Planificación familiar en adolescentes: derecho y prioridad

La falta de información sobre los métodos anticonceptivos existentes, los riesgos del aborto y las ventajas de proseguir un embarazo en Cuba, entre otros temas, atenta contra el disfrute pleno de los derechos sexuales y reproductivos, trascendió en el I Seminario Nacional de Actualización en Anticoncepción posparto y posaborto

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

La planificación familiar es un derecho, no puede asumirse solamente como un método de control de la natalidad y de preservación de la salud materno-infantil, de manera que elevar la calidad de su servicio y convertirlo en uno amigable para las y los adolescentes es una prioridad en el Sistema de Salud Cubano.

Lo anterior fue expresado por el doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del departamento Materno-Infantil del Ministerio de Salud Pública, durante las conferencias ofrecidas este jueves en la primera jornada del I Seminario Nacional de Actualización en Anticoncepción posparto y posaborto —que culminará mañana en la capital—, dirigido a especialistas en Ginecobstetricia y licenciadas en Enfermería que laboran en los servicios hospitalarios de aborto.

La capacitación sistemática de los profesionales de la Salud que intervienen en estas áreas, el suministro estable de insumos y la adecuada infraestructura inciden en la calidad de la atención en las consultas de planificación familiar, pero en ellas debe primar además la información y orientación oportunas, el clima de confianza, confidencialidad y la humanización, agregó.

«La falta de información sobre los métodos anticonceptivos existentes, los riesgos del aborto y las ventajas de proseguir un embarazo en Cuba, entre otros temas, atenta contra el disfrute pleno de los derechos sexuales y reproductivos, entre los que figura la planificación familiar, por lo que se incrementa la vulnerabilidad a un embarazo no planeado.

«Nuestros profesionales no pueden cansarse de brindar la información completa, imparcial y basada en evidencias, explicar y orientar al adolescente para que su elección de un método de anticoncepción garantice luego su no abandono. Para este intercambio no es necesario la presencia de un progenitor o tutor legal», precisó Álvarez Fumero.

El también máster en Atención Integral al niño destacó que las consultas de planificación familiar deben ser amigables para los adolescentes, en consonancia con los estándares internacionales. «Deben ser equitativas, basadas en el respeto y la no discriminación; accesibles, mediante la facilitación de horarios y de alternativas de información; aceptables, apropiadas y efectivas, en tanto nuestros profesionales sean competentes y dispongan de todos los recursos necesarios para ofrecer un servicio de calidad».

Los servicios de salud sexual y reproductiva deben ser integrales, enfatizó el especialista en Pediatría. «No se circunscribe la atención en estas áreas a brindar información o ejecutar la interrupción de un embarazo, pues también se debe actuar si se tiene un resultado positivo de una prueba de serología, atender o remitir de inmediato a la paciente si presenta alguna infección cervicovaginal, y no dejar que transcurra el tiempo».

En su intervención, Álvarez Fumero insistió en la necesidad de involucrar al adolescente en estas acciones y en las políticas de salud en general, para que aprendan a proteger su vida, la de su pareja y la de su familia.

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