Eternas sinfonías cubanas

El CD DVD Clásicos cubanos del siglo XIX, primer material de la maestra María Elena Mendiola, incluye temas de la música de  Ignacio Cervantes y José White

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

La Mendiola dirige la orquesta en el concierto de presentación del disco, en el Amadeo Roldán. Foto: Raúl Pupo Esa música de Ignacio Cervantes, José White, José Manuel (Lico) Jiménez y Hubert de Blanck, que estremeciera en otros tiempos a los auditorios, se nos devela ahora con una producción discográfica que bordea una de las zonas menos tratadas por la fonografía criolla.

 Ellos, clásicos de un período musical en Cuba, regresaron luego de ver a la Europa prolija en compositores para grandes orquestas, e hicieron lo suyo en la Isla antillana. Se inspiraron en héroes, en la vida común o en la propia melodía.

Cuatro de sus obras, escritas para agrupaciones de gran formato, aparecen en el CD DVD Clásicos cubanos del siglo XIX, primer material de la maestra María Elena Mendiola, tras una vasta carrera como productora musical.

Mendiola concibió el proyecto a partir de un par de temas de dos de nuestros más conocidos autores de esa centuria: el Concierto en fa sostenido menor para violín y orquesta, de White; y el Scherzo caprichoso, de Cervantes.

«Sabía de las obras, que son excelentes, y me disgustaba que piezas tan buenas de nuestro patrimonio no estuvieran recogidas en discos», dijo la directora en la presentación del volumen.

Producciones Colibrí, del Instituto Cubano de la Música, acogió la propuesta, la cual trató de concentrarse en una franja del repertorio prácticamente virgen: la música sinfónica del siglo XIX.

A los dos títulos iniciales se sumaron similar número de temas hallados por María Elena en una minuciosa investigación que la llevó por los catálogos de la Orquesta Sinfónica Nacional y del Museo Nacional de la Música.

Así fue como descubrió Estudio sinfónico, de Lico Jiménez; y, gracias a la ayuda de Jesús Gómez Cairo, encontró A la memoria de Antonio Maceo (Canto fúnebre), un instrumental luctuoso dedicado al Titán de Bronce, hecho por Hubert de Blanck.

«De Blanck es el único autor no cubano del disco. Pero era un holandés que se asentó en Cuba, y creó un conservatorio de música. Él fue una gran figura de finales del siglo XIX y principios del XX», aclaró María Elena.

Para la grabación —hecha entre el 7 y el 12 de mayo de 2007 en el Teatro Auditórium Amadeo Roldán—, la Mendiola tuvo que armar una agrupación sinfónica. Los músicos que guió provenían de las orquestas de Cámara de La Habana y Solistas de La Habana. También se sumaron instrumentistas de la Orquesta Sinfónica Nacional y jóvenes graduados del Instituto Superior de Arte en la especialidad.

El pasado 17 de julio, otra vez en el Amadeo Roldán de la capital, Clásicos cubanos... tuvo su primera prueba de fuego con el público. El concierto estuvo dedicado a la fallecida violinista Niuris Naranjo Dorta, que participara como solista en la pieza de White, y de quien la Mendiola dijera: «Ella fue un ángel de paso breve y en Solistas (de La Habana) la recordamos permanentemente».

El repertorio, exacto a lo que aparece en el álbum, invitó a cerca de 44 minutos de armonía. Sobresalió en escena el dominio y la familiaridad de los instrumentistas con las obras, así como el desempeño de la solista de Concierto en fa sostenido menor para violín y orquesta, la violinista Patricia Quintero, concertino de la Orquesta de Cámara de La Habana.

Tanto en la presentación como en volumen denotan una búsqueda por pactar una cita entre el pasado y el presente, en un ejercicio pedagógico imprescindible para reconocer los distintos puntos de la historia musical de la Isla. Para Juan Piñera, coproductor y redactor de las notas introductorias del disco, estamos ante un material que llena un silencio en las grabaciones sobre la etapa de formación de identidad nacional.

«Las piezas creadas en este período fueron realizadas por hombres que ayudaron a construir nuestra nacionalidad, con contradicciones y aciertos. Y era una deuda que había que saldar», puntualiza Piñera.

Aunque Clásicos cubanos... tendrá un largo camino en el circuito de premios y presentaciones, ya sus pasos iniciales los ha dado con los lauros en Cubadisco 2009, donde ganara en los apartados de música de concierto y making of.

Una posible segunda entrega ya se baraja. María Elena anunció que deseaba hacer «una labor de rastreo y espero encontrar títulos tan buenos como estos para conformar un volumen II».

Ahora queda ese sabor de apreciar, en cuatro momentos, un fragmento de la melodía que trató de captar el entorno del cubano en el siglo XIX, dejándonos a los que escuchamos con mayor información sobre una etapa esencial de la nación.

Es Clásicos cubanos... una perfecta conjugación entre el ayer y el hoy, pues es un material que nos devuelve melodías anteriores ejecutadas por los artistas jóvenes que participan en el CD, quienes se unen a consagrados para tocar una parte de ese todo que comprende a la sonoridad nacional.

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