Johnny Ventura, arquitecto del merengue

Popular entre los cubanos años atrás, el reconocido cantante dominicano, considerado rey del género que defiende, es una de las figuras que prestigian el 35 Festival del Caribe

Autores:

Yelanys Hernández Fusté
José Luis Estrada Betancourt
Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.— Con una sonrisa espectacular, pose de lord insular y una familiaridad enorme, el merenguero dominicano Johnny Ventura se pasea por una ciudad a punto de ser cinco veces centenaria. Viene saludando a todos, y la gente le recuerda cuán populares fueron sus contagiosos temas en la radio y los carnavales cubanos.

La Mayor de las Antillas ha sido siempre un referente para Johnny, quien de niño se pasaba horas escuchando cómo las emisoras cubanas difundían la obra de grandes como Benny Moré, Los Compadres y muchos otros.

Ventura, cultor del merengue y considerado por sus seguidores como el monarca del género, llegó a la urbe oriental cubana el viernes último. Ofreció anoche el primero de dos conciertos previstos en el teatro Heredia —el segundo tendrá lugar esta noche—, como parte de la 35 edición del Festival del Caribe.

Esta vez el artista se hace acompañar de la cantante Maridalia Hernández, otrora voz femenina de la afamada orquesta 440 —liderada por Juan Luis Guerra— y muy popular en Cuba por su interpretación de Para quererte, tema con el que obtuvo premio en el festival de Viña del Mar. Ambos intérpretes forman parte del proyecto La Gallera, que dirige el maestro Jochy Sánchez.

Johnny dice que no quiere despertarse, porque estar en Cuba es un sueño hecho realidad. «Estoy muy contento por haber llegado y por la forma en que me han recibido. Me han hecho sentir un rey, que nunca he sido, pero realmente me siento muy complacido de estar aquí», señaló en exclusiva para Juventud Rebelde.

No siente el merenguero dominicano diferencias de ningún tipo entre Santiago de Cuba y Santo Domingo. «Las calles son iguales, la gente es la misma. Parece que ambas islas eran una sola y se despegaron», resaltó.

—Tenemos una curiosidad, ¿cómo es eso de que iba a ser arquitecto y se tropezó con la música?

—Lo que pesó fueron las limitaciones económicas. Lo he explicado en mi biografía. Mi mamá ganaba ocho pesos al mes y la inscripción costaba cien. Teníamos que estar al menos 13 meses sin comprarnos un caramelo, para poderme incluir en la universidad. Ahí se fue la arquitectura y entré a un instituto para estudiar Mecanografía, Taquigrafía, Contabilidad y Archivo. A eso se le llamaba Secretariado Comercial.

«La idea era justamente estudiar una carrera corta, de dos años, para estar preparado e insertarme en el mercado laboral. En ese instituto fue donde se descubrió al artista, pues bailaba y cantaba mucho, pero no tenía la menor idea de que dentro tenía un artista. Mi sueño real no era ser arquitecto, sino el mejor arquitecto.

«Dicen que el hombre pone y Dios dispone. Esa escuela cambió realmente mi vida, al extremo de que nunca más miré para la arquitectura. Yo solo pienso que he hecho mucha arquitectura musical».

—Aquí fue muy popular ese número suyo, Patacón pisao. ¿Usted cree que con los conciertos en Santiago de Cuba y en La Habana, ese tema logre prender nuevamente en la gente como otros tantos que el gran Johnny Ventura viene a cantarnos?

—En el teatro Heredia presentamos un proyecto que se llama La Gallera, el cual trata de explicar la historia del merengue, y yo canto mucha música tradicional de República Dominicana. En la parte final nos metemos en la rumba con el repertorio de Johnny Ventura, donde está incluido Patacón pisao.

«La semana que viene estoy en La Habana, con la orquesta de mi hijo, Andy Ventura, que es la que tiene montado todo lo que yo canto».

—Tenemos entendido que en ese concierto también estará Elaín Morales.

—Voy a cantar un par de temas con Elaín. A él me lo he llevado para todas partes. Desde que lo conocí, me lo eché al hombro, y hay que tener en cuenta que mi hija es su mánager.

—Ha trascendido que usted graba un fonograma poco usual en su carrera y que contendrá piezas del cantautor cubano Tony Ávila. ¿Nos adelanta algo?

—Con Tony lo primero que estamos haciendo es un disco de sones, guarachas y boleros. El álbum está quedando fabuloso. Tiene, además, algunas sorpresas adicionales, por lo que estaré en Cuba diez o 12 días disfrutando toda la Isla.

—¿Es que cambió el merengue por el son?

—Toda la vida he hecho música cubana. Les explico por qué: en República Dominicana, en mis tiempos mozos, no había tantas emisoras de radio y las de Cuba entraban como si estuviéramos aquí. Así que mi adolescencia fue como si hubiera vivido aquí, por lo que tengo en mi carrera mucha influencia de la sonoridad de esta tierra, y creo que por eso es que he hecho tanta afinidad con los cubanos.

—Muchos músicos de su país han colaborado recientemente con los cubanos. La semana pasada José Alberto «El Canario» ofreció, junto con la orquesta La verdad, un concierto en La Tropical. ¿A qué se debe?

—Ustedes saben que «El Canario» ha sido salsero toda una vida y con esa nomenclatura se metió en el son, el guaguancó y la guaracha. Yo he tenido que hacer de todo y lo dice mi discografía. Tengo álbumes que son de pura música cubana y no sé si todos esos números se escucharon aquí, pero los he cantando siempre.

—Usted se conserva muy bien, ¿cuál es el secreto?

—Soy un negrito casi bonito y cuidado. He estado bien cuidado. Ya son 45 años de matrimonio. Tengo tres hijos con mi esposa y siete en total. Dos de ellos están vinculados al arte y todos son el orgullo de su papá.

El monarca

Renovador inquieto del merengue dominicano, Johnny Ventura nació el 8 de marzo de 1940 en Santo Domingo. Por su versatilidad y respeto al género, se ha ganado el epíteto de El Caballo Mayor. Décadas como las de 1960, 70, y 80 fueron cruciales en su carrera artística, la cual contempla más de 60 producciones discográficas.

Los estudiosos coinciden en valorar los aportes de Ventura al merengue, en el que logró marcar una diferencia con el resto de sus cultores, por el ingenio de sus letras y su pegajoso ritmo.

Musicalmente Johnny modernizó el género, al introducir en su sonoridad la armonía de instrumentos como los saxofones, trompetas, piano y percusión, así como le sumó efectos electrónicos, algo poco común en ese estilo. Pero ese carácter innovador del artista hizo que mixturara el merengue con otras vertientes sonoras, sin que perdiera de vista su esencia.

Es su Combo Show, creado en 1964, laboratorio imprescindible para todas sus inquietudes estéticas, y en concepto, esa orquesta se considera un combo con una cantidad limitada de personas que ofrecen un especial espectáculo visual.

Johnny Ventura ha sido merecedor de importantes premios, entre ellos el Grammy —obtenido por su trabajo musical en  2004— y El Soberano, el galardón más significativo que otorga la Asociación de Cronistas de Arte de República Dominicana. Igualmente, fue reconocido por el Congreso de su país como el Merenguero del Siglo.

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