La percusión del talento

Las manos de un niño tunero causaron sensación en el Festival Internacional del Tambor celebrado en La Habana

Autor:

Juan Morales Agüero

LAS TUNAS.— En el concurso de percusión del recientemente concluido XIV Festival Internacional Guillermo Barreto in Memóriam, conocido también como Fiesta del Tambor, un niño tunero de apenas 11 años de edad maravilló al exigente jurado y al público con los prodigios sonoros que sus manos hicieron sobre los cueros de los instrumentos.

En efecto, Andrés Acosta Puerto —o Tito, como prefiere que lo llamen—, obtuvo en el importante certamen sendos premios en las categorías de bongoes y tumbadora, un resultado inédito en las memorias musicales del territorio. Y eso a pesar de que la convocatoria de la lid fue abierta, pues permitió la inscripción de participantes de todas las edades.

«Soy estudiante de sexto grado en la Escuela Vocacional de Arte El Cucalambé —me dice frente a unas tumbadoras en la sala de su casa—. Según mi papá, que es percusionista profesional, comencé temprano, pues a los tres años ya hacía con las manos la clave cubana. Pero fue la instructora Iraida Williams, en la Casa de la Cultura Tomasa Varona, la que me inició, y el profesor René Gorra el que me dio las primeras clases».

En la referida institución, Tito formó parte de la compañía infantil Las Hormigas Rojas. Allí tocó güiro, bongoes y tumbadora. Luego integró un grupo musical y hasta un trío de percusión. Con ambos colectivos participó en jornadas cucalamebanas de base, homenajes, presentaciones en teatros, galas especializadas…

«Cuando comenzó este curso me incorporé en la escuela al grupo La Nueva Combinación —precisa—. Suena tan bien que el Ministerio de Cultura nos invitó a grabar un disco en los estudios Abdala. Además, en La Habana tocamos en la Escuela Nacional de Arte y en celebraciones por el Día del Estudiante».

Pero su gran salto llegó en el Festival del Tambor, al que concurrió en compañía de sus padres Andrés y Elizabeth y de su hermanita Lisy Beatriz, también estudiante de la EVA tunera. La actuación de Tito resultó tan descollante que mereció felicitaciones de percusionistas tan importantes como Changuito, ex integrante de la orquesta Los Van Van.

«Primero hubo una competencia eliminatoria en la Sala Avenida —recuerda—. El jurado nos mandaba a tocar diferentes ritmos, como bolero, rumba, son… Y luego nos hacía saber el resultado. Fui el único niño que clasificó para la etapa final en bongoes y tumbadora, celebrada en el Teatro Mella.  Resulté ganador en la categoría infantil. Como premio por el triunfo me regalaron varios instrumentos musicales».

Pero el reconocimiento no quedó ahí. Tan pronto se escucharon los últimos acordes de la Fiesta del Tambor, Tito fue invitado junto a otros competidores y a Giraldo Piloto, organizador del Festival, al programa televisivo 23 y M, donde interpretó con los bongoes y frente a las cámaras la pieza Drume Negrita, de Eliseo Grenet. Una salva de aplausos premió su ejecución.

«Mis planes son seguir superándome en la percusión —asegura este talentoso niño—. Mi familia me apoya en todo. Incluso hasta mis vecinos, que “sufren” el ruido provocado por mis ensayos en la casa. Pero sé que me comprenden. Ellos estuvieron entre los primeros que me abrazaron cuando llegué al barrio lleno de alegría por el triunfo».

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