Por el cine cubano de todos los tiempos

JR conversó con el director de la Cinemateca de Cuba, Luciano Castillo, para conocer los derroteros de esta institución encargada de promover y salvaguardar el tesoro cultural de nuestra cinematografía para las futuras generaciones

Autor:

Jaisy Izquierdo

A más de medio siglo de existencia, la Cinemateca de Cuba se renueva: apuesta por cambiar su antigua sede en el Charles Chaplin y por cautivar a su fiel público con atractivos proyectos en los cuales el buen cine de todos los tiempos y latitudes se torna eje de cada cita.

Con su director, Luciano Castillo, conversó JR, para conocer los derroteros de esta institución encargada de promover y salvaguardar el tesoro cultural de nuestra cinematografía para las futuras generaciones.

—Del cine Chaplin al 23 y 12… ¿Qué se persigue con este traslado?

—Durante años ostentamos ser la cinemateca con una de las salas más grandes del mundo, pero realmente una institución como la nuestra no pretende masividad aunque determinados títulos pueden suscitarla, sino más bien nos dirigimos a un público menor, especializado, que pueda mantener un diálogo más centrado con un cineasta, un director, un intérprete. Si uno revisa la historia de las cinematecas, nunca, ni en grandes capitales como París o Londres, han contado con un cine tan grande a su disposición.

«La otra razón es que el 23 y 12, además de estar dotado con excelentes equipos de proyección y muy buenos proyeccionistas, tiene la posibilidad de convertirse en una especie de centro cultural que en un futuro dispondrá de dos salas adicionales en el piso superior. Estamos trabajando en la remodelación del cine, en la identificación del mismo como sede de la Cinemateca de Cuba, y aunque es un proceso que aún demorará un poco en concretarse, en este inmueble se construirá también la librería Gérard Philippe, que ha de ser la primera de su tipo en la Isla que ofrecerá únicamente literatura vinculada al cine. De igual modo se dispondrá de un café Buñuel, que ofertará refrigerios mientras las personas esperan su función.

«No obstante, aunque nuestra sede principal radica ahora en 23 y 12, algunos espacios de la Cinemateca se mantienen aún en el Chaplin, como las semanas de cine, las proyecciones de video en la sala Charlot, y otras programaciones especiales que requieren, sobre todo, de un sistema de reproducción en DSP, cuyo equipo ya se encuentra instalado allí. Así, por ejemplo, en fecha próxima se hará una retrospectiva del cineasta de Finlandia, Aki Kaurismaki, y las copias de sus películas vienen todas en ese formato, por exigencias para la calidad».

—¿Cuáles son los programas que actualmente se ofrecen en la nueva sede?

—Desde el pasado año comenzamos el rediseño de la programación en general, y ya en el 23 y 12 hemos estrenado espacios atractivos como Linterna mágica y Ojeadas al cine cubano, porque cualquier cinemateca de un país debe ocuparse, en primera instancia, del patrimonio fílmico de su nación.

«En la Linterna mágica comulgan muchas manifestaciones artísticas en torno al cine: siempre se dialoga con un cineasta, hay música, una escena de una obra de teatro, o se promueve o se vende un libro. De hecho, muy pronto bajo el título Tres veces Ingmar Bergman, hemos organizado las dos funciones habituales de 5:00 p.m. y 8:00 p.m., para entre el 24 y el 29 de abril presentar varios filmes que respondan a los ciclos: Las mujeres en la visión de Bergman, Una (otra) isla cinematográfica-Faró y Bergman; y Verano, pecado y angustia-Ingmar Bergman y la mitología sueca. Este año lo hemos diseñado también a partir de los Premios Nacionales de Cine y sus películas favoritas. Por ejemplo, comenzamos con Pineda Barnet y Rocco y sus hermanos, de Luchino Visconti, que es su filme preferido.

«Como no existía un espacio fijo dedicado a la filmografía nacional, sino que este se proyectaba de forma esporádica y sobre todo en ocasiones de aniversarios, en retrospectivas, decidimos crear Ojeadas al cine cubano, todos los martes a las 5:00 p.m. y 8:00 p.m. Este tiene la peculiaridad de que cuando existe algún implicado en la película: su director, un actor o un técnico, se le invita para que la presente y dialogue con el público.

«Hace poco presentamos el corto La soledad de la jefa de despacho, que se estrenó 25 años atrás, el cual fue presentado por Rigoberto López; y cuando rendimos homenaje por el aniversario 75 del natalicio de Pastor Vega, su viuda y musa Daysi Granados y uno de sus hijos nos acompañaron. Queremos que Ojeadas al cine cubano se vaya consolidando en la atención de los nuevos espectadores, especialmente en las nuevas generaciones que no han visto muchas de nuestras películas».

—Cuando habla de visualizar el cine cubano, ¿se refiere a todo el amplio panorama de producciones nacionales o solo a las del Icaic?

—Este espacio visualiza el cine cubano de todos los tiempos, no necesariamente la producción del Icaic, porque otro de los objetivos que necesitamos retomar es el principio fundamental de que somos la Cinemateca de Cuba. No podemos dejar de entender que cuando esta se creó en 1960 solo existía el Icaic, pero después surgieron otras productoras como los Estudios Fílmicos del Minfar, Cinematografía Educativa, más tarde el taller de creación de la Asociación Hermanos Saíz y hoy las productoras independientes.

«Aunque la Cinemateca siempre siguió preservando la documentación de la obra del Icaic, con el resto no sucedió igual, entonces justamente nos corresponde promover y atesorar todas estas producciones, incluso tratar de tener una copia y la documentación correspondiente a ella. Esto además se está discutiendo por los cineastas que están abogando por una nueva ley de cine que incluye como obligatoriedad del que produce, el depositar una copia de su obra en la Cinemateca. Esto es muy importante para la preservación».

—Precisamente desde hace algunos años la Cinemateca ha emprendido algunas acciones para el rescate y conservación del patrimonio fílmico. ¿Cuánto se ha avanzado en este proceso?

—En esta área también han surgido nuevos caminos. Hemos iniciado un proyecto importante con el archivo de la Academia de Arte y Ciencias Cinematográficas de Hollywood que va a restaurar los negativos de dos importantes películas de Tomás Gutiérrez Alea: Una pelea cubana contra los demonios y Los sobrevivientes. Esperamos, en cuanto ya estén terminados con una copia en positivo, hacerles un reestreno, quién sabe si en el venidero Festival de La Habana.

Fotograma de Los sobrevivientes, clásico de Tomás Gutiérrez Alea (Titón), que será restaurado.

«Recientemente también sostuvimos conversaciones con el Departamento de Cine de la Universidad de Los Ángeles que, en colaboración con la Fundación Getty, ha emprendido una gran iniciativa que abarca el cine clásico realizado entre 1932 y 1960, de Argentina, México y Cuba, los países de mayor producción en esa época, con el objetivo de restaurar esos antiguos ejemplares.

«De Cuba serán restaurados los negativos de cinco títulos, se hará además una copia en positivo y otra en el actual formato DSP y subtitulada en inglés, lo cual facilita su distribución internacional. Las películas aún están en fase de selección, pero ya hemos determinado dos: Casta de roble, de Manolo Alonso, uno de los más importantes del cine prerrevolucionario; y Cuba baila, de Julio García Espinosa, la primera cinta producida después de 1959, cuya copia en 35 mm desapareció.

«Asimismo, tenemos la perspectiva de trabajar con Francia El otro Cristóbal, de Armand Gatti, la primera coproducción cubano-francesa, en tanto el proceso de rescate de los Noticieros Icaic también se encuentra en un estado avanzado, gracias a la ayuda del Instituto Audiovisual de Francia, porque realmente en Cuba no contamos con las condiciones para desarrollar esta costosa labor, a lo cual se le suma el hecho de que el patrimonio se ha deteriorado bastante como consecuencia de la falta de climatización a que nos obligó el período especial.

«La idea es ir insertando todas estas obras en la programación de la Cinemateca, como se hacía antiguamente, a medida que se vayan restaurando».

—¿Otros proyectos?

—Acabamos de estrenar en abril otro espacio específico para la exhibición del cine documental, que se llama Joris Ivens, y estamos pensando en darle un vuelco total a la programación de la cinemateca infantil y juvenil. Para esto último contaremos con la colaboración de Enrique Colina, el legendario presentador de 24 x segundo, pues deseamos prestar especial atención a este sector poblacional que constituye el espectador del futuro. No se trata de entretenerlos solo con dibujos animados acordes a su edad, sino de ir entrenando su mirada con propuestas de calidad.

«Mayo será un mes cargadito, no solo porque vamos a exhibir en el cine 23 y 12 la retrospectiva que corresponde al Festival de Cine Francés, sino porque también coincide con el centenario del genial cineasta norteamericano Orson Welles, y para esta ocasión hemos preparado un gran homenaje que contemplará todas las películas que dirigiera el director del Ciudadano Kane, además de aquellas en las que actuó, porque es sabido que muchas veces él se costeaba la producción de sus películas.

«Una grata sorpresa tenemos pensada para julio, con la celebración del Festival Chaplin en La Habana, una programación especial que incluirá también la exhibición de muchas de las piezas que posee el mayor coleccionista de objetos pertenecientes a Chaplin, quien radica en Australia. El festival abarcará otras manifestaciones culturales como homenaje a Charlot, a quien por cierto en Cuba se le decía Canillitas. Es decir, que no únicamente habrá proyección de su filmografía y exposiciones, sino también un concurso de jóvenes diseñadores convocado por la Cinemateca y espectáculos de las artes escénicas y la música inspirados en el vagabundo de La quimera del oro.

«Se trata de un evento único en América que cuenta ya con el entusiasmo total de Geraldine Chaplin, quien nos acompañará y recibirá formalmente el premio Coral que se le otorgara en el pasado Festival de Cine de La Habana».

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