La Oclae marca brújula estudiantil

La organización continental llama a la articulación y unidad de sus fuerzas contra la oleada neoliberal

Autor:

Zulema Samuel del Sol

Los proyectos, derechos y experiencias del estudiantado en el complejo panorama latinoamericano contemporáneo, forman parte de las preocupaciones de los movimientos juveniles del continente. Yordan Bango Porro, estudiante de cuarto año de Economía en la Universidad de Camagüey y presidente de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae), que representa a 38 federaciones en la región, bajo el liderazgo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), conversa con Juventud Rebelde sobre estos temas.

—¿Cuáles son, a su juicio, los principales desafíos del movimiento estudiantil en América Latina?

—Es importante en el actual contexto seguir apostando a la articulación y unidad de todas las federaciones en el continente frente a la oleada capitalista y neoliberal que intenta encontrar cobija nuevamente en la región. Debemos seguir trabajando por fortalecer el movimiento secundario que ha dado muestras elocuentes de su capacidad movilizativa, organizativa y con un debate inteligente en defensa de esa escuela con una educación liberadora y contextualizada a la realidad que viven sus estudiantes. Hoy existen organizaciones muy fuertes en este sentido como son la UBES de Brasil, la ANDES de Colombia y la FESE de Nicaragua, entre otros

El principal desafío está en no fallar a los principios fundacionales de la Oclae en 1966, en seguir siendo una organización de todos los estudiantes, con un profundo sentido antimperialista. La única forma de hacerlo es mantenernos en pie de lucha enmarcada en la defensa de una educación pública, gratuita, de calidad, una educación entendida como un bien público social, derecho humano universal y deber del Estado, una educación que genere ciencia y tecnología, que esté vinculada a la lucha de los pueblos por sus libertades y derechos.

—¿En qué se diferencian, respecto a esa situación, las prácticas y contexto de acción de la Federación Estudiantil Universitaria cubana?

—Cuando uno se adentra en el contexto en que se desenvuelven los colegas de este mismo continente, te das cuenta de todo lo logrado por la Revolución, que costó mucha sangre de una generación de jóvenes como nosotros. Hoy no tenemos en Cuba «reformas» educativas que encarecen y ponen en riesgo el acceso a la universidad y mucho menos a dirigentes estudiantiles detenidos como parte de la criminalización de la protesta social por solo exigir una educación digna.

Es poco probable que un estudiante cubano se grafique en ese contexto y es donde veo la principal diferencia. Por tanto, las maneras de hacer allí son mucho más convulsas y sobre todo de movilización permanente, que es la única vía de hacer llegar sus demandas.

—¿Qué podrían aportarle las experiencias de otras organizaciones miembros de la Oclae al movimiento estudiantil cubano?

—Hay algo muy singular que siempre me llama la atención, y es la articulación en las redes sociales. Es muy fácil que se movilicen por esta vía para una marcha o cualquier actividad, son muy activos en la red de redes con sus páginas. Es algo en lo que definitivamente, aunque desde Cuba hemos hecho muchas cosas, aún nos queda mucho por aprender.

—La Oclae cumplirá 51 años en agosto. ¿Cuáles son las proyecciones de trabajo de la Oclae para el próximo año?

—Será un año de mucho trabajo en el seno de esta plataforma estudiantil, sobre todo por el proceso de construcción del XVIII Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes que debe marcar la brújula para el futuro de este gremio en la región.

Desde ahora es previsible que será una movilización histórica porque estará matizada por la conmemoración del centenario de la Reforma de Córdoba, que sin lugar a duda nos pone todos los días a pensar en cuánto nos falta por lograr en materia de educación.

Continuaremos haciendo los debates de la Caravana Educacional Latinoamericana en cada rincón de nuestro continente, en los campos, las ciudades, escuelas, universidades, instituciones educativas, y centros de educación no formal.

La Oclae convocará a todos los estudiantes, docentes, trabajadores, organizaciones sociales y de Derechos Humanos a debatir, proponer, trabajar y concretar la educación que queremos.

Necesitamos renovarnos en los debates y actualizar los postulados que nos dieron origen para construir la educación del pueblo.

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