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Las Villas: campaña decisiva

Con la llegada de las columnas invasoras Antonio Maceo y Ciro Redondo a Las Villas, culminaba una de las hazañas militares más significativas de la historia cubana

Autor:

Juventud Rebelde

Con la llegada de las columnas invasoras Antonio Maceo y Ciro Redondo —al mando de los comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara— a Las Villas, culminaba una de las hazañas militares más significativas de la historia cubana.

La estrategia asumida por Fidel luego de la derrota propinada a la tiranía en los primeros días de agosto de 1958, se orientó a extender la guerra fuera de los límites de la Sierra Maestra.

Camilo unificó las dos guerrillas existentes en el noreste, atacó cuarteles y desarrolló una política de unidad con las masas campesinas.

La columna del Che se encargaría de paralizar los movimientos de tropas enemigas rumbo a Oriente y desarrollar un trabajo unitario entre las fuerzas revolucionarias asentadas en el territorio.

Sin reponerse aún de la titánica marcha, el guerrillero argentino-cubano reestructuró y reorganizó las tropas del Movimiento 26 de Julio (M-26-7), trazó planes de acción conjunta con el Directorio Revolucionario (DR), se reunió con los campesinos para organizar los esfuerzos de la población e inició la implementación de la Reforma Agraria, entre otras acciones.

El 29 de noviembre el ejército batistiano puso en práctica su última ofensiva, pero las fuerzas del Che, con el apoyo personal de Camilo, ripostaron la agresión y el 4 de diciembre expulsaban del campo de batalla al último batallón enemigo.

Luego de este descalabro de la tiranía, el Che comenzó a planificar la contraofensiva. Para ello debió sellar la unidad con las fuerzas rebeldes de las organizaciones que operaban en la provincia y con ese propósito firmó el 1ro. de diciembre el llamado Pacto del Pedrero con el Directorio Revolucionario (DR). Ocho días después se adhería a esta alianza el Partido Socialista Popular (PSP) y el 12 de diciembre firmaba con Eloy Gutiérrez Menoyo1, jefe del Segundo Frente Nacional del Escambray, una alianza para la formación de un «frente único».

Tras estos pasos, el 16 de diciembre se atacaba Fomento, que dos días después caía en manos rebeldes.

Mientras se luchaba en esa localidad, Camilo intensificaba los combates en el noreste de la provincia. El 19 se tomó Mayajigua y el 21 caía en poder de los rebeldes Zulueta y comenzaban las operaciones de cerco a Yaguajay.

Ese propio día 21, tropas comandadas por Víctor Bordón rendían el cuartel de Guayos, mientras fuerzas combinadas del M-26-7 y del DR ocupaban posiciones para atacar Cabaiguán, que finalmente se rendía el 22 de diciembre.

Al día siguiente, el Che y Camilo se reunieron y acordaron que las posiciones enemigas de Remedios y Caibarién serían atacadas por las fuerzas al mando del Che, mientras Camilo continuaría la lucha por la toma de Yaguajay.

Mientras tenían lugar estos hechos, partió de La Habana el 23 de diciembre un convoy militar en un tren blindado. Su propósito era reparar las vías férreas y puentes que estuvieran destruidos o dañados por las acciones guerrilleras, pero ahora se convertía en una fortaleza rodante con 36 oficiales y 272 soldados bien armados.

Este mismo día, tropas al mando del capitán Armando Acosta tomaron Sancti Spíritus sin tener que combatir, y en Manicaragua eran derrotadas las tropas batistianas por los hombres del DR, capitaneados por Víctor Dreke.

En Placetas, los militares capitulaban ante el empuje de fuerzas del DR y del M-26-7. Remedios y Camajuaní sufrieron la misma suerte el 25, seguidos de Caibarién al día siguiente.

El día 24 las posiciones enemigas en Yaguajay caían y los soldados buscaron refugio en el cuartel, donde se izó la bandera blanca de la rendición el 31 de diciembre.

En toda la región las principales vías de comunicación estaban en poder de los rebeldes. El circuito sur se hacía inutilizable, mientras que el circuito norte estaba dominado por las fuerzas de la Columna 2. No solo estaban interrumpidas las comunicaciones viales, sino que el enemigo no podía socorrer los cuarteles. Los poblados en los alrededores de la capital provincial estaban en manos de los guerrilleros, lo que implicaba que Santa Clara estaba aislada.

El ataque a esa ciudad fue concebido por el Che en estrecha unidad con el DR.

En horas tempranas del 28 de diciembre ocurrieron las primeras acciones y se inició el ataque a la loma del Capiro, desde donde se dominaba gran parte de Santa Clara y dos vías de comunicación importantes: la Carretera Central y la carretera a Camajuaní. En ellas se atrincheraba gran parte de los hombres que ocupaban el tren blindado —el cual fue situado al pie de esa elevación en la vía férrea central, a la salida de Santa Clara—, quienes no podían continuar a cumplir su misión.

El 29 de diciembre, segunda jornada de combates, resultó crucial.

La estrategia del Che de liquidar toda resistencia enemiga y dejar para el final el ataque al Regimiento Leoncio Vidal condujo a que las tropas fueran distribuidas a lo largo de la ciudad y que el jefe guerrillero trasladara su comandancia hacia dentro del teatro de operaciones.

Ese día se logró ocupar la loma del Capiro y se descarriló, atacó y tomó el tren blindado. Asimismo, se inició el ataque al cuartel del Servicio de Vigilancia de Carreteras (los Caballitos), el Escuadrón 31 de la Guardia Rural, el Gobierno Provincial, el Gran Hotel, la Cárcel Provincial, el Palacio de Justicia y la Jefatura de Policía Nacional.

Setenta y dos horas le bastaron a los combatientes del Che y del DR para hacer colapsar esas plazas y negociar la rendición incondicional del último reducto batistiano en la provincia, al mediodía del 1ro. de enero de 1959. Así concluyó la campaña de Las Villas.

Había concluido la campaña de Las Villas, que si bien no determinó el desplome de la dictadura batistiana, sí constituyó una de las más contundentes victorias del Ejército Rebelde.

*Investigador de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.

Traicionó a la Revolución en 1961.

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