Habana Radio nos ha enseñado a soñar

Después de 13 años, Habana Radio se ha ido abriendo espacio en la preferencia del pueblo cubano. Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana, y Magda Resik, directora de la emisora, conversan con Juventud Rebelde

 

Autores:

Alex Pérez Pozo
Thays Roque Arce

El desafío de cumplir año tras año un aniversario más de existencia, de estar transmitiendo lo más relevante de la cultura y la dinámica misma de una ciudad añeja en la que se respiran aires de modernidad, hacen de Habana Radio una emisora que poco a poco se ha ido abriendo espacio en la preferencia del pueblo cubano, por ser la voz de su patrimonio.

Cada 28 de enero, mientras Cuba celebra el natalicio 159 de nuestro Apóstol, Habana Radio cumple años de instituida. Su directora, Magda Resik, asegura que la elección de esta fecha fue un tributo a José Martí, «hombre entregado al mundo de la política, de filiación independentista, de su tiempo. Desde ese punto de vista, es una inspiración y también lo es desde el punto de vista creativo. Empleó su maestría periodística para comunicar su ideario y fue un creador, amante del arte y la literatura.

«El espíritu martiano constituye la más excelsa representación de lo cubano en el imaginario social, que el mismo Historiador de la Ciudad defendió al fundar una emisora que soñó cual emblema de belleza, símbolo de cubanía, y espejo de la identidad nacional, y que pretendía se distinguiera dentro de la familia de la radio cubana, —que está arribando a sus nueve décadas—, por consagrarse a la promoción del patrimonio y de los altos valores de nuestra cultura».

Ubicada en La Lonja del Comercio, Habana Radio comenzó a transmitir en 1999 con apenas 20 watts de potencia y solo tres horas al día. Hoy cuenta con un alcance nacional e internacional y emite su señal 24 horas. «Nos hemos convertido en una suerte de proyecto cultural —asegura Resik— porque no solo crecimos en horario y alcance, sino también en la creación de determinados productos artísticos y la consecución de procesos culturales, que la emisora está liderando, como el sello discográfico La Ceiba, el sitio web www.habanaradio.cu, la Productora de audiovisuales de la Oficina, el proyecto para la comunidad Sorda cultura entre las manos y el capítulo mediático del Proyecto de desarrollo integral social y participativo de los adolescentes en La Habana Vieja.

«Las audiencias han devenido públicos muy diversos. Debemos emplear todo tipo de lenguajes y recursos comunicativos para promover los valores del patrimonio, que es la única garantía de su preservación, una vez desarrollado en la población el compromiso desde el conocimiento y la cultura. «De hecho, toda la experiencia mediática acumulada en el Centro Histórico de La Habana, que data de la época cuando la Oficina estaba dirigida por Emilio Roig, y que ha consolidado en nuestros días el actual Historiador, comenzamos a vincularla académicamente con la Facultad de Comunicación y el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, con el cual, y gracias al auspicio también de la Oficina Regional para América Latina y El Caribe de la UNESCO, estamos convocando cada año al diplomado internacional Medios para comunicar el patrimonio».

Sin duda alguna, es una emisora de nuestro tiempo que ofrece «tonadas» memorables, hechas en el seno de una historia labrada por los cubanos y para los que se interesen por conocer un pasado seductor.

Para Eusebio Leal Spengler, Historiador de la ciudad de La Habana y una de las voces más importantes de la cultura cubana, «nada puede sustituir a la palabra viva. Lo escrito, cuando comenzamos a leer es una misteriosa palabra que sentimos en nuestra imaginación y cuando tenemos la posibilidad de materializarla, es decir, hacerla audible y colectiva, entonces, alcanza a muchos más. Ese es precisamente el rol que ha cumplido Habana Radio hasta hoy.

«Su presencia en los circuitos radiales ha sido y es de vital importancia. Esta emisora ha multiplicado por millones cada letra, cada palabra, en la medida en que sus mensajes se pudieron escuchar en todo el país, en todas las ciudades del patrimonio nacional e, incluso, fuera de Cuba.

«Es una emisora sin afán de lucro. Todo en ella es altruista. Hasta sus propias publicaciones se distribuyen con carácter gratuito en las escuelas, entre los músicos, a los niños premiados en concursos.

«En todo este tiempo de trabajo de la emisora, nos hemos dado cuenta de que el patrimonio no es solo la arquitectura, el restaurar o preservar, sino que este hecho debe partir del fruto de la creación humana. Por eso, le ha dado también espacio a la música, a la memoria hablada, a los autores, a las figuras más sobresalientes de la cultura».

Habana Radio resulta una propuesta singular, que frente a la desafiante tecnología ha conseguido mantenerse en la preferencia de muchos y es que, como alega el Doctor Eusebio Leal, «la radio tiene un encanto particular. La comunicación que se establece con ella es maravillosa. Uno cierra los ojos y puede reinventar los sonidos, los espacios. Podemos imaginar los lugares. Eso ha hecho Habana Radio, nos ha enseñado a soñar».

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