Con la lupa en la música coral y sinfónica

Con un sólido movimiento musical en el país, esta área de la sonoridad todavía tiene su talón de Aquiles en la presentación de fonogramas

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Aún en la memoria colectiva están los recientes conciertos de la Orquesta de Minnesota (EE.UU.) y artistas cubanos; también el del Coro Entrevoces, y los ofrecidos con esa especial mirada al repertorio coral durante la jornada de este sábado en escenarios capitalinos. Todos sencillamente magistrales.

Hoy, cuando estamos a la espera del cierre con broche de oro de Cubadisco 2015 con la actuación de la Sinfónica Nacional, a las 11:00 a.m., en el Teatro Nacional, consideramos válido acercarnos a la discografía en esta zona de nuestra sonoridad, que cuenta con un movimiento de ejecutantes de altísima calidad y un grupo de compositores talentosos.

El mayor evento fonográfico de la Isla acertó al dedicar su edición 19 a la música sinfónica y coral. Siempre atento a las producciones cubanas y preocupado por todas las tendencias sonoras presentes en la Isla, el certamen concibió desde su antesala, con la gran coral Isla que canta, la proyección de esa potente fuerza vocal del archipiélago, avalada por más de una veintena de agrupaciones profesionales y un amplio movimiento de cantorías infantiles atendidas por directores reconocidos.

Igualmente, el certamen organizó conciertos —no solo en la capital— dentro de su cartelera cultural, logrando que se presentaran en sus ciudades las sinfónicas de Oriente (Santiago de Cuba), Holguín, Villa Clara y Matanzas.

Lograr una visibilidad de los grupos corales y sinfónicos no es una estrategia efímera que únicamente se pueda percibir durante este Cubadisco. Lo cierto es que la iniciativa responde a los programas gestados desde el Instituto Cubano de la Música (ICM) y el Centro Nacional de Música de Concierto, los cuales son avalados por el Ministerio de Cultura.

Orlando Vistel, presidente del ICM, destacó su impacto en la conferencia de prensa con los músicos extranjeros participantes. «Estas líneas de trabajo están encaminadas a resaltar los logros alcanzados por estas manifestaciones y debemos decir que ese desarrollo hubiera sido imposible sin el      quehacer de los buenos grupos (que tenemos), sin ese legado coral e instrumental sinfónico con que contamos», aseveró.

El maestro Frank Fernández actuó junto a la Orquesta de Minnesota. Foto: Roberto Ruiz

Pero si bien estas iniciativas institucionales tienen una expresión en la educación artística, en el desarrollo de un movimiento musical altamente calificado y en las presentaciones, todavía su talón de Aquiles se encuentra en la fonografía. Amén de que se han dado pasos concretos con disqueras como Producciones Colibrí, aún el camino es largo, y en ello coinciden miembros del comité organizador de Cubadisco y estudiosos de la temática, quienes abordaron tan medular asunto en el Simposio Internacional.

Según el Boletín Especial del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Cidmuc) al que Juventud Rebelde tuvo acceso, varios investigadores centraron su mirada en la música coral y sinfónica en el siglo XX cubano. La publicación, con una frecuencia diaria durante los días del espacio teórico, dio cuenta de los análisis de los repertorios, compositores y piezas más significativos de la centuria en varios puntos geográficos del país, y su presencia en medios de comunicación como la radio y la televisión, al tiempo que señaló un punto climático en el panel Balance de la discografía de música coral y sinfónica en Cuba, en el que un equipo del Cidmuc ofreció una visión panorámica de este tópico.

En este último debate, los estudiosos Ailer Pérez, Olivia Reyes, Yurien Heredia y Rodney Frómeta instaron a las disqueras a incluir en sus catálogos, de modo sistemático, el quehacer de esta arista de la sonoridad criolla.

En la lid

Una mirada a la lista de nominados a esta entrega del premio Cubadisco puede indicarnos algunos elementos sobre las más recientes placas relacionadas con este tipo de propuestas. En categorías como Música de cámara, Música vocal y vocal instrumental Solista concertante, Música de concierto y Música coral se evaluaron un total de 11 producciones, la mayoría de ellas facturadas por la disquera Colibrí.

Para Jorge Gómez, quien se estrenó como presidente del certamen, fue muy relevante la calidad de estos compactos. «Me quedé muy impresionado. Hay álbumes realmente interesantes. El mismo volumen de César López con la Sinfónica del ISA (Universidad de las Artes) es extraordinario: un jazzista que trabajó con una orquesta juvenil, algo que en Cuba no está muy desarrollado. Esta música, como sucede con el jazz, tiene una salud de hierro en estos momentos. Cuenta con una labor muy coherente y se vio en el Festival de Música de Cámara», dijo el también líder del grupo Moncada.

Interrogado por nuestro diario sobre cuánto motivó el evento a las disqueras para que registraran esa particular zona de la sonoridad, Gómez remarcó que la presencia en los catálogos de dichas empresas se comportó al nivel de siempre.

Coro Profesional de Bayamo en la gran coral Isla que canta organizada por Cubadisco 2015 Foto:  Armando Ernesto Contreras Tamayo / AIN

El artista reconoció que normalmente este tipo de música es subvencionada, de manera que una tendencia mundial es que las disqueras inviertan en su grabación, gracias a las ganancias obtenidas de otras áreas mucho más rentables.

«Si las casas discográficas tienen que ser rentables, porque son empresas que están concebidas para eso, tenemos que ver cómo estimularlas hacia esa dirección,  con un encargo estatal determinado», propuso.

Una expresión más sistemática en los medios de comunicación, que promocione y visibilice la labor de este grupo de artistas también forma parte de las ideas que Jorge Gómez precisa como válidas. «Todo lo que salga de este evento para que haya una mayor cantidad de discos de la música sinfónica y coral, vale la pena hacerlo», dijo.

Sostenidos han sido los esfuerzos desde el surgimiento de Cubadisco para ello. La vicepresidenta de su comité organizador, Cary Diez, reconoció que en aquellos años fundacionales del evento «en el catálogo discográfico cubano era prácticamente nula la presencia de la música sinfónica y coral, a pesar de los grandes esfuerzos —y siempre lo digo por justicia histórica y porque sería demasiado irresponsable de parte de nosotros—, y a pesar de que la Egrem había hecho mucho. De hecho era una sola empresa para editar las inquietudes sonoras de todo el país».

La musicóloga señaló que el certamen abrazó la estrategia aprobada por el ICM y el Ministerio de Cultura para desarrollar la música coral y sinfónica. «Desde entonces ha tenido un seguimiento y se han preparado las condiciones. Se hizo cuando existió la Oficina Nacional Fonográfica, que tenía entre sus principios promover estas maneras diferentes de hacer música», afirmó, al tiempo que recordó la dedicatoria de una de las ediciones de Cubadisco a la música de concierto, oportunidad en la que tuvo lugar el primer Encuentro Sinfónico.

Cary Diez resaltó que el evento ayuda a conocer y profundizar en las producciones que Colibrí ha concebido relacionadas con esta temática, como el compilatorio de Villa-Lobos y los compactos Popularmente sinfónico, en los que intervinieron todas las orquestas del país. «El evento ha estado muy ocupado y preocupado en este asunto, de ahí la creación de Producciones Colibrí, para que precisamente estos registros tuvieran una concreción en la discografía cubana», concluyó.

Incentivar y motivar a las casas discográficas y a los medios de comunicación, así como fortalecer festivales y encuentros dedicados a la música coral y sinfónica, son desafíos con un alcance cercano para quienes promueven y registran una particular área de nuestra música, amparada por un legado y un potencial sonoro imprescindibles.

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