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Giuseppe Tornatore y sus filmes en La Habana

El maestro del cine italiano presentó Baaría, su más reciente producción, y conversó con el público capitalino sobre su filmografía

Autor:

Jaisy Izquierdo

GIUSEPPE Tornatore tiene la agenda llena de viajes y compromisos, pues se encuentra inmerso en la promoción de Baaría, su más reciente película. Pero cuando le propusieron realizar una presentación de sus filmes en Cuba, aceptó casi sin mirar su apretado almanaque.

«El privilegio es totalmente mío», fueron sus primeras palabras, colgando como quien cuelga un pesado abrigo al llegar a casa y se queda desarmado en la sencillez de su palabra para conversar de forma apacible con unos amigos.

Así fue la charla que Tornatore, el maestro del cine italiano, sostuvo con la prensa horas antes de presentar, ante un público expectante, las imágenes de Baaría.

«Siempre se espera que la historia que se haya contado pueda llenar de curiosidad a un público de un país tan lejano como este, particularmente Baaría que trata acerca del sentido de pertenecer a una comunidad en específico. Este es un filme que toca esa zona profunda que nos vincula al lugar donde nacimos, Sicilia en mi caso, donde permanecí los primeros 25 años de mi existencia. Este lazo especial que me une a esa región no es muy diferente del que puede sentir un cubano que ama a su tierra.

«Este tipo de analogía de universalidad a partir de lo local, le hace      encontrar a personas de diferentes latitudes diversos vínculos con sus historias personales, y finalmente me  hacen entender qué es lo que verdaderamente hemos estado contando en la cinta. Eso es lo que espero suceda aquí».

En la charla fue inevitable no hablar de Cinema Paradiso, la película con la que Tornatore conquistó el Premio Oscar.

«Cuando nació este filme no fue nada popular, más bien diría que fue un glamoroso desastre. No le gustó a nadie en Italia, ni a la crítica ni a la gente, pues a todos les parecía demasiado largo. Yo no compartía esta opinión, pero a los productores les pareció mejor cortarlo para tratar de salvarlo, y por eso realizamos una segunda versión donde se le quita todo un capítulo de 25 minutos. Cuando lo volvimos a presentar solo logramos alcanzar otro gran desastre y el público continuó insistiendo en no ir al cine a ver la película.

«Por casualidad esta versión más corta fue incluida en la selección de Cannes y de forma muy extraña le gustó al público y también a la crítica internacional. En solo dos días recuerdo que fue comprada por más de 30 países. Si hubiéramos presentado la versión larga no sé qué hubiera pasado».

Lo cierto es que tras la explosión de Cannes, Cinema Paradiso arrasó con el Globo de Oro en 1989, con los premios Bafta y European Film Award al mejor actor (Philippe Noiret), y también su maravillosa banda sonora a cargo de Ennio Morricone fue reconocida con el David di Donatello.

Acerca de este notable compositor, con el cual ha compartido la banda sonora de la mayor parte de sus películas, Tornatore afirmó que es una de las primeras personas con la que comparte el guión que va a filmar. «Me gusta hablar de la partitura de la cinta incluso antes de empezar el rodaje. No soy partidario del método tradicional de dejar la música para el final. Creo que es una práctica terrible utilizar la banda sonora de otra película para apoyar la cinta mientras se trabaja en la música; de esa manera se habitúa el oído a aquella melodía y después el músico solo va a tratar de realizar algo similar, esto es poco creativo e irrespetuoso. Prefiero filmar entonces sabiendo de antemano cómo va a sonar cada escena. Trabajar con Ennio no es tener al músico que ha escrito las composiciones para más de 400 filmes, sino es tener al músico sensible que se entrega con pasión a cada nuevo trabajo.

La cita fue también el espacio para reflexionar sobre el presente estado del cine como arte y como industria, frente a un mundo que constantemente se revitaliza gracias a las nuevas tecnologías. Es inquietante la visión que el artista guarda al respecto, pues sostiene que «con los avances tecnológicos el cine está conquistando para sí los propios derechos que ostenta el lenguaje de la escritura. Hasta los años 70 el cine era un lenguaje reservado a una oligarquía de cineastas, pero pronto filmar y editar será tan fácil como escribir un correo electrónico.

«El florecer de jóvenes interesados en hacer cine es un hecho en todo el mundo que a mí me resulta muy positivo. Es bueno que todos los que quieran contar sus historias en imágenes lo hagan con igual facilidad que quien quiera escribir sus memorias».

Con este propósito generoso de extender el derecho al arte a todos aquellos que desean sortear el camino, a finales del mes de enero llegará a nuestro país un grupo de moviolas para la edición cinematográfica, como parte de este intercambio amistoso entre Cuba e Italia, según refirió en el encuentro la presidenta de la Unión de Círculos de Cine Arci de Italia, Greta Barbolini.

Durante su estancia, Tornatore,  quien promete regresar en otras ocasiones a la Isla, dedicará por estos días una visita a la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, pues para él «el cine es un oficio que no debe ser guardado bajo llave».

«Desde niño, cuando yo quería hacer cine, nadie me lo podía facilitar» rememoraba el cineasta y casi la imagen de este hombre de 53 años se me trastocaba «cinefílicamente» en la cara radiante del niño Salvatore, quien descubre al lado del proyeccionista del pueblo, las imágenes románticas más clásicas del siglo XX.

Con la muestra de las diez películas que incluye la selección, estaremos asistiendo a una cita de lujo con el séptimo arte. En el cine Riviera hasta el próximo 14 de enero podremos disfrutar, además de las admirables imágenes de Cinema Paradiso, las actuaciones de la bella Monica Belucci en Malena; el supremo actor italiano Marcelo Mastroiani, protagonista de Están todos bien, y a las estrellas Gérard Depardieu y Roman Polanski a quienes dirigiera en Pura formalidad.

De una u otra manera visitaremos Sicilia, ya fuera en la imaginaria villa de Gialcando o en la real Bagheria, de la cual Baaría toma nombre, pues para Tornatore volver a su ciudad natal en materia de celuloide, se ha vuelto un ciclo íntimo. Historias todas que calan en el alma y que de seguro harán soñar a muchos con sus fábulas románticas, divertidas, melancólicas.

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