Presentará ¡Bravo! a la cantante brasileña Simone - Cultura

Presentará ¡Bravo! a la cantante brasileña Simone

La popular Simone, importante cultora de la música popular brasileña, protagonizará este domingo el espacio televisivo ¡Bravo!

Autor:

Frank Padrón

La popular cantante Simone, este domingo en TV. Aunque no escasean los espacios televisuales dedicados a la música popular de aquí y de allá, no es precisamente la procedente de Brasil una de las privilegiadas, siendo, no obstante, de las más ricas, de las que durante el pasado siglo se impusiera en los gustos musicales incluso fuera del gigante «verde-amarelo», y si los otros dos surtidores del más potente, variopinto y respetable sonido (léase Estados Unidos y Cuba) aparecen bien representados en nuestra pantalla pequeña, pudiera afirmarse con propiedad (y cierta tristeza) que el cantado en portugués no conoce la misma suerte.

Para contribuir a reparar dicho error, el programa ¡Bravo! (Cubavisión, domingos, 10:30 p.m.) viene transmitiendo dos emisiones seguidas dedicadas a ese rico movimiento conocido como MPB (música popular brasileña) mediante dos de sus cultores mayores: Toquinho (el pasado día 2) y Simone (el 9).

El espacio que conduce Roberto Chorens y dirige Roberto Ferguson, es uno de esos ya imprescindibles rincones alternativos de nuestra televisión donde ciertas manifestaciones no precisamente muy divulgadas a niveles masivos (el sinfonismo, la ópera, el ballet) encuentran adecuada promoción y satisfactorio desmontaje, apoyadas en entrevistas y/o comentarios que ubican al televidente en las principales coordenadas artísticas y contextuales de los (generalmente valiosos) materiales difundidos.

Ahora, los minutos de ¡Bravo! están ocupados de la mejor manera mediante sendos DVDs que presentan a ambos artistas de la canción brasileña, para muchos (sobre todo en el caso de Toquinho) prácticamente desconocidos.

Él, llamado en realidad Antonio Pecci Junior, es un respetado cantautor y excelente guitarrista nacido en Sao Paolo en 1946, cuyos inicios en el «violao» estuvieron marcados por maestros como Paulinho Nogueira, Baden Powell y el argentino «Cordobés» Carmelo Taormina (radicado en esa época en la gran urbe brasileña). Acompañante de grandes coterráneos como Elis Regina o Chico Buarque (con quien también realiza canciones), Toquinho formó, sobre todo, una sólida coautoría (o como le llaman allá, «parcería») con esa gloria de las letras en Brasil que fue y será Vinicius de Moraes; de esta unión salieron discos completos, recitales por el mundo entero y más de cien piezas, algunas en realidad inscritas en el henchido álbum musical de Brasil (Tarde en Itapoá, Qué maravilha, Acuarela...).

Justamente la última de esas canciones referidas es compuesta por el dueto en 1983, la cual «lanza» al ya famoso guitarrista y cantautor desde el prestigioso Festival italiano de San Remo y le reporta en ese país un disco de oro, con lo que se convierte en el único artista brasileño que consigue tan aclamado lauro fuera de su país.

En el DVD que ya ha estado presentando ¡Bravo! (y que por su extensión tomará unos minutos de la emisión de este domingo) se repasa la vida artística de Toquinho desde sus inicios, mediante una entrevista ilustrada con algunas de las canciones más representativas de tan brillante carrera; allí encontraremos oro molido: un tipo de pieza sencilla, mas con un vuelo literario y musical que imparte lecciones a los artesanos de tanta letra retorcida y seudopoética, o por el contrario, a las cursilerías y vulgaridades muy al uso en la canción popular hoy, envueltas, como si fuera poco, en acordes machacones y trillados; el cantante y compositor nos entrega las suyas desde un timbre pequeño pero hermoso, y aún en medio de formatos instrumentales más complejos, con una superlativa y magistral ejecución del instrumento de las seis cuerdas.

Respecto a Simone, no necesita mayor presentación por cuanto el público cubano la conoce un poco más, si bien hace tiempo la TV no recibía nada de ella; todo un mito desde su debut a principios de los 70, Bittancourt de Oliveira (como se apellida ella, una de las mayores cantantes en un país donde esa categoría se aplica a no pocas), ganadora tantas veces de discos de platino y oro, desbordadora de coliseos y estadios de una manera que solo había logrado su coterrénao Roberto Carlos, muestra en el DVD que pasará el ¡Bravo! de este domingo, la calidez y calidad de una voz de contralto (como se sabe, rica en graves) pero con posibilidades considerables en otros registros, durante el proceso de grabación del CD Baiana da gema (2004), que concibiera para ella el excelente músico y compositor Iván Lins, apoyado en letristas de lujo (su «parcero» de tantos años Vitor Martins, Joyce, Aldir Blanc, Elisa Lucinda...).

En Baiana da gema, la plataforma musical trasciende el localismo del título hacia un cosmopolitismo que logran los arreglos del propio Lins, Gilson Peranzetta y Claudio Jorge (ricos en un samba más amplio, en baladas ensanchadas por sonoridades de blue, jazz y bolero), lo cual no se traduce, sin embargo, en un material fílmico de similar estatura, por cuanto desaprovecha la presencia de la cantante e ilustres colegas invitados (Zeca Pagodinho, Martinho da Villa, Dudú Nobre), del autor, del productor y de los músicos, para entrevistas que pudieron arrojar luz sobre el notable CD en proceso de grabación; por otra parte, se reiteran imágenes y se crea una atmósfera de estudio que sabe con frecuencia a impostura, a performance por debajo de la presunta espontaneidad que intentan sugerir esos momentos.

Pero como se trata, en definitiva, de un hermoso disco compuesto por un exquisito melodista (trascendiendo aquí ciertas reiteraciones que delatan sobre todo sus últimas etapas autorales) y vocalizado por una señora «cantora» en plenitud artística a más de 30 años de fructífera vida artística, el DVD se agradece y se le perdonan las limitaciones señaladas.

Con estos dos programas ¡Bravo! no solo entrega dos saludables emisiones que mucho aplaudirán los amantes de la buena música en general, sino que abre una puerta que no debe cerrar jamás la TV cubana y su redacción de programas musicales: volver a erigir ese puente sólido y gigantesco que significan los vasos comunicantes entre nuestros dos países mediante una de sus vigas más poderosas, la música.

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