En Soledad de Mayarí no hubo más soledad

Hace 60 años, el Congreso Campesino en Armas sentó las bases de la Reforma Agraria que proscribió el latifundio en Cuba

 

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

En Soledad de Mayarí Arriba, en la provincia de Santiago de Cuba, donde los cafetales y naranjales acompañan al viajero por empinados y estrechos senderos intramontanos, Dania Montoya Castellanos se desempeña como especialista principal del museo Congreso Campesino en Armas, que recuerda el hecho acontecido allí el 21 de septiembre de 1958, hace 60 años.

Ella no había nacido cuando llegaron hasta ese intrincado paraje de la serranía los 201 delegados a la importante cita, procedentes de seis de los municipios de la entonces provincia de Oriente: San Luis, Mayarí, Sagua de Tánamo, Yateras, Baracoa y Guantánamo, para analizar críticamente la situación económica, política y social de la nación y especialmente del campesinado.

Sin embargo, conoce al dedillo que, presididos por el entonces Comandante Raúl Castro Ruz, jefe del Segundo Frente Oriental Frank País García, los delegados denunciaron la dependencia económica de Cuba con respecto a Estados Unidos, la monopolización de las riquezas y los medios de producción, y la terrible situación de miseria y desamparo en que se debatía la población.

Montoya Castellanos conoce asimismo que desde allí, y en presencia de Teodoro Pereira, quien fuera seleccionado como presidente de la candidatura guerrillera del Comité Regional Campesino, se abogó por el fortalecimiento de la alianza obrero-campesina, por las demandas y reivindicaciones de ambos sectores, la importancia de una genuina Reforma Agraria y por la culminación victoriosa de la insurrección.

Sobre por qué escogieron este local de tablas verdes, ubicado a pocos metros de la carretera y que entonces funcionaba como salón de baile, tras descartar la sede inicial en Calabazar de Sagua, debido a varios grupos insurgentes que amenazaban con sabotear la actividad, Montoya Castellanos precisa que en esta zona encontraron un fuerte apoyo del campesinado, que dio abrigo a gran parte de los delegados en sus hogares.

«El resto pernoctó en la valla de gallos ubicada justo al frente del local, que aún se conserva, y que representaba el último lugar donde las autoridades pensarían en buscar a los revolucionarios protagonistas de la hazaña iniciada el día 21 a las 11 de la mañana», agrega siempre apuntando hacia el otro lado de la estrecha calle.

Así, aseguró, fue cómo las dos sesiones de trabajo del cónclave pudieron desarrollarse en el local que luego del triunfo del 1ro. de enero de 1959 continuó fungiendo como bar comunitario hasta el año 2003. Entonces se convirtió en uno de los museos más visitados del municipio, por recordar, también, cuánto de la difícil vida de los campesinos cambió con la Revolución.

En conversación con JR, Montoya Castellanos reveló como dato curioso que entre los participantes al Congreso, además de Vilma Espín, quien actuó como delegada del Movimiento 26 de Julio en el Segundo Frente, asistieron cinco mujeres, entre ellas Angélica Fernández Menoyo, la delegada más joven al cónclave con apenas 15 años de edad.

Quizá por ello, señaló, un logro significativo de la cita fue el desarrollo del movimiento juvenil y femenino en apoyo al proceso insurreccional, y el hecho de impulsar el trabajo organizativo del campesinado en el territorio liberado por las tropas de Raúl. Pero el Congreso, como ella misma dijo, también aumentó la cooperación de los campesinos con el Ejército Rebelde, fortaleció la unidad entre los pobladores de territorios libres, y valoró un plan de reivindicaciones básicas para la realización de una reforma agraria.

Y es que, como señaló el General de Ejército Raúl Castro Ruz en las conclusiones de aquella reunión, ya cerca de las 11 de la noche, «ha sido y será por mucho tiempo un día memorable para ustedes, para nosotros, para la Revolución Cubana» (…) Jamás, desde que Cuba es Cuba, jamás, repito, habíamos presenciado un congreso campesino, un congreso de campesinos revolucionarios en medio de una guerra».

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