Rolando Rodríguez dialogó on-line con los lectores de Juventud Rebelde (+ Fotos)

El destacado investigador, uno de los escritores a los que se dedica la 23 Feria Internacional del Libro, respondió en línea las inquietudes de los cibernautas y adelantó detalles de los tres nuevos títulos que presentará en esta edición

Autor:

Juventud Rebelde

Por más de dos horas el acucioso investigador cubano Rolando Rodríguez García —Premio Nacional de Ciencias Sociales en 2007 y de Historia en 2008, y uno de los escritores a los que está dedicada la 23 Feria Internacional del Libro —respondió on line todas la inquietudes de los lectores de Juventud Rebelde, y contó anécdotas acerca de su vida y obra.

Durante el encuentro, también ofreció detalles de los tres nuevos títulos que presentará en esta edición: Rebelión en la República: auge y caída de Gerardo Machado, La Revolución que no se fue a bolina y Los vientos huracanados de la historia.

En la despedida, el profesor dijo que el diálogo fue una experiencia muy interesante porque muchas preguntas estuvieron relacionadas de forma directa con la historia, lo que confirmó su idea de que la historia realmente sí le interesa a los jóvenes.

Rodríguez rememoró que desde muy niño esta materia le interesó mucho, se le pegó de tal manera, cuenta, que no podía soltar los libros sobre dicha temática. El profesor confesó que aunque siempre le apasionó la historia en general, sin dudas, la de Cuba fue la que más preferencia le provocó, sobre todo en la misma medida en que conocía a personajes como Martí, Maceo, y después Mella y Guiteras, los cuales a su vez estaban muy relacionados con Fidel Castro, quien siempre ha sido su guía, su maestro.

La admiración por el líder de la Revolución Cubana le hizo recordar momentos de intercambio con el eterno Comandante:

«Un día estábamos varios compañeros reunidos después de una recepción en el Palacio, estaba Raúl y Vilma y otros compañeros, y de buenas a primeras Fidel se dirige a mi y me pregunta: "¿Rolando, que tú piensas de mí?" Creo que es la pregunta más difícil que me han hecho en la vida», contó.

«Yo supuse que le preguntaba al historiador. Entonces le dije: Mire, el día 26 de julio de 1953, como todo joven villaclareño, sobre las siete de la tarde, iba al parque Vidal a dar vueltas, yo oigo a mi padre y mi tía que conversaban en la sala de que se había producido un problema en el Moncada. Salí y le pregunté a mi padre qué había sucedido. "Parece que los guardias se fajaron entre sí", explicó. Desde ese momento estuve a favor de los atacantes. Después, dijeron que habían tenido 30 muertos, y más tarde que eran 70.

«¡Dios mío, los están matando!, exclamé. Pasaron algunos días. Entonces me entero que habían capturado en las estibaciones de la Sierra Maestra, en las cercanías de Santiago a un joven llamado Fidel Castro. Pero como siempre estaba muy preocupado por la política recordaba que Fidel era un aspirante a representante del partido ortodoxo, por el barrio Cayo Hueso. Yo me sentía ortodoxo, y por supuesto haber atacado el Moncada, para mi enemigo acérrimo de Batista, a pesar de mis trece años, pues era para mi el asesino de mi admirado Guiteras, fue un hecho conmocionante, gallardo, heroico. A partir de aquel momento me convertí en fidelista. Y aquella noche en palacio, le dije a Fidel: Desde aquel día me volví fidelista y lo he sido toda la vida y siento que nunca le he fallado. Ese es mi gran orgullo».

Explicó, además, que aquel día del 26 de julio Fidel llegó a quedarse solo frente a los muros del Moncada, porque antes había dado la orden de retirada. Fue entonces cuando un atacante llamado llamado Santana, al verlo por el retrovisor del auto dio marcha atrás y lo recogió. Fallado el ataque Fidel quería ir entonces al Cobre y tomar el cuartel. Pero los otros le alertaron que ya el cuartel estaría en guardia.

«La idea de Fidel hubiera sido tomar las armas y municiones de aquel puesto y continuar la lucha en la Sierra Maestra. Finalmente lo convencieron que ya no era factible y fueron hacia la Granja de Siboney. Después comenzaron a subir la Gran Piedra pero el cansancio acumulado, hizo que Fidel y sus compañeros se metieran en el varentierra (cabaña rústica usada en áreas rurales de Cuba), en la cual todos se quedaron dormidos y fueron sorprendidos, para su suerte, por un militar digno, el teniente Sarría.

El teniente Sarría, había estudiado derecho y conocía a  Fidel, lo reconoció y le dijo que no se identificara. Mas tarde cuando iban hacia Santiago de Cuba, un capitán  llamado Pérez Chaumónt quien tenía fama de asesino, identificó a Fidel y le pidió a Sarría que se lo entregara, pero este se negó y alegó que era su prisionero.

Sarría no solo impidió que mataran a Fidel sino que incluso cuando lo montan en el camión para trasladarlo lo ubicó entre el chofer y él para protegerlo. Cuando los soldados de Batista, que estaban furiosos trataron de matar a Fidel. Sarría comenzó a repetir una frase que pasará a la historia: “Las ideas no se matan”, “las ideas no se matan”.

Las respuestas

Patricia: ¿De qué trata y de qué período se ocupa el texto Los vientos huracanados de la historia? Agradecemos su intensa labor investigativa, éxitos y no se detenga.

Rolando: No es un libro íntegro en sí. Cuenta con una biografía sintética mía y una valoración de mi obra que quiso hacer mi auxiliar y seguidor Elier Ramírez y un conjunto de artículos que han salido en Cuba o en el exterior. Entre otros, la demostración de la falsedad del famoso documento de Brikenridge.

Ricardo: Profesor ¿Concluyó o ha avanzado en el libro anunciado sobre el gobierno de los 100 días?, ¿en qué estado está ese proyecto?

Rolando: Saludos. El libro ya salió La revolución que no se fue a bolina, son 127 días y no 100 como se suele decir. Así lo repito.

Reinaldo Rodríguez: ¿qué temas de la historia le interesaría abordar próximamente en un libro? ¿En su opinión cuáles temáticas deberían abordarse en nuevos libros para lograr bibliografía que permita cubrir las diferentes etapas históricas del siglo XIX y XX y para facilitar la comprensión de esa historia?

Rolando: Saludos. Pongo piedras sobre piedras: de Colón a hoy. Por eso está Cuba, la forja de una nación, Las máscaras y las sombras, República de corcho, República estrechamente vigilada, Rebelión en la República y La Revolución que no se fue a bolina. Ahora escribo El gobierno Caffery-Batista y La mula dócil de Columbia (Mendieta). Repito que el lector debe seguir el orden de la historia como tuvo lugar.

En realidad diría que faltaría el siglo XXI, en primer lugar cosas tales como el juicio de Marquitos, o el llamado periodo gris.

Carlos: Rolando. Su pasión por la investigación es sorprendente. Cuéntenos ¿qué es para Rolando la historia? ¿Cuándo surge esa inclinación, ¿está relacionada o viene por el influjo de algún amigo o familiar? Es admirable su labor. Cuéntenos cómo era Rolando de niño, cuáles eran sus pasatiempos?

Rolando: Dije hace poco que nací en el 1940 y que mi amor por la Historia ya se inició en 1941 (es una broma). Pero es indiscutible que desde muy pequeño me apasionaron las películas históricas, los libros de Historia, y todo cuanto se relacionara con las letras incluyendo Literatura y Filosofía. Cuando tenía 16 años me leí las Lecciones Preliminares de García Morente e incluso los ensayos de Baruch Spinosa, por tanto estaba claro mi definición en primer lugar por las letras, y en segundo lugar por la Historia. La Ilíada y la Odisea, fueron una especie de libros de cabecera míos.

Yusuan Gutierrez: Profesor, ¿qué importancia le da a la profundización en el estudio de la historia de la primera década de la Revolución? ¿Qué se puede hacer, en su opinión, para conocer esa historia que tantos protagonistas han dejado sin escribir?

Rolando: Pudiéramos decir que la historia es lo que ocurrió hasta hace 25 o 30 años, sin embargo se habla de la historia actual. Fidel me preguntó cuándo llegaría al 2000. No creo que llegue. Para eso lo que he hecho es preparar alumnos que se encargarán de continuar donde yo deje la tarea. Preguntas por la primera década, preguntaría por qué no la segunda y la tercera. Al igual que cualquier otro periodo en que los protagonistas no escribieron sus experiencias, ya sea en  el siglo XVII,  XVIII o XIX, no queda más remedio que acudir a las fuentes primarias, entiéndase documentación o algún testimonio, carta u otro documento. Sin embargo, con esto se ha podido escribir de esos periodos, hoy muchos amigos han muerto sin escribir sus memorias. Si voy a poner un caso pondré el de Manuel Piñeiro, durante años le pedí que escribiera sus memorias, incluso, que yo estaba dispuesto a ayudarlo. Hay cuestiones en la Historia de Cuba, que solo dos personas las conocen, Fidel Castro y él. Habrá que buscar en los papeles que tiene que haber dejado Piñeiro la respuesta a muchas de las incógnitas de lo sucedido en las luchas de América Latina.

Karel Leyva: ¿Cómo ve el camino que ha tomado el Instituto del Libro a más de cuatro décadas de su creación y con la oportunidad de haberlo dirigido en sus inicios?

Rolando: Creo que la compañera Zuleica está haciendo un excelente trabajo,  creo que merecería la pena volver a unificar las editoriales, las imprentas, las librerías y el comercio exterior del libro. Eso reforzaría de conjunto al libro.

Karel Leyva: ¿Cómo se enfoca el trabajo de los historiadores en esta época marcada por el posmodernismo y la pseudocultura, donde se aboga por el fin o la deconstrucción de la historia a nivel planetario?.

Rolando: Mi preocupación mayor es el dogmatismo y el esquematismo de muchos profesores. La Historia está llena de contradicciones, así hay que revelarla y sobre todo seguir lo que dijo John Reed, «no soy imparcial pero busco siempre la verdad». Si hay traidores hay que decirlo, hay que revelarlos, no pueden quedar en la oscuridad, por eso en el caso cubano señalo con el dedo sin vacilación alguna a los sinvergüenzas de Julio Sanguily y del alumno infiel Gonzalo de Quesada. El primero fue botellero de Polavieja en los ferrocarriles, se vendió a Dupuy de Lome, le cogió dinero para jugar a los tabaqueros de Tampa, le sopló al Capitán General el día del alzamiento del 24 de febrero y se vendió a Wood por 300 pesos mensuales. Gonzalo de Quesada, miembro de la Constituyente de 1901, cuando había sesión secreta, corría a Palacio después de la sesión a contar a Wood lo discutido. Para más datos puedes leer mis libros Cuba, la forja de una nación y Las máscaras y las sombras.

Ivan: ¿Qué opina del desarrollo de la historiografía cubana. ¿Cuáles considera sus fortalezas, debilidades y retos? En particular, ¿cómo valora la nueva generación de historiadores?, ¿tiene alguna recomendación en especial para ellos? Saludo

Rolando: Hemos tenido la suerte de formar nuevas generaciones de historiadores en las cuales hay compañeros excelentes, alguno de ellos mis alumnos, por poner dos casos, Pedro Pablo Rodríguez y Elier Ramírez. Mi única recomendación ya la dije, seguir el lema de John Reed, «no soy imparcial pero busco siempre la verdad». Nuestra actual fortaleza es disponer de papeles que no estaban en Cuba, Hortensia Pichardo, a la cual llamé un día para hacerle una pregunta, cuando se la hice me dijo: Doctor, que suerte ha tenido usted que ha podido ir a los archivos españoles, Fernando (Portuondo) y yo siempre soñamos con ir allá. Yo no me equivoco, he podido ir a los archivos de Estados Unidos a los de España, México, Venezuela y he conseguido datos extraordinarios. Las debilidades serían no poder conseguir esos documentos. Para terminar, el reto sería ir a estos archivos para conseguir los papeles necesarios.

Carmen: Rodríguez, quisiera conocer más al gran investigador y profesor. ¿Qué deprime a Rolando, qué no toleraría y qué le hace feliz? Saludos y siga escribiendo libros tan valiosos.

Rolando: Equivocarme, afirmar lo que no sea justo sobre algún personaje y no me toleraría inventar lo que no puedo probar. Me hace feliz encontrar por ejemplo, como me sucedió en España, el informe de Ximénez de Sandoval sobre el combate de Dos Ríos, con todos sus diagramas y los documentos que Martí llevaba encima cuando lo mataron. Confieso una felicidad falsa, cuando me di cuenta de lo que había encontrado, se me salieron las lágrimas, pero pude pensar que llegaría a Cuba, dejaría de hacer todo lo que estaba haciendo y escribiría A caballo y con el sol en la frente. En este libro relato la caída de Martí y cómo Ximénez de Sandoval defendió su campamento contra el ataque de los mambises.

Rebeca: ¿Qué vinculación tuvo con el movimiento revolucionario y sus principales figuras antes del Triunfo de la Revolución? Me gustaría conocer sus vivencias o alguna anécdota de esta etapa o de su intercambio con las principales figuras? ¿Dónde estaba y cuáles labores desempeño antes del triunfo de la Revolución ? ¿Con cuáles dirigentes se relacionó, en qué circunstancias y qué impresión le causó?

Rolando: Estuve preso en 1957, conocí a Aleida March. No conocí hasta 1959 a ninguna otra de las grandes figuras de la Revolución. Lo más relevante insisto es haber caído preso en Santa Clara, lo recuerdo como si fuera hoy. Antes del Triunfo de la Revolución era un estudiante de bachillerato. Fui expulsado del Colegio Martí por negarme a celebrar la graduación en el Teatro La Caridad. Solo un compañero, Efraín Abreu, ex rector de la Universidad Agraria de La Habana me acompañó a la protesta, el resto que había jurado seguir nuestra actitud se rajaron, nunca lo he perdonado.

Rolando: ¿Cuéntenos de su etapa de dirigente de la FEU, cómo recuerda esta etapa, cuáles eran los temas que se debatían y las preocupaciones de los jóvenes? ¿Cómo incidió este periodo en su vida? ¿Por qué abandona la carrera de derecho?

Rolando Rodríguez: Salí delegado de curso de primer año de Derecho, luego trabajé junto a la FEU, con alguno de sus compañeros más relevantes. El 28 de octubre de 1959 ingresé en las Milicias Universitarias, estuve en el Escambray en 1961 cuando la muerte de Ascunce formé parte del pelotón voluntario de la FEU, que bajo el mando de Fernando Vecino fuimos a perseguir a los bandidos. Después en 1962 estuve con el batallón 154 en la defensa perimétrica de la base de cohete de Guanajay. Me había ido con Fernando Martínez de la Escuela Nacional del Partido porque se había dicho que los estudiantes del partido debían quedar en la retaguardia y Fernando y yo nos preguntamos dónde estaba la retaguardia en Cuba, Así que tuvimos que decir mentira para irnos. En 1965, el 7 de diciembre, Fidel apareció en el Departamento de Filosofía de la Universidad del cual yo era director, y me encargó “fusilar” los libros de textos necesarios para los alumnos. Un año después me encargó crear el Instituto Cubano del Libro. Yo no abandoné la Carrera de Derecho, soy graduado de Derecho.

Raúl: Profesor ¿Por qué escribe Rolando? ¿ Es un acto de desahogo, responsabilidad o es una necesidad?

Rolando: Es una necesidad. Creo que empecé a escribir mi primera novela cuando tenía 14 años. Al fin la realicé en 1987.

Gustavo Ortega Martínez: Profesor, ante todo un saludo y respetos por su obra como historiador, docente e intelectual comprometido con la Revolución. Quisiera, en la medida de las posibilidades, que usted pudiera aclararnos estas interrogantes:
1.- Entre las posibles causas del fracaso de la Revolución del 30, algunos expertos aluden a la inexistencia de una clase media fuerte en el país. ¿Coincide usted con ese criterio? ¿Cuáles fueron las causas reales de que la Revolución se fuera a bolina? ¿Existían posibilidades de neutralizar y superar la mediación del embajador norteamericano Benjamín Summer Welles? Y si la Revolución llegara a triunfar, ¿tenía ella posibilidades reales de sobrevivir en el contexto internacional del momento?

2.- En uno de los episodios más interesantes y quizás definitorios de la Revolución del 30, Fulgencio Batista fue llamado a una reunión con el presidente Ramón Grau San Martín, Antonio Guiteras y otros dirigentes del gobierno. Allí Guiteras lo desenmascaró en su alianza con Summer Welles y pidió la autorización de Grau para fusilarlo. Batista empezó a llorar, a pedir clemencia y finalmente Grau lo perdonó. ¿A qué se debió ese perdón de Ramón Grau? ¿A razones psicológicas de su personalidad o a una jugada política? ¿Perdonó porque subestimaba a Batista o porque no quería eliminar un contrapeso ante la figura de Guiteras?

Rolando: En Santa Clara daré una conferencia sobre la posibilidad de haber fusilado a Batista en el frontón del Cubaneleco o el Patio de los Laureles en La Cabaña y tiene 30 cuartillas. De todas maneras puedes acudir a la Revolución que no se fue a bolina.

Gustavo Ortega Martínez: 3.- ¿Por qué se eliminó el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana a finales de la década de 1960? ¿Qué relación puede guardar ese hecho con el acercamiento de Cuba a los países del campo socialista?

Rolando: No me cabe la menor duda de que hubo quien malinterpretó lo que algunos que fueron profesores dijeron en clases y lo fueron a comentar en otros lados, ya yo no estaba allí, pero tuve noticias de lo sucedido, es posible que los señores de la embajada de la URSS acusaran a Pensamiento Crítico de revisionismo. Hoy cada día queda más claro que aquello fue un gran error.

Mario: En las primeras décadas de la República, los presidentes fueron generales o doctores. Así ocurrió desde Estrada Palma hasta Mendieta. Tanto desde los aspectos positivos como negativos, ¿se atrevería a caracterizar brevemente a cada uno de ellos?

Rolando: Prefiero que tomes cada uno de los libros escritos sobre estos personajes que dan elementos de sobra acerca de cada uno de ellos.

Raulo: Se dice mucho -y creo que fue una frase de Emilito Roig- que la colonia sobrevivió en la República. ¿Cuánto de la República ha sobrevido en la Revolución?

Rolando: ¿Crees realmente que de aquella República ha quedado siquiera un milímetro? Me da la impresión de que la Revolución le pasó por arriba a aquella República como una aplanadora, no puedo encontrar, con toda sinceridad, nada de ella en la Revolución actual. Es más, si lo encontrara lo denunciaría.

Gerardo: ¿Qué lugar ocupa Cuba en la vida de Rolando?, ¿Por qué le apasiona u obsesiona escribir sobre la historia?

Rolando: Cuba es mi pasión. El otro día dije que amaba a Cuba como amaba a mi madre. A ninguna la quitaré nunca de mi pensamiento aunque sobre mi cabeza penda una bomba de hidrógeno y que conste que ya en octubre de 1962 la tuve sobre la cabeza.

Alfredo: ¿Cómo valora usted al Rolando escritor y al Rolando historiador?, ¿Cuál considera su mejor libro, o digamos el que más lo ha complacido? ¿Por qué? ¿Cuál es el que menos le satisface? ¿Por qué?

Rolando: Somos la misma persona, no puedo diferenciar a uno del otro. Me encantó escribir una novela y ahora ensayos de Historia. Por supuesto, el mejor de los libros por ser el primero República angelical me es más cercano a mi corazón y es a la vez el que más me ha complacido. Si alguno no me hubiera satisfecho lo hubiera despedazado.

Alexis:¿Tiene en proyecto nuevos libros? ¿Cuáles son y en qué periodo se centrarán?¿Cuál o cuáles considera son las debilidades o vacíos dentro de la historiografía de Cuba?

Rolando: Mientras mi cerebro funcione estaré escribiendo, puede que haya otros libros más, no lo sé. Creo que falta mucho para presentar la República en toda su extensión.

Ana María: ¿Cuándo fue la primera vez que se encontró con Fidel, y cómo fue ese encuentro?

Rolando: Salía de dar clases en Letras una noche de 1965, cuando encontré que Fidel estaba en la Plaza Cadenas hoy Agramonte. Como profesor de la época, estaba de cuello y corbata. Fidel se viró hacia mí y me preguntó que estudiaba, le respondí que no estudiaba sino que era profesor. Me preguntó «de qué», pensé «ahora viene la catástrofe» le respondí que de Filosofía, que era el subdirector de esa materia (luego pasé a director). Me dijo Ahh, ustedes son los jovencitos esos de la calle K, que se creen que tienen a Marx agarrado de la barba. Le respondí que no, que no lo creía. Me dijo «sí, ustedes son los que dan el Manual de Filosofía de Konstantinov». Le dije que no, que nosotros dábamos los clásicos del marxismo. Lo vi sorprenderse. Entonces me preguntó qué día me puedo reunir con ustedes. Respuesta: El día que usted quiera.

Enrique: En su juventud y en la etapa universitaria, ¿cuáles eran los sueños y aspiraciones de Rolando?. ¿Con que sueña Rolando ahora?

Rolando:Mi aspiración era ser profesor en la Universidad. Ahora es seguir escribiendo, hasta que pueda.

Orestes: ¿Qué personas o hechos son los que más han contribuido a su formación?

Rolando: Mi madre, una doctora en Pedagogía muy inteligente, Raúl Roa, Fidel Castro, Manuel Piñeiro y los héroes aun muertos de la Revolución, Martí, Maceo, Mella y Guiteras.

Roberto:¿Cuáles son las virtudes, temores, obsesiones y defectos de Rolando?¿Cómo le gustaría que lo recuerden?

Rolando: Honradamente, no creo que sean muchas las virtudes. Temores: que se pierda la Revolución. Obsesiones: saber cada vez más. Defectos: ser muy tozudo. Me gustaría que me recuerden como un hombre bueno.

Jesús: Estimado profesor, gracias por su valioso tiempo y empeño. Quisiera preguntarle: ¿no teme a veces que sus textos transiten la misma ruta de cierto discurso maniqueo y consignista que prima en muchos enfoques de la Historia de Cuba?

Rolando:Yo no le tengo temor a que mis textos transiten por esa ruta, pues por el contrario suelo escribir en forma de contradicciones, de tratar de no usar consignas sino de buscar a toda costa la verdad, y empleando documentos, testimonios y todo tipo de prueba.

María Esther Trujillo: 1. ¿Cuáles fueron los errores y aciertos de Guiteras, tanto en su cargo como Secretario de Gobernación en el Gobierno de los 100 días, como después en la lucha clandestina con la Joven Cuba? ¿Guiteras podía tener la capacidad de aglutinar a los grupos revolucionarios en un movimiento amplio en la década del 30?

Rolando: Preferiría hablar de los aciertos de Guiteras, por ejemplo su apoyo a los trabajadores, conseguir a toda costa hacer la Revolución, la jornada de ocho horas y otras muchas. En los 127 días de gobierno, de hecho obligó a Grau a impedir se coludiera con el embajador yanqui Summer Wells, su mayor error posterior fue esperar demasiado en el Morrillo al yate Amalia. Si hubiera hecho caso a Alfara, se hubiera ido antes del amanecer hacia Matanzas o la Habana y hubiera hecho la Revolución.

María Esther Trujillo: 2.- Luis Buch, antiguo guiterista y quien fuera secretario del gobierno revolucionario en los primeros años de la Revolución, hablaba del desmembramiento de la Joven Cuba después de la muerte de Guiteras y a partir de un acuerdo con Grau. ¿Pudiera abundar al respecto? ¿Qué rumbo tomó la Joven Cuba después de la muerte de Guiteras?

Rolando: Luis y yo fuimos muy buenos amigos, no solo fue él quien pensó esto, también Pablo de la Torriente. Sin Guiteras, ya no había Revolución.

Javier Dueñas: Profesor: Su fecunda labor investigativa quizá lo coloca en una situación privilegiada respecto a otros colegas a la hora de proyectar sus conocimientos en la formación de los jóvenes, pero imagino que también lo obligue a ser más responsable y dedicado. ¿Cuánto le apasiona a Rolando Rodríguez el oficio del magisterio? ¿Cómo es la docencia que se imparte en este campo del conocimiento y cuál es la que usted cree que debería impartirse? ¿Tiene algún consejo para los jóvenes docentes? Éxitos en su trabajo y continúe aportando a la historiografía cubana.

Rolando: Trabajar, trabajar y trabajar es mi mejor consejo.

Gladys: ¿Qué es para Rolando la amistad y el amor?

Rolando: Han sido dos motores de mi vida

Rolando Rodríguez, merecedor de varios premios y distinciones y autor de más de una decena de libros que han permitido entender la historia de Cuba de los siglos XIX y XX, contestó este viernes las preguntas de los cibernautas desde la Redacción Digital de nuestro diario. «Una de las cuestiones que me propuse fue escribir la historia verdadera. Ni sobre un caballo, ni buenos y malos», afirmó Rodríguez en una entrevista al referirse a la tendencia de algunos a simplificar la historia.

Otras valoraciones de Rolando Rodríguez

«Suelo repetir con John Reed que no soy imparcial, pero busco la verdad. Por eso, alabo a nuestras grandes figuras, pero si encuentro a un traidor lo crucifico. Escribo para que los cubanos sepan su verdad por dura que sea y se sientan felices con los momentos felices».

«Escribo con el cerebro, pero también con el corazón. Sigo por igual lo dicho por Fidel: quien no conoce su historia, no puede amarla…. Por tanto, escribo de la forma más amable que pueda».

«República Angelical me enseñó a escribir en forma de que pudiera "agarrar" al lector, "apoderarme" de él. Si me abandonaran a la décima página, estaría perdiendo mi tiempo».

Entrevistas a Rolando Rodríguez

La historia en los ojos de Rolando Rodríguez

El destino manifiesto de hacer libros

La verdad siempre es revolucionaria

En Santa Clara daré una conferencia sobre la posibilidad de haber fusilado a Batista en el frontón del Cubaneleco o el Patio de los Laureles en La Cabaña y tiene 30 cuartillas. De todas maneras puedes acudir a la Revolución que no se fue a bolina.

3.- ¿Por qué se eliminó el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana a finales de la década de 1960? ¿Qué relación puede guardar ese hecho con el acercamiento de Cuba a los países del campo socialista?

No me cabe la menor duda de que hubo quien malinterpretó lo que algunos que fueron profesores dijeron en clases y lo fueron a comentar en otros lados, ya yo no estaba allí, pero tuve noticias de lo sucedido, es posible que los señores de la embajada de la URSS acusaran a Pensamiento crítico de revisionismo. Hoy cada día queda más claro que aquello fue un gran error.

Mirna Valentina.

Algunos tienden a simplificar nuestra Rica Historia, otros a esconderla y otros a tergiversarla, hacer un uso correcto de la misma en la formación del Individuo como Ser Social es un deber de las mejores Sociedades y así asegurarán consolidar Naciones Prósperas y Humanitarias. Cuanta nobleza, ternura y autenticidad en sus palabras La Verdad Siempre Es Revolucionaria!

Gracias

Mario

En las primeras décadas de la República, los presidentes fueron generales o doctores. Así ocurrió desde Estrada Palma hasta Mendieta. Tanto desde los aspectos positivos como negativos, ¿se atrevería a caracterizar brevemente a cada uno de ellos?

Prefiero que tomes cada uno de los libros escritos sobre estos personajes que dan elementos de sobra acerca de cada uno de ellos.

raulo

Se dice mucho -y creo que fue una frase de Emilito Roig- que la colonia sobrevivió en la República. ¿Cuánto de la República ha sobrevido en la Revolución?

¿Crees realmente que de aquella República ha quedado siquiera un milímetro? Me da la impresión de que la Revolución le pasó por arriba a aquella República como una aplanadora, no puedo encontrar, con toda sinceridad, nada de ella en la Revolución actual. Es más, si lo encontrara lo denunciaría.

Gerardo

¿Qué lugar ocupa Cuba en la vida de Rolando?, ¿Por qué le apasiona u obsesiona escribir sobre la historia?

Cuba es mi pasión. El otro día dije que amaba a Cuba como amaba a mi madre. A ninguna la quitaré nunca de mi pensamiento aunque sobre mi cabeza penda una bomba de hidrógeno y que conste que ya en octubre de 1962 la tuve sobre la cabeza.

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