Hotel Parque Central: una gran escuela

Con un colectivo que apuesta por la excelencia en los servicios, la institución renueva sus esfuerzos para mantenerse como uno de los hoteles emblemáticos de la capital y del país

Autor:

Monica Lezcano Lavandera

Ubicado en calle Neptuno, entre Prado y Zulueta, el hotel Iberostar Parque Central cumple ya dos décadas de fundado. Han sido años de un intenso trabajo por lograr la excelencia en los servicios desde que el primer cliente atravesara sus puertas por estos días de 1998.

Las principales razones por las cuales se encuentra entre los preferidos por el turismo internacional, afirma Thaimy Vázquez Cala, jefa de Ventas del centro, radican en la intensa y sistemática labor realizada por su equipo de trabajo, que se enfoca en brindar una atención especializada a los visitantes.

El staff del hotel —hombres y mujeres entregados a una profesión que los llena de orgullo y satisfacción— ha sido reconocido en varias ocasiones como colectivo vanguardia nacional. En ese empeño, resalta notablemente la labor realizada por los jóvenes.

Vázquez Cala aseguró que este es un lugar que propicia un ambiente favorable para el crecimiento profesional de sus trabajadores. «Intentamos que los más jóvenes se sientan como en su casa, que puedan apropiarse de todas las dinámicas laborales y se integren a un equipo de trabajadores con experiencias».

A decir de Daymé Díaz, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas en el municipio de La Habana Vieja, se trata de un colectivo que se enorgullece de que fuera precisamente Fidel quien inaugurara la institución. «Los miembros de la organización en el hotel, unidos al resto del universo juvenil que allí laboran son comprometidos con su trabajo, y se empeñan por ser cada día mejores», añadió.

En esa misma línea, Víctor Manuel Piñeiro, secretario general del comité de base de la UJC en el hotel, aseguró que los trabajadores, especialmente los más jóvenes, son conscientes de la importancia de la labor que realizan para el país.

El Parque Central es una escuela, y así lo afirma Lilian Domínguez, especialista comercial y una de los trabajadores de menor edad en el centro. «Aquí venimos con muchas ganas de trabajar y de perfeccionar nuestros conocimientos, pues es la mejor manera de concretar lo que aprendimos en la academia».

«Somos una gran familia. Nos respetamos mucho y confiamos en la capacidad de todos para hacer del hotel un lugar acogedor. Tanto los recién llegados como los que llevan años perteneciendo a este equipo, apostamos por consolidar nuestras relaciones personales y profesionales, porque de eso depende el éxito en nuestro trabajo», recalcó Yorlien Hernández, una de las jóvenes camareras del hotel.

Mantener el legado de tantos años es tarea fundamental de todos en el hotel. Uno de sus chefs, el joven Ariel Hernández, enfatizó en que los integrantes del equipo gastronómico se esmeran en la preparación de cada uno de los platos. «Somos un colectivo joven, pero tenemos un gran compromiso y es el de mantener el prestigio de esta institución».

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