Brindis por un ligero de 150 años - Cuba

Brindis por un ligero de 150 años

A Cuba le cabe el honor de haber creado el primer ron ligero del mundo, en la destilería de Santiago de Cuba

Autor:

Nelson García Santos

Cuentan que los esclavos se ponían alegres cuando tomaban el guarapo fermentado. Los visionarios, a partir de esa señal, descubrieron el ron que, lenta pero inexorablemente, se impuso en el gusto de las mayorías en el universo.

La anécdota, cierta o no, viene a remarcar lo añejo de un producto que en Cuba atesora una cultura envidiable que se traduce en la calidad de sus rones de fama mundial, empezando por el Havana Club.

A nuestro país le cabe el honor de haber creado el primer ron ligero del mundo hace 150 años, en la destilería de Santiago de Cuba.

Este significativo aniversario pasó prácticamente en el anonimato, sin titulares en la prensa, aunque se tuvo bien presente entre los hacedores de esta bebida, obtenida a partir de la caña de azúcar por fermentación, destilación y envejecimiento.

Acá, en la Ronera Central Agustín Rodríguez Mena, del municipio villaclareño de Santo Domingo, se recordó la fecha con especial regocijo. Tampoco podía ser de otra manera, debido a que son herederos directos de esa tradición que se remonta también en este lado del país a mediados del siglo XIX.

Le viene ese abolengo del Alambique El infierno, fundado en 1870 en Sagua la Grande; y de La Destilería San Lino, establecida en 1862 en Cienfuegos. En ambas se crearon aguardientes, alcoholes y rones que trascendieron a nivel nacional e internacional.

Fue a principios de 1972 que comenzaron a llegar a la Ronera Central las barricas existentes en las Bodegas Jagua, que provenían de la destilería San Lino, a las que se unieron las provenientes del Alambique El infierno.

Se comprende entonces, fácilmente, la alegría de los trabajadores de esa entidad que asumen con orgullo que son depositarios de la más rica y genuina tradición en la fabricación de rones, enriquecida y perfeccionada en el transcurso de tantísimos años.

Pero, ¿qué es realmente un licor ligero? Aquel que se caracteriza por su sabor suave, agradable, francamente dulzón y sin astringencias. Según el ingeniero César A. Martí Marcelo, maestro ronero, puede ser mezclado con bebidas refrescantes, cocteles y, preferentemente, presenta una concentración entre 34 y 40 por ciento de alcohol en volumen.

Han pasado 150 años de la creación de este tipo de bebida ligera, pero cualquiera, en este instante, se puede imaginar la inmensa alegría experimentada por aquellos maestros roneros que estaban haciendo historia. Entonces, levantemos nuestras copas para brindar por esa cultura que también nos distingue en el mundo.

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