Derechos culturales en Clave de Sol - Cultura

Derechos culturales en Clave de Sol

Un proyecto musical seduce a la comunidad habanera de San Agustín, donde profesores y un grupo de pequeños artistas aficionados hacen brotar el arte y se enriquecen espiritualmente

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Primero les pidió afinar sus guitarras para interpretar Damisela encantadora, de Ernesto Lecuona. La profesora solo les dio el acorde de la nota inicial y el grupo le siguió con una exactitud impecable. Han sido ya cuatro años de trabajo sostenido de Vocal Clave de Sol, un proyecto que cala el alma del barrio habanero de San Agustín.

Yamilé García, su directora general, explica que sus discípulos son capaces de interpretar clásicos del repertorio tradicional cubano, aunque no sepan leer las partituras. Le pregunto cómo puede ser, y esta profesional solo se sonríe.

«Lo hacen de oído», contesta, y les pide a sus muchachos que toquen Los muñecos, de Ignacio Cervantes. De ahí el éxito interpretativo de Clave de Sol en Son de la loma, de Miguel Matamoros; Compay Gallo, de Ñico Saquito; Almendra, de Abelardo Barroso, o La comparsa, de Ernesto Lecuona.

Es un pequeño «concierto» que no estamos dispuestos a perdernos ni el fotógrafo Calixto ni yo, pues es allí donde maestra y estudiantes perfilan cada acorde hasta que todo quede perfecto.

Surgido el 2 de mayo de 2009 con nueve niños, este proyecto cuenta con una matrícula de 305. El único requisito que se les exige a los interesados es que tengan una guitarra y «muchos deseos de hacer música».

Relata Yamilé García que en los comienzos solo se integraron niños de San Agustín, «pero ya vienen de diferentes lugares de la capital. Las edades oscilan entre los 7 y los 15 años de edad y nos vemos dos veces por semana».

La iniciativa se ha extendido tanto que hoy se desprenden cuatro grandes orquestas de la original Vocal Clave de Sol, y estas son Ismaelillo, Bebé, Meñique y Abdala.

Abiertas a todos, estas agrupaciones no discriminan en su seno a pequeños y adolescentes con problemas conductuales, de aprendizaje o procedentes de familias disfuncionales. David Reyes, de 17 años y con retardo en el aprendizaje, es una muestra de ello. Él ha demostrado que la música le ha ayudado a explorar el mundo de la sabiduría y lo ha convertido en una persona más sensible.

Su colega Roberto Cosmea, de 13 años, satisfizo un deseo muy grande: «Quería aprender la guitarra para cantar canciones y aquí me dieron esa oportunidad, al ser guitarrista acompañante y también solista de la orquesta».

Como una experiencia única lo define Lorena Domínguez, quien es monitora en el proyecto. «Desde muy pequeña he tenido mucho interés por las artes y en especial, por la música. Aquí las profesoras me han enseñado cómo tocar mejor los acordes y eso es lo que comparto con mis compañeros», asegura esta adolescente de 13 años para quien la práctica diaria complementa lo aprendido.

La familia es un eslabón fundamental para el éxito de este proyecto de artistas aficionados, perteneciente a la Uneac y a la Casa de Cultura de San Agustín, en el municipio de La Lisa. Ivón Pérez, madre de Emilio Soto, quien forma parte de Clave de Sol, señala que el proyecto ha influido mucho en su hijo, en su relación con otros niños, y lo ha hecho crecerse como persona.

Para Yamilé García esta iniciativa Solo es factible en una sociedad como la nuestra. «Todos los niños tienen derecho a participar en el proyecto. Ellos reciben también talleres optativos para que tengan habilidades instrumentales y aprendan a cantar, pues el objetivo es que sean capaces de interpretar parte del repertorio de nuestra cultura popular y tradicional».

En los meses de julio y agosto, la sala de video en San Agustín abre sus puertas a los cursos de verano, como una forma de continuar con este trabajo que no solo realiza Yamilé García, ya que la acompañan los instructores de arte Michel Rivero, Daymaris González y Leonardo Guerra, así como el profesor de percusión Alfredo Pino y Nuria García Reyes, directora musical del proyecto y metodóloga de Educación artística.

Un total de 21 conciertos se han realizado. Los escenarios han sido teatros de la capital y las escuelas de la comunidad. Igualmente, las cuerdas de Clave de Sol han sonado en Francia, donde el pasado curso seis niños compartieron allá sus experiencias. Ese gesto lo devolvieron este año 14 pequeños franceses que visitaron Cuba, y ofrecieron un gran concierto con la orquesta cubana.

Entre los tantos planes inmediatos Yamilé destaca la ampliación del proyecto al aprendizaje del charango (instrumento musical de cuerdas, usado en la región de la cordillera de los Andes), con el profesor argentino Guillermo Golman, quien ya lo imparte a ocho niños.

Asimismo, se desea generalizar la experiencia adquirida en estos cuatro años y extenderla a otras regiones de la Isla. Para ello, García visitó Ciego de Ávila y Las Tunas, donde se crearon orquestas de este tipo, guiadas por instructores de arte. «Queremos generalizar esta experiencia para que en cada provincia exista una agrupación como Clave de Sol», acota.

Por lo pronto, se puede disfrutar de Clave de Sol los últimos sábados de cada mes en la peña Entre amigos, de su comunidad.

Pero hay más. Tienen pensado presentar un gran concierto para el quinto aniversario del proyecto con la orquesta fundadora, y pequeñas actuaciones con el resto de las agrupaciones.

Hay una razón que les asiste a Yamilé y al grupo de profesores que hacen posible Clave de Sol: «Estos niños tienen el derecho de apreciar todo lo bueno desde el punto de vista cultural y musical. Creo que en la comunidad de San Agustín las cuerdas de las guitarras han tocado las puertas de cada uno y todos están sensibilizados con este proyecto», sentencia.

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