La tormenta que desbarató el Che

El Frente de Las Villas, al decir del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, tuvo una raíz mambisa, fue fruto de la concepción de Fidel y obra directa de aquel artista de la lucha guerrillera que fue Ernesto Guevara

Autor:

Nelson García Santos

SANTA CLARA, Villa Clara.— Fue otra de las proezas del Comandante Ernesto Guevara de la Serna que, sin la necesidad de un disparo, logró imponer la unidad de las fuerzas revolucionarias que operaran en el Escambray a finales de 1958.

Un factor decisivo en la lucha contra la tiranía batistiana aportó la constitución del Frente de Las Villas el 16 de octubre de 1958, integrado por la Columna No. 8 Ciro Redondo, comandada por el Guerrillero Heroico; y de las fuerzas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo y del Movimiento 26 de Julio que se incorporaron al Frente.

Su historia se empezó a tejer con la llegada de la columna invasora al Escambray tras 45 días de una difícil marcha, desde la Sierra Maestra, asediada por tropas de la tiranía, evitando cercos, emboscadas; pasando sed, hambre y hasta soportando pésimas condiciones meteorológicas.

Si la historia escrita por el Che hasta su llegada a Las Villas era impresionante, acá la cimentó todavía más mostrando, como nunca antes, su genio militar y de buen estratega en la mesa de negociaciones. La autoridad que infundía, más su visión, seguridad y audacia bastaron para conjurar una situación que él definió con la frase «todo amenazaba tormenta».

El Segundo Frente Nacional del Escambray no le había hecho un recibimiento de amigo, más bien de amenaza y exigencia. Al Che le habían enviado una carta en la cual le exigían explicar las causas que lo traían al Escambray y detener el avance.

Jamás el Guerrillero Heroico aceptó órdenes de ese grupo, independientemente de repetidos intentos por mejorar las relaciones con el Segundo Frente Nacional del Escambray, azuzador de la desunión entre los revolucionarios, con una pereza combativa proverbial y que llegaron a abusar de los campesinos.

Este grupo, en definitiva neutralizado en sus aspiraciones de asumir el liderazgo en el Escambray, inicialmente se apartó de las fuerzas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo y luego de las del Movimiento 26 de Julio. En realidad había falta de unidad entre las fuerzas revolucionarias en la región e, incluso, contradicciones con la dirección del propio Movimiento en la provincia.

Pero Guevara supo sortear los escollos y aglutinar a las fuerzas del Directorio y del 26 de Julio para fundar el Frente de Las Villas, hecho que tuvo lugar en Planta Cantú, en las estribaciones del Escambray.

Para el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés —quien fuera segundo jefe de la Columna Invasora No. 8— el Frente tuvo una raíz mambisa, fue fruto de la concepción de Fidel y obra directa de aquel artista de la lucha guerrillera que es el Che.

Gracias a la brillante labor integradora del Guerrillero Heroico se concretó rápidamente en la práctica, y ambas fuerzas rebeldes, bajo su mando, desencadenaron una ofensiva para la liberación de pueblos y ciudades, que terminó con la victoriosa Batalla de Santa Clara.

Un jardín para los héroes

El Mausoleo Frente de Las Villas se creó en un lugar urbano rodeado de vías de gran circulación de vehículos y carente de un fabuloso paisaje natural, pero esa área fue convertida en un lugar íntimo y solemne, más allá de la realidad circundante. La obra fue inaugurada el 8 de octubre de 2009 por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en ocasión del aniversario 42 de la caída en combate del Che.

Ese sagrado recinto, que forma parte del Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara, de esta ciudad, está ubicado en un área cercana al norte de aquel y cuenta con 220 nichos a los que se accede mediante una rampa o utilizando escaleras.

El Mausoleo, que honra y custodia los restos de los combatientes que lucharon en el Frente de Las Villas, se concibió a partir de dos ejes principales: uno que nace en el vial de acceso, en los niveles más bajos del terreno, ascendiendo hasta llegar a la Plazoleta para unirse allí con el principal del conjunto de la Plaza y Monumento al Che, y otro perpendicular a este último, en el centro del Mausoleo, que define su simetría.

El primero de estos ejes lo expresa una hilera de palmas reales que enmarcan el camino hacia el Memorial y el resto del conjunto; en este camino hay una pequeña plaza, elemento de circulación y sitio para el público que asista a las ceremonias que se realicen allí.

El segundo define la zona central o principal del Mausoleo y contiene elementos simbólicos que lo caracterizan como la llama eterna, expresión exterior de la existente en el Memorial y relacionada físicamente por el mismo sistema.

También en el eje central, colocado entre las palmas y sobre el muro que les sirve de guía, aparece la réplica de nuestro Escudo Nacional fundido en bronce, junto a la frase que preside el Mausoleo: «Unir es la palabra de orden, juntos estamos dispuestos a vencer o morir», recogida en el Pacto del Pedrero, firmado el 1ro. de diciembre de 1958.

En entrevista concedida hace unos años a este diario, la arquitecta Blanca Hernández Gibernau, proyectista general del Mausoleo, precisó que en aquel terreno muy accidentado construyeron terrazas, con un metro de desnivel entre cada una, para imprimirle una sensación de movimiento. Además, utilizaron materiales naturales: los muros fueron enchapados con losa Jaimanita, y los de contención con piedra natural, mientras el pavimento de la pequeña plaza, es de granito blanco. 

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