Cienfuegos, capital del monólogo

Concursan 14 obras de donde saldrán varios premios que incluyen puestas, guión, actuaciones y otros rubros habitualmente reconocidos en las lizas escénicas

Autor:

Frank Padrón

Rico, interesante monólogo dirigido y actuado por José Antonio Alonso. Una vez más la perla del Sur es capital de esa expresión teatral mínima pero a la vez íntima, conversadora con el espectador con quien establece (o pretende hacerlo) un peculiar «tú a tú»: el monólogo. Han sido seleccionadas 14 obras por un comité de expertos, de donde saldrán varios premios que incluyen puestas, guión, actuaciones y otros rubros habitualmente reconocidos en las lizas escénicas.

Algunas de ellas ya han pasado por las tablas habaneras, y por suerte para los cienfuegueros y los muchos visitantes de otras partes del país (e incluso del mundo) podrán ser disfrutadas hasta el 15 de febrero.

Rico, de Teatro del Caballero (Ciudad de La Habana), dirigida y actuada por José Antonio Alonso, es la recreación que hace un muchacho elemental y algo lerdo sobre pasajes de la homérica Odisea, desde una terminal de trenes, en una versión de El gran cuento (Bruno Storni) que escénicamente llega a resultar un tanto monocorde y reiterativa, pero que demuestra las indudables potencialidades histriónicas de su intérprete cubano.

Muy aplaudida por el público capitalino fue durante su estreno Ay, mi amor, por Lester Martínez (Teatro El Público), que entrega una «descarga» escrita por el inolvidable Adolfo Llauradó acerca de su singular vida; al margen de cualquier reserva sobre la puesta en sí (una «edición» más cuidadosa pudo librarla de redundancias y circunloquios supérfluos, lo cual ojalá ocurra en esta nueva confrontación) para todo el mundo sí resultó unánime la gracia y convicción de su intérprete al incorporar y trasladar la simpática y compleja personalidad de su colega de referencia, a quien se rinde con ello un merecido homenaje.

Otra que dará quehacer al jurado, al menos en el rubro de la actuación, es Fátima, la reina de la noche, texto de Miguel Barnet que asume Proyecto teatral 3 a cargo de Roberto Perdomo, y donde Ulik Anello borda ese travesti protagónico con un cuidado en transiciones y matices que le valiera una nominación para los premios Caricato 2007.

Obra que puede aspirar legítimamente tanto al lauro de mejor texto como a la dirección y a las actuaciones es Juicio y condena pública de Charlotte Corday, de Teatro del Silencio; en ella su autor, Rubén Sicilia, emprende más que una disección historicista de la Revolución Francesa, un abordaje ontológico del ser humano en las coordenadas históricas, acercando a sus personajes más desde la perspectiva humana que como figuras congeladas por la leyenda. Para el estreno aquí contó con la complicidad de dos actrices que se encargan de varios personajes y lo hacen con mucha fuerza y conocimiento de causas, una de los cuales irá a lidiar por el respectivo lauro en la cita cienfueguera: Mirta Lilia.

Con El monólogo de Cassio, Teatro del Círculo y Pedro Ángel Vera tributan al medio siglo en los trajines teatrales de Roberto Gacio (quien lo asume en escena) no solo en esa faceta sino como investigador y crítico; a mí me resultó durante la función-premier no del todo resuelto algo de veras difícil de lograr: la interacción entre personaje histórico y contemporaneidad o, más aún, contextualización específicamente cubana, a veces demasiado explícita, poco sutil. Pero no es menos cierto que el texto tiene momentos muy elevados, algunos de los cuales proyecta el intérprete de modo apreciable.

Sex-teando con Darío Fo, por el pinareño Teatro de la Utopía, dará la oportunidad de ver cómo «leen» el director Reinaldo León y la actriz Yuliet Montes al excelente dramaturgo italiano, especialista como se sabe en «asuntos del corazón» y conflictos de pareja.

Aunque tampoco pude apreciarla en su temporada habanera, hubo durante ella elogios autorizados para el trabajo histriónico de Luis Ángel Lin y Loretta Estévez, dirigidos por Gerardo Fulleda León (Compañía Rita Montaner) en su pieza Voy por cigarros.

El resto de lo que concursa en Cienfuegos es: El enano en la botella, por Nelson Acevedo; y también de Camagüey, Secretos de familia, por el grupo La Edad de Oro. Asimismo Sudario, de Versus Teatro (Ciudad de La Habana), y dos propuestas del prestigioso teatro Buendía: En la dicha (Canción a Juana) y Carmen. Santa Clara y su famoso Mejunje participan con Eureka en apuros, mientras el célebre Icarón Teatro, de Matanzas, se presenta con Yo tengo un brillante, dirigido por otra rival fuerte en las lides directrices: la también actriz Miriam Muñoz.

Llama la atención que de Cienfuegos no hay absolutamente nada, lo que hace pensar en el viejo cuchillo de palo en casa del herrero; pero en fin: al menos ellos pondrán su restaurado y mítico Teatro Terry: sede principal (habrá otras), y como siempre, el entusiasmo, el calor y la hospitalidad de excelentes anfitriones.

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