Próximas ventas, interesante muestra pictórica

Con doce interesantes pinturas el joven José Luis Rodríguez invita a reflexionar, en la UNEAC, sobre el consumo, la publicidad y el mercado

Autor:

Toni Piñera

José Luis Rodríguez junto a una de sus piezas expuestas en H y 17, Vedado. La sala Martínez Villena de la UNEAC no se ha transformado en una tienda, aunque el título de la actual exposición sea bien explícito: Próximas ventas. En las paredes de la institución respiran 12 interesantes pinturas en las que su joven autor, José Luis Rodríguez, nos provoca, nos hace partícipes e invita a reflexionar sobre el consumo, la publicidad, el mercado, a través de las imágenes. Después de revisar la muestra una y otra vez, de «paladearla» y deslumbrar la retina con sus frescas obras, nos queda este pensamiento latente: A la relativa «cosificación» de los humanos, le corresponde el enaltecimiento de los objetos...

Quizá porque es de exiguo decir, el artista prefiere pintar para hablar desde los tonos y los colores. En ese lenguaje dice mucho y bien, y contornea, con ironía, un humorismo muy particular y una fértil imaginación su quehacer pictórico. En él encuentra el modo perfecto de comunicar.

Rodeado del enigmático conjunto de obras, deudoras del Pop, el creador, graduado de la Academia de San Alejandro, se regodea entre imagen y palabra, para decirnos algo de su trabajo. «Esta serie surgió como un proyecto de tesis, cuando estudiaba en San Alejandro, aunque no lo fue porque seguí otros derroteros. Después de graduado, lo retomé buscando otras expresiones a nivel formal. Y así comenzaron a llegar ideas como conceptos y cosas que quería decir».

Se apoyó entonces en el Pop ya que como movimiento es muy abierto y la formalidad le permitía calzarse en cualquier temática, amén que le venía como anillo al dedo para su discurso. El trabajo se divide en dos vertientes: la manera en cómo influyen los medios en las masas, y lo que estos hacen para poder captar, pero a nivel extremo, utilizando un cuestionamiento con la violencia, el fetichismo y, al mismo tiempo, discursos sobre el arte como producto. De ahí el título de Próximas ventas, donde crea una ambivalencia: ¿está vendiendo un producto inexistente o el cuadro como tal? La inmediatez comunicativa, el sentido espectacular, la imagen como impacto, son índices que subrayan el modo en que se vive. Las obras de esta serie emplean el bloqueo visual, el golpe hacia nuestros sentidos perceptivos.

Doce obras de gran formato (acrílico sobre lienzo) y plenas de colorido, le dan la bienvenida en la muestra que de seguro le recordará la técnica cartelística... «Me llega como imagen y formalidad, porque es una estética muy fuerte. Para mí no resulta una tendencia ya pasada, pues me permite estar como la propia actualidad dicta, entre lo mecánico y lo humano, y me apoya al discurso, así como me ayuda a sintetizar cosas, formas o respuestas de lo que quiero decir». El formato —comenta— tiene que ver con la idea porque son spots publicitarios, de productos que pueden o no existir, que tienen doble función y me apoyo de las características de la publicidad. Los slogans se hacen más grandes que la propia imagen para decir. Yo hago lo contrario: pongo el texto más pequeño para minimizarlo y darle más importancia a la imagen como producto.

Aunque quiso especificar que la serie Próximas ventas no constituye un simple spot publicitario. Las formas estilísticas de hoy están dictadas por los diseños publicitarios del mañana. Nadie puede escapar a esa visualidad inevitable.

Las obras que conforman esta serie «procuran deformar el mecanismo creado por las grandes compañías publicitarias, las cuales descansan en el anuncio de artículos que tienen mayormente un uso cotidiano. Algunos de ellos son empleados en Próximas ventas con una finalidad violenta, por medio del aporte de características psicológicas intrínsecas al ser humano.

José Luis Rodríguez nos llama aquí a reflexionar en lo humano, a partir de un universo que camina, cada vez más mecánicamente, y como señala certeramente Axel Li en las palabras del catálogo, la serie «es una invitación. Es un detenerse para el (buen) meditar, que tanta falta nos hace en un mundo que tiende a ser mucho más digital: mecánico, sincronizado, homogéneo, exacto, bello, moderno, consumista... y mucho más».

Su dibujo, contra cualquier prevención, acaba siendo el protagonista de su obra, cierto que deliciosamente acompañado por el color, y es en este juego a base de climas pictóricos graves donde el artista se manifiesta personalísimo. Esquemático y bien humorado, sí, pero nunca chistoso y menos caricaturesco. Juega con sus criaturas manteniéndose en el terreno del pintor.

¿Artistas cercanos? Jasper Johns, Andy Wahrol...

Algo llama la atención en las atractivas piezas, y es, sobre todo, esa capacidad suya para combinar las tonalidades... «El color entra como discurso, tacho por completo los valores tonales (no utilizo ni el blanco, el negro o los grises), todo lo hago en función del color. Trabajo con complementarios para lograr agresividad en algunas zonas y degrado con los blancos para opacar ciertas partes del trabajo que terminen la imagen. Como la obra es agresiva, al utilizar colores, supuestamente alegres, me crean una ironía a partir de la propia representación. Por eso empleo el color puro, extraído casi del tubo directo a la tela, en muy pocos lugares aplico tonalidades buscadas por mí, salen de la fábrica y los muevo dándoles una relación con patrones de composición».

¿Qué pinta? «Lo que me preocupa. El perfil me gusta mucho porque ves cosas y te enseña y esconde otras. ¿Qué le gusta esconder? «Lo que más se ve».

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