Un ejercicio de libertad

En condiciones extremas, Antonio Guerrero pinta, escribe, responde las preguntas de JR. Pero si las mariposas endémicas de Cuba fueron convertidas en acuarelas por sus trazos, si vuelan y traen al héroe hasta su tierra, es porque muchos puentes se tienden cada vez para romper los barrotes de la prisión. Esas alas lo hacen libre especialmente hoy, en su cumpleaños (Vea Especial)

Autores:

Nyliam Vázquez García
Isairis Sosa Hernández

Para que las mariposas de Antonio Guerrero se posaran por fin en una de las salas del Museo Nacional de Historia Natural, muchos han soplado al viento. Hay que seguir. No está permitido el cansancio.

Desde la idea hasta la concreción de líneas en alas llenas de colores, el trabajo fue arduo, comprometido con ese vuelo necesariamente libre. Aquí están. Completaron el viaje. Dejaron de ser quimera para quedarse inmóviles ante las miradas que buscan al hacedor de la poesía pintada. Efectivamente, las 25 mariposas endémicas de Cuba no hicieron solas el largo recorrido desde una prisión en EE.UU. hasta La Habana. Montado en ellas llegó Antonio Guerrero. Cada forma lo advierte. La mezcla de colores y poesía en los trazos de las criaturas aladas logró lo que la justicia estadounidense le ha negado a Tony, a los Cinco, durante 13 años.

Dice que una sensación de libertad lo invade cuando pinta, y tiene que ser cierto para que salga tanta maravilla, para que se transporte y comparta con los lectores de JR los secretos de la travesía.

Primero fueron los poemas, después las acuarelas, ahora incursiona con el óleo. Repite a los suyos que necesitaría un día más largo. Y aunque los inicios están ligados a un cruel e injusto encierro, mejor que lo cuente quien, como el resto de sus hermanos encarcelados en EE.UU., todos los días nos da una lección de vida.

Otra forma de poesía

«Los poemas nacieron cuando solo podíamos tener un lápiz pequeño y algunas hojas para escribir en aquellas lúgubres celdas del llamado “hueco”, donde nos mantuvieron por 17 meses desde el día del arresto, sin otra razón que la de someternos al peor castigo por haber mantenido firmemente nuestra inocencia», cuenta Tony.

«Cada vez que estoy ante ese brutal castigo la poesía brota y me libera», y sus palabras duelen. Pero como si lo previera y no quisiera esa sensación, sino el optimismo y la fe en la victoria, continúa el recuento. Se detiene en aquellos que lo desnudan y lo acercan a esos más de 11 millones de cubanos por los que ha entregado buena parte de su juventud sin pedir nada a cambio.

«La pintura llegó cuando ya pude estar dentro de la población penal y disfrutar de los “privilegios” que normalmente tienen los reclusos, como el de poder tener materiales para dibujar o pintar entre sus propiedades. Aunque, es bueno aclarar, lo primero fue el dibujo a lápiz o con grafito, que es lo más común en la prisión por ser lo más factible y lo menos costoso».

Parece que toma un respiro como para la siguiente idea. De cierta manera cierra un capítulo. «Para mí, toda expresión de artes plásticas es otra forma de hacer poesía».

Se detiene en las acuarelas. «Llegaron a mis manos sin la más mínima pretensión de pintar con ellas. Buscaba algo que me sirviera para pasar en limpio, en caligrafía, mis poemas; y un recluso me envió a ver a otro que tenía estas acuarelas. Según ellos servían, pero resultó que para la caligrafía era prácticamente imposible usarlas, porque secan muy rápido.

«Así, me vi con todo este material sin saber qué hacer, porque nadie trabajaba con este medio. Con la ayuda de un par de libros y dedicación diaria fui aprendiendo, y continúo siendo un simple aprendiz».

Ante la curiosidad de cómo hace para pintar en medio del encierro destaca: «Uno puede pintar con acuarelas en la celda, aunque existen muchas restricciones, entre ellas el espacio tan estrecho que debes compartir con otra persona, que muchas veces también necesita  usar la única mesa disponible».

A veces uno se pregunta cómo hace este patriota para cumplir con el régimen carcelario, leer, responder la correspondencia, escribir poemas, pintar… Pero Tony hace más, hace algún ejercicio físico, también intenta estar allí donde se cuece un proyecto, busca con ansiedad desesperada escuchar la voz de su madre y aconseja: «Todo depende de las prioridades a la hora de organizarse y de concentrarse en lo que uno está haciendo, trazándose metas que, poco a poco, uno puede ir cumpliendo».

Mariposas

«El proyecto de las mariposas endémicas de Cuba nace de un vínculo que ya hemos establecido con los compañeros del Museo Nacional de Historia Natural, el cual nació con las acuarelas de las aves endémicas de Cuba y continuó con las especies de guacamayos, y más tarde con las aves nacionales de los países de América.

«Lo de las mariposas surgió de una propuesta de ellos, que acepté, considerándome un miembro más de su colectivo, lo cual es un alto honor».

Del proceso detalla: «Una vez que las imágenes llegaron a mis manos, gracias a la cooperación de muchos, entre ellos el especialista Fontenla y el destacado fotógrafo Liborio Noval, trabajé ininterrumpidamente hasta terminar la mariposa número 25».

Y se adentra en confesiones de un proyecto marcado por el colorido, el trabajo en equipo y el amor que desbordan los Cinco como paradigmas de héroes modernos.

«Este trabajo lo pude realizar con más soltura que los anteriores por la experiencia acumulada y un dominio mayor de cómo hacer los fondos y de ir construyendo las figuras por capas, en este caso, contrario al óleo, de los claros a los oscuros. En la acuarela el color blanco es el papel, que juega un lugar muy importante en cada obra.

«Las fotos de Liborio eran magníficas, así que todo estaba en fijarme bien en los detalles y encontrar el color idóneo, que muchas veces resulta en una mezcla de dos colores que te va dando la práctica.

«Cada obra terminada me iba dando una nueva satisfacción, aunque el arte no es simplemente cumplir una tarea».

En las nuevas líneas que recrea el pincel de Tony, hacia próximos vuelos, él se detiene a modo de primicia.

«Actualmente estoy dedicado a la pintura con óleo. Utilizo un tipo de pintura de aceite que es soluble en agua. No es una pintura de calidad profesional, pero me permite ir adquiriendo conocimientos. Una vez más, solo con la ayuda de algunos libros.

«Básicamente, trabajo en retratos, que es lo que más me motiva y lo que poco a poco he ido dominando. Mi técnica es la pintura clásica, la del retrato realista. El camino por andar es aún muy largo».

Entonces llegan las sensaciones de gozo de un ser humano excepcional.

«Mi mayor satisfacción es solo dar una alegría a algún familiar o amigo, así como a través del retrato y otras obras hacer aportes a nuestra justa batalla».

El próximo año Tony tiene dos proyectos. Uno, según comenta, serán obras basadas en las fotos de Silvio Rodríguez en sus conciertos por los barrios de la capital; y el otro, también con el Museo de Historia Natural, en el que el artista expondrá las pinturas con acuarela de las flores nacionales de los países de nuestro continente.

«Le llamaremos Flores de América», adelanta.

Finalmente regresa a las honduras que le provocan las mariposas, esas con las que desembarcó desde junio en La Habana y que ahora lo harán recorrer su país.

«Al pintar nuestras mariposas sentí sobre todo acercamiento a la amada patria, recordé momentos de mi infancia, palpé nuestro abrasador verano, visualicé las playas y campos de nuestra hermosa Isla. Fue un ejercicio de esparcimiento y libertad».

Es un secreto a voces. Quienes los condenan, se ensañan y los mantienen tras las rejas cuando deberían estar en sus casas, con sus familias, en su Patria. No saben que ni Tony, ni ninguno de los Cinco, están en sus celdas, cada uno viajó a La Habana en una mariposa.

Metáfora de resistencia

Desde las horas primeras, el Doctor en Biología Jorge Luis Fontenla abrigó el noble propósito de Cubanía en mariposas. Y aunque su modestia hace que se despoje a sí mismo de toda relevancia en el empeño, sabemos cuán útil fue para Tony la pericia con que describió cada forma y color de nuestras singulares criaturas aladas.

—Desde el prisma de un científico, ¿cómo valora esta representación que ha hecho Tony de las mariposas cubanas?

—«Como científico te puedo decir que las mariposas están muy bien recreadas; lo que Tony construyó con su pintura es asombroso. El público cubano puede visitar esta exposición y lo que verá es una representación de las mariposas casi idéntica a como están en la naturaleza; es decir, que se pueden identificar las especies en la naturaleza por las pinturas que ha hecho Tony».

—¿Qué piensa de estas mariposas que brotan de Tony a pesar de no poder verlas?

—Yo me quedo estupefacto cuando pienso en esa voluntad de resistencia que tiene, a pesar de las condiciones en que está; cuando pienso que ha sido capaz de hacer arte, y sobre todo de hacerlo con una fidelidad extraordinaria. Es una metáfora completa de resistencia y patriotismo.

—¿Le hizo a Tony alguna anotación o recomendación especial antes de que comenzara a pintar nuestras mariposas?

—En las representaciones gráficas que hicimos de las mariposas endémicas cubanas que se conservan en el Instituto de Ecología y Sistemática (IES), tratamos de hacerlas en vista dorsal y en vista ventral, pues ambas partes no presentan los mismos colores; y esta observación se la hicimos llegar a Tony para que la tuviera en cuenta al momento de recrear las distintas especies.

—¿Alguna fascinación particular por las mariposas?

—Pues sí. De hecho, yo empecé mi carrera como biólogo estudiando las mariposas de Cuba, después derivé hacia las hormigas; pero sí, me fascinan.

«En nuestro país no existen las especies tan deslumbrantes que viven en el continente americano, pero eso no quita que en primer lugar las mariposas cubanas sean bellas, y segundo, la importancia extraordinaria que tienen en los ciclos ecológicos naturales como polinizadoras de plantas. Indiscutiblemente es un grupo muy interesante, y desde el punto de vista simbólico, las mariposas representan ese espíritu de la naturaleza libre, pacífico, útil, y además hermoso».

Puentes alados

Como eje del apoyo que intenta acortar distancias entre su hermano, la patria, los solidarios, la familia, no es que a María Eugenia Guerrero «Maruchi» le sobre el tiempo. Tony, la lucha por verlo libre y en casa, es prioridad. Por eso no dudó en abrir las puertas de su hogar a JR, para recontar la dolorosa historia pero, sobre todo, hablarnos de su hermano, de ese ser humano que no para de crear, a pesar de los barrotes, de la mesa única en un pequeño espacio compartido, de la falta de luz.

Y en la voz de esa mujer él deja de ser el rostro risueño de los carteles, el poeta, el pintor, el antiterrorista, el prisionero del imperio, el héroe… y se convierte en lo que es de un modo más esencial, en su hermano, en el tío, en el hijo de Mirta, en el padre de Tonito y Gabriel.

«Yo creo que en cada pintura que Tony hace está la fuerza de sus otros hermanos, de los cuatro. Cada exposición, cada obra la hace de manera que a través de su arte podamos seguir esta lucha, podamos llegar a más gente», asegura Maruchi, para quien —cuando las personas profundizan y descubren que, a pesar de llevar 13 años en prisión sin que pudieran probar cargos, y sin que se demostrara ningún daño a la seguridad de los EE.UU., él todavía es capaz de emplear su tiempo en pintar con amor y paciencia— entonces no queda otra cosa que afirmar, «bueno, dentro de ese hombre hay mucho amor, hay mucho deseo de seguir siendo útil, de seguir llegando a mucha gente y tener muchos amigos», completa.

Revela esta mujer, pieza indispensable para que las mariposas endémicas de Cuba volaran y lo trajeran, que su hermano es un amante de la naturaleza. «A él le encanta vivir en contacto con la naturaleza y quizá por ahí está esa identidad, la idea de hacer pinturas sobre temas de la naturaleza», dice.

No olvida mencionar la necesidad de pintar que le crece a Tony, esa que ha nacido de estos injustos años de prisión.

Él dice, comenta Maruchi, que cuando comienza una pintura, se aísla completamente del lugar donde está.

«Cuando ya logramos las imágenes de las mariposas, tuvimos la posibilidad de ir a visitarlo, porque ya les habían dado visa a mi mamá y a mi sobrino. Ahí imprimimos las imágenes, yo se las hice llegar. Eso fue en abril, e increíblemente en junio ya mi hermano tenía pintadas todas las mariposas».

Según su hermana, Tony decía: «cada vez que pinto una, todo el mundo en la prisión me dice que qué bien». Y así revela Maruchi otra característica importante del artista: «A él no le gusta meterse a hacer una cosa, si no estudia sobre lo que va a hacer y procura hacerlo lo mejor posible. Dice que no es solo por él, sino por respeto a la persona que lo va a recibir. Así se puso a estudiar cómo pintar mariposas», dice.

De hecho, para prepararse técnicamente para estas pinturas se apoyó en un libro que obtuvo de una amiga solidaria de los EE.UU. sobre técnicas de pintar mariposas, de pintar animales alados.

«Cuando yo vi las fotos de las mariposas, pensé: ¡qué difícil le va a ser a mi hermano pintar esto, los colores, lograr los detalles. Incluso me parecía que las mariposas eran más difíciles que las aves. Pero quedé impresionada cuando vi el resultado», confiesa orgullosa.

El equipo se agrandó con la presentación de la exposición, un equipo que coordina Tony desde allá. Y entonces Maruchi comparte uno de los detalles más hermosos de este vuelo.

«A Tony se le ocurrió un día —él siempre está generando ideas—: ¿Qué tú crees, mi hermana, si acompañamos cada mariposa con un poema, o una canción, de un autor cubano que hable de la mariposa?, porque está la canción de Silvio sobre la mariposa, está la canción de Pedro Luis Ferrer y sé que hay muchas más», recuerda ella con una sonrisa. Así se hizo.

La mariposa que pinto

Unas tienen motas blancas,

otras, rayuelas en negro...

La mariposa que pinto

revolotea en mi pecho.

La miro, mueve sus alas;

me mira, ríe, y me alegro

cuando se posa gentil

en la flor que llevo dentro.

Como un suspiro de amor

salta del cáliz abierto

y con su gracia divina

le da colores al cielo.

Primavera sin jardines

bajo nubes del encierro,

pero vuelan mariposas

en acuarelas y en versos.

Antonio Guerrero Rodríguez

El fotógrafo

Liborio Noval, el gran fotógrafo de tantas batallas épicas de la Revolución y de sus líderes, disfruta el tabaco y, con paciencia de maestro, cuenta cómo fue él quien fotografió las 25 mariposas endémicas de Cuba para que luego Antonio Guerrero pudiera pintarlas en la prisión de Florence.

«El problema es que las mariposas son muy chiquiticas, y están disecadas, en un ambiente especial, con un alfiler específico. El especialista las sacó y, con mucho cuidado, las puso en un fondo blanco para hacer el trabajo. Pero hay algunas que son verdaderamente pequeñas y yo no tengo un lente macro que es el que se usa», revela Liborio.

«Pero bueno, las fotos salieron, me quedaron bien con el lente normal. Por suerte para mí, porque yo estaba preocupado…», confiesa.

«Te lo repito, el mérito es de Tony… Yo lo que hice fue hacerle las fotos a las mariposas, o sea, eso no es una cosa creativa. No es lo mismo ver un contraluz y tirarle… «Lo más importante es el gesto solidario de ayuda a Tony, que está en unas condiciones difíciles. Trece años, los períodos en el hueco y, sin embargo, él ha sabido sobreponerse. Él dice que se siente libre cuando está pintando. Es una forma de demostrarle que también nosotros queremos que estén libres de verdad, que estén con nosotros».

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