Chauvinismo

Autor:

Juventud Rebelde

Durante el primer imperio francés, hubo un soldado, N. Chauvin, tan apasionado admirador de aquel régimen, que en esa lengua se creó la voz: chauvinisme, derivada de su apellido. Así chovinismo, o mejor: chauvinismo pasó a nuestro idioma con igual significado de patriotismo exagerado y desprecio por lo extranjero. También se usa, y es ese el empleo que le doy —muy lejos de la acepción de xenofobia— cuando me sorprendo entusiasmada a causa de las salidas que tiene nuestra gente: Un octogenario propuso matrimonio a una muchacha casi adolescente. Ella le respondió: «Con todo respeto, vaya a hacer el tiempo muerto donde hizo la zafra». No me negarán que es una frase cubanísima, y muy simpática. ¡Ah!, y cerca de allí, un joven dijo en alta voz: «¿Con qué cuenta la gallina pa’ chapear cantero». Yo agregaría: Lo peor que le pudiera suceder al pobre anciano, sería que le aceptaran la propuesta.

Para prevenir a alguien en relación con una situación nebulosa, que solamente le causaría problemas, un amigo le aconsejó: «No andes ahí, que en esa gaveta hay cucarachas». Si algo es evidente, los cubanos decimos: «Verde y con espinas (o con punta), guanábana».

Claro está que admiro las expresiones agudas, vengan de donde vengan. Un borracho estaba haciendo aguas en un parque en Ciudad México.—Oiga, lo reprendió el agente del orden, aquí no se puede orinar.

—Y ¿cómo yo estoy pudiendo?, fue la genial respuesta. Sí, hay una diferencia notable entre poder y deber. Todos la conocemos, pero ¿por qué será que siempre caemos —me incluyo— en ese disparate?

Un lector me envía algo que le pareció muy interesante: El nombre de la zona de México conocida como Península de «Yucatán» se debe a que un conquistador preguntó a un maya cómo se llamaban esas tierras. El nativo probablemente le respondió: yuk ak katán. Lo que el español no sabía era que en maya significaba «no te entiendo».

El ingeniero Félix Yanes es un viejo amigo que me tiene al tanto de cuanta cosa curiosa encuentra. Hoy me manda esta que hace años publiqué pero ni lo recordaba: «Los cubanos del siglo pasado solían llamar a los automóviles «fotingos». La palabra no existe en el Diccionario de la Real Academia. En 1908, la Ford Motor Company de los Estados Unidos sacó su famoso Ford Modelo T, que desde el punto de vista técnico incorporó la modalidad del sistema de tres pedales: embrague, freno y acelerador. La publicidad describía la novedad como el sistema de foot it and go, es decir, pisar y arrancar. Los primeros automóviles arribaron a Cuba en 1899 y eran de fabricación francesa, pero cuando el modelo Ford llegó al país se hizo popular y los criollos comenzaron a usar la palabra «fotingo» (cubanizando la frase foot it and go) para designar al modelo T de la Ford. También le llamaban «tres patá’s» (embrague, freno y acelerador).

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