Por un voto soberano y responsable

Más de 200 000 jóvenes ejercerán por vez primera su derecho al voto secreto, libre y soberano

Autor:

Agnerys Rodríguez Gavilán

Seis días nos separan de las elecciones de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular, momento en que unos ocho y medio millones de cubanos y cubanas acudirán a las urnas para elegir al candidato de su preferencia.

Seis días tenemos entonces por delante todos y cada uno de los ciudadanos con derecho al sufragio activo para volver —si ya lo hicimos— o para acercarnos— si todavía no lo hemos hecho—, a los sitios públicos de nuestra circunscripción donde están expuestas las fotos y las biografías de los candidatos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, postulados y elegidos con anterioridad en las cientos de miles de asambleas de nominación que se realizaron en todo el archipiélago.

Son seis días en los que tenemos el deber cívico como ciudadanos, y la obligación moral como patriotas, de leer, preguntar, indagar, actualizar y completar la información-argumento que avaló la elección por mayoría de los candidatos de nuestra demarcación y, por consiguiente, de decidir responsablemente a quién le daremos el voto en las urnas el domingo próximo.

Para los más de 200 000 jóvenes que por vez primera ejercerán su derecho al voto secreto, libre y soberano —una de las características principales del sistema electoral cubano—, la casi semana que nos separa de lo que debe resultar una nueva jornada de democracia, civilidad y participación, debe ser aprovechada de principio a fin, además de para tener el mayor conocimiento posible de sus candidatos, para enterarse sobre el lugar del colegio electoral donde hará valer su derecho, qué número tiene en la lista de electores de su circunscripción y qué documentos debe presentar el día de la votación ante los miembros de la mesa electoral que le corresponde.

Imprescindible es también dominar y asumir que en las elecciones de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular solamente debemos elegir a uno solo de los candidatos. De tal suerte, llegado el momento de votar, tengamos en cuenta los méritos, los valores, las condiciones humanas y morales, el prestigio, la disposición y la capacidad para servir al pueblo. Y elijamos al mejor.

Garantizar la participación institucional de las masas populares con derecho al voto en la dirección del Estado cubano y en la toma de decisiones de aquellas cuestiones de mayor interés y utilidad económica, social y política del país, es un principio ético inviolable de nuestra democracia y de nuestro sistema electoral. Para que así sea, ejercer responsablemente el derecho al sufragio activo, ese derecho de elegir a quienes nos representarán en los órganos municipales del Poder Popular es un momento trascendental.

En la Cuba de hoy, que se levanta cada día pensando cómo hacer mejor y más eficiente nuestro socialismo, cómo preservar la obra de la Revolución, tienen todos los cubanos y las cubanas de bien, y en particular las nuevas generaciones, un rol decisivo en la construcción colectiva de una sociedad superior para todos. Para ello es imprescindible, de cada uno, el voto soberano y responsable.

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