CSI a lo cubano

Ajenos a seriales televisivos que exageran la realidad y a otros que la teatralizan, quienes laboran en el Laboratorio Central de Criminalística, institución creada 50 años atrás, hacen prevalecer el bien mediante sus habilidades y talentos y el uso profesional de la tecnología

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

«El “olfato” se agudiza y el pensamiento lógico no te abandona. Saber dónde y cómo buscar es una de las primerísimas habilidades que se adquieren con el tiempo, más allá del uso de la tecnología, y lo más curioso es que no puedes desprenderte de ellas. Caminas por la calle y no se te escapa un detalle: deduces las posturas más comunes de una persona, la manera en la que se sienta, y quizá hasta el trabajo que realiza... No puedes evitarlo.»

Así nos explica Marivelys Molina Pérez, perito del Departamento de Análisis de Materiales del Laboratorio Central de Criminalística (LCC) del Ministerio del Interior, al mismo tiempo que manipula algunas muestras de su más reciente caso, y comparte en la computadora imágenes de microscópicos elementos que meses atrás le propiciaron indicios sobre algún hecho.

«Egresé de la licenciatura en Biología en la Universidad de La Habana como cadete insertado y supe desde el principio que trabajaría en este lugar. Aprendí mucho con mi mamá, también perito, y siempre quise ser útil desde la ciencia para esclarecer hechos delictivos.

«Intento ser neutral, pero no me resulta fácil; me sensibilizo con cada caso. Saber que si se me va algún detalle, por pequeño que sea, luego no se podrá entender cómo sucedió un hecho, o quién es el responsable, me hace esforzarme y no descansar».

Recordó Marivelys sus noches sin dormir para dilucidar, según los restos de pintura y otros elementos, el tipo de carro que arrolló a un niño y aquellas en las que realizaba el peritaje de lámparas incandescentes para comprobar si las luces de un vehículo estaban encendidas o no en el momento del siniestro.

«La Criminalística va más allá de lo que vemos en CSI o en Tras la huella. Tienes que dominar muchos conocimientos, estar siempre alerta, analizarlo todo con detenimiento y, sobre todo, estar consciente de que al final la toma de decisiones dependerá, en gran medida, de los resultados de tus investigaciones y las pruebas que arrojen. Es una ciencia de responsabilidad y de sensibilidad».

Como ella, los que trabajan en el LCC en las diferentes especialidades saben de la importancia de su trabajo y en medio de las celebraciones este 10 de septiembre por los 50 años de la Criminalística posrevolucionaria, su incondicionalidad en el trabajo.

Más allá de la ficción

Desde que en la segunda mitad del siglo XIX, un auxiliar técnico judicial asesoraba a los jueces en el esclarecimiento de un delito, se asume el rol trascendental de la Criminalística, aunque no llevara ese nombre en aquel entonces.

Es durante el período de la ocupación norteamericana que se funda el Laboratorio de la isla de Cuba y la Sección de Química Legal, donde se desarrollaban peritajes toxicológicos, manchas de sangre, semen, documentos falsificados y disparos de armas de fuego, entre otros, para esclarecer investigaciones relativas a la salud humana y animal.

El antecedente de lo que hoy sucede en el LCC lo tenemos en el Gabinete Nacional de Identificación, que se mantuvo durante 18 Gobiernos y dos dictaduras, al servicio de los intereses de turno y de Estados Unidos. Y luego de 1959 pasó al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias bajo la denominación de Departamento Nacional de Identificación.

En 1963 se funda el LCC, único con cobertura nacional, y se trabaja allí en distintas especialidades como la Informática y la Química Criminalística; la Balística, la Trazología, la Biología, la Toxicología y Análisis de Materiales, la Dermatoscopía (relativa a las huellas dactilares), la Documentología y la Fonoscopía (identificación de las personas por la voz).

Para el coronel Miguel Cao, segundo jefe de la Dirección de Criminalística, no es el uso de la tecnología más avanzada de la que disponen, lo que determina el éxito de las investigaciones, sino fundamentalmente la preparación de los peritos, quienes se mantienen en constante superación, y el interés que despierte en ellos su trabajo.

Alrededor del 65 por ciento de los que laboran aquí son jóvenes, precisó, quienes provienen de carreras universitarias como cadetes insertados, del Instituto Superior del Minint Eliseo Reyes o de la vida civil, luego de cursar el posgrado de Criminalística que ofrecemos.

«Esta especialidad en nuestro país ha tenido una evolución favorable y con tantos jóvenes que se suman el relevo está asegurado. Es una ciencia esencial en el esclarecimiento de los hechos y la profesionalidad de sus ejecutores debe ser la mejor».

Entre las especialidades, la de Toxicología y Análisis de Materiales, es de las primeras que conocemos en el recorrido por el LCC y nos percatamos de que la identificación de abrasivos, de compuestos de vidrio y de pinturas, y de suelos, entre otros peritajes, demanda mucha paciencia, pues se trabaja con partículas muy pequeñas.

«El microscopio electrónico de barrido y el equipo de fluorescencia nos facilitan extraordinariamente este trabajo y otros como los estudios morfológicos y la detección de tóxicos inorgánicos que también hacemos», explicó Marivelys.

Además prestamos servicios a otras entidades como el Centro de Inmunología Molecular, añadió la joven, y contribuimos a la Medicina, por ejemplo en el análisis de cabellos u otros componentes para determinar el tipo de enfermedad de un paciente y su posterior tratamiento.

La Trazología Balística es un área muy interesante, insiste el mayor Rolando Amieva, pues a través de esta realizamos peritajes de matrículas registrales de vehículos y de falsificaciones de cajas de tabaco, por ejemplo; de sellos, de objetos artesanales y, por supuesto, el examen técnico de las armas de fuego y la identificación de casquillos y proyectiles.

«En nuestro país se ha diseñado un sistema automatizado balístico de gran utilidad y con él aseguramos nuestros resultados. Nos enfrentamos a diario a situaciones complejas, pues hay quienes usan cartuchos de un arma en otra, por ejemplo, con el ánimo de despistarnos y ni ese simple detalle se nos puede escapar».

«¿Te imaginas haber sido víctima de una violación sexual, por ejemplo, y contribuir a la captura del victimario a través del estudio de su voz?», inquiere la primer teniente Aida Benítez, del Departamento de Fonocriminalística.

«Realizamos autenticaciones de grabaciones, transcripciones y reconocimientos del habla, entre otras acciones, y con nuestros resultados también podemos apresar al culpable.»

Con el sistema automatizado de identificación dactiloscópica, explica Cao, la Dermatoscopía permite realizar un trabajo pericial en pocos minutos, debido al alto nivel de automatización en el proceso de trabajo con huellas e impresiones y un aumento significativo en el esclarecimiento de delitos graves y contra el patrimonio.

Avexi, la Sección de Averías, Explosiones e Incendios, es clave en nuestro trabajo, acotó, pues se encarga de realizar las investigaciones periciales para estos casos en el lugar del hecho, como pueden ser la ocurrencia de accidentes aéreos, marítimos, ferroviarios y automotores. Están a cargo de egresados de las carreras de Ingeniería Mecánica y Eléctrica.

En este siglo, en el que las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones inundan todos los espacios, la Criminalística no puede quedarse atrás, asevera el primer teniente Alexis Cruz Fleites, primer perito de Informática criminalística.

La tipicidad de delitos en este campo es muy diversa, aclara, y tenemos que estar al día y «afilados» con las novedades, para contrarrestar ataques cibernéticos y de subversión, por ejemplo, o para esclarecer hechos a través del trabajo con teléfonos móviles, computadoras o fotografías.

«Nuestra especialidad se imbrica con otras y los desafíos crecen, porque más allá de la Criminalística como ciencia, la Informática despierta todos los días con un nuevo invento y para ello debemos estar preparados».

Resulta reconfortante saber que existen hombres y mujeres dispuestos a hacer prevalecer la justicia mediante sus habilidades y talento, sin subestimar detalles ni abandonar la tenacidad. Ajenos a seriales televisivos que, en ocasiones, exageran la realidad y a otros que la teatralizan demasiado, quienes laboran en el LCC se despiertan todos los días con el deseo de que «no se me escape ni una».

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