Disposición inmediata ante los embates

Para dar respuesta a la compleja situación tras el paso del Huracán Sandy por el oriente cubano, en el país fueron activados 1 226 órganos de dirección de la Defensa Civil en las provincias afectadas, con 1 119 zonas de defensa en 28 municipios

Autores:

Mayte María Jiménez
Patricia Cáceres

Para dar respuesta a la compleja situación tras el paso del Huracán Sandy por el oriente cubano, en el país fueron activados 1 226 órganos de dirección de la Defensa Civil en las provincias afectadas, con 1 119 zonas de defensa en 28 municipios, informó el coronel Miguel Ángel Puig González, jefe del Departamento de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa Civil, en su intervención en la Mesa Redonda Informativa, transmitida este jueves en la Televisión.

Destacó que fueron alistados para garantizar la protección y atención de los ciudadanos, 278 centros de elaboración de alimentos, 432 centros de evacuación, aunque estos últimos no se emplearon todos, pues en Cuba el 80 por ciento de las personas en esta situación se guarecen en casas de familiares, amigos y vecinos, un principio de solidaridad fomentado por la Revolución.

De ahí que, como parte de las acciones para proteger las vidas humanas, fueron evacuadas 343 230 personas, de ellas 304 490 fueron trasladadas hacia otras viviendas y solo 14 349 se dirigieron a centros de evacuación.

Además se retornaron a sus hogares antes del paso del huracán 23 534 personas que estaban en campismos y otras actividades temporales, mientras que se reubicaron 690 turistas en sitios seguros.

El coronel Puig González señaló que las afectaciones aún se están cuantificando, pero explicó que los principales daños están en los sectores de la vivienda, en la generación y transmisión de energía eléctrica, y en las comunicaciones, así como en pequeños establecimientos relacionados  con la industria alimenticia.

Precisó que en las tres provincias más afectadas: Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, hay 21 municipios que debido a la trayectoria del huracán y sus características demográficas tienen una situación más crítica.

En el caso de los servicios de telefonía, puntualizó, los principales daños se deben a afectaciones en la fibra óptica; mientras que en la radiodifusión se sufrieron averías producto del derribo de dos torres de onda media en Santiago de Cuba, y dos más en Holguín.

Las instalaciones de salud también tuvieron daños en las tres provincias. En Santiago de Cuba los hospitales sufrieron afectaciones, pero todos mantienen su vitalidad, excepto el psiquiátrico, el cual fue evacuado y sus pacientes fueron trasladados.

Aseguró que todos los cooperantes en Haití y Jamaica gozan de buena salud, están en lugares seguros, mientras que los que se encuentran en Bahamas tienen todas las condiciones creadas para enfrentar el paso de Sandy.

Sobre la situación hidrometeorológica, Puig González subrayó que de manera general los embalses desde Camagüey hasta Guantánamo recibieron un beneficio de más de 229 millones de metros cúbicos de agua, lo que condiciona una situación de llenado del 78 por ciento de todos los embalses en el país.

Recalcó que durante la etapa de recuperación entre las prioridades está el restablecimiento de los servicios vitales para la población: energía eléctrica, el agua; así como la capacidad de las personas a integrarse a todo el proceso de recuperación de su comunidad y de su estado emocional.

Además es de gran importancia asistir a las personas damnificadas y adoptar las medidas de higiene necesarias con el agua y los alimentos para evitar enfermedades epidémicas.

Un huracán atípico

Sandy ha sido sin dudas un huracán importante y atípico para la región oriental de nuestro país, reflexionó el doctor José Rubiera, director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, mientras analizó este jueves los efectos para Cuba del paso del huracán Sandy, en el espacio de la Mesa Redonda.

«En mi memoria solo recuerdo un huracán, cuyo centro haya pasado por Santiago de Cuba, el Ela, en 1958, con categoría 1. Pero con trayectoria de sur a norte como el Sandy, y tan intenso, creo que no ha habido ninguno», dijo.

Rubiera ratificó que este huracán llegó a Cuba con categoría 2, con vientos máximos sostenidos de 175 kilómetros por horas y rachas que superaban los 200.

«En la estación meteorológica de La Gran, en Santiago, que está a unos 1 300 metros de altura, se reportaron rachas de hasta 245 kilómetros por hora», explicó el especialista, quien recordó cómo la ciudad de Santiago de Cuba quedó a la derecha de la trayectoria del huracán, donde los vientos son más fuertes.

«Las estructuras de las zonas urbanas hacen que se formen encajonamientos de vientos. En los caminos más estrechos este corre más fuerte, como mismo pasa en los ríos, que mientras más delgado sea el cauce, más rápido circula el agua. Pero Santiago también tenía el agravante de no ser una ciudad llana sino accidentada», puntualizó.

Según el meteorólogo, a las seis de la mañana de este jueves Sandy salió al mar por Cabo Lucrecia, provincia de Holguín, aunque, curiosamente, sin debilitarse.

«Este huracán tenía una estructura vertical muy sólida, desde la superficie hasta la altura, que era como si fuera un tubo. Mantuvo el ojo en todo el trayecto y su estructura intacta. Pasó por la Sierra Maestra y ni se enteró. Salió al mar también como categoría 2, y el viento y la presión solo habían ascendido ligeramente».

No obstante, significó el experto, la velocidad de traslación fue favorable para nuestro país.

«Atravesó la región oriental con un rumbo casi norte a 30 kilómetros por hora. Demoró cinco horas. Si hubiese sido más lento el resultado hubiese sido peor, por el efecto combinado de lluvia y viento», destacó.

«Están ocurriendo cambios que pueden estar relacionados con el propio cambio climático. Y ante ellos debemos ser cada vez más ágiles. No podemos pensar ya que los huracanes son fenómenos exclusivos del occidente y el centro de Cuba», reflexionó.

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