a la tarea de llevar tanta felicidad a los mas necesitados,que en este caso son estos enfermos pequenines,estos dulces angelitos que sufren desgraciadamente una dolorosa enfermedad y que ahora mas que antes necesitan todo el amor y todas las atenciones de este mundo.
Con la sorpresa llegaron también juguetes, libros, cuadernos de historietas y juegos didácticos. Foto: Roberto Ruiz