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Asombros detrás del muro

El Malecón habanero vuelve a ser sitio de obligado encuentro al transformarse nuevamente en una gigantesca galería al aire libre, gracias a uno de los proyectos más esperados de la magna cita de las artes visuales en la Isla

 

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

No hay que investigar mucho para saber que uno de los proyectos que más interés ha despertado en artistas, críticos y espectadores por igual es Detrás del muro, que con esta 13ra. edición de la Bienal de La Habana arriba a su tercera entrega.

Con la atractiva propuesta el Malecón habanero vuelve a ser sitio de obligado encuentro, al transformarse nuevamente en una gigantesca galería al aire libre, donde el espacio público se erige como oportunidad de interacción, diálogo y participación.

Detrás del muro —que tuvo su debut en 2012 durante la 11na. Bienal—, fue inaugurado  como parte de la muestra oficial de la magna cita de las artes visuales en la Isla. Entre las particularidades que trae consigo en esta ocasión está su nueva proyección, al ser no solo muestrario de la producción visual contemporánea, sino también proyecto sociocultural enfocado en el desarrollo de la ciudad.

Bajo la acertada tutela de Juan Delgado, fundador y principal curador, Detrás del muro ha evolucionado y se imbrica con perfecta armonía a la idea de la construcción de lo posible, pues le permite al espectador participar de los procesos de montaje, implicarse en las acciones, performances y talleres, y de esa manera hacerse a sí mismo un creador de realidades y de posibles escenarios.

Con creaciones artísticas concebidas a partir del tema Escenario Líquido, Detrás del muro trasciende la intervención pública, para afianzarse ahora como plataforma institucional comprometida con la promoción cultural y la producción artística; así como con la labor y la inserción comunitarias, en lo que se conoce como dedelmu, con sede en Malecón 307, esquina a Galiano.

Escenario Líquido se suma con fuerza a la motivación del aniversario 500 de la villa de San Cristóbal de La Habana; por lo que su accionar no está enmarcado en la Bienal, sino que continuará hasta el mes de noviembre. Para ello ha congregado una multiplicidad de miradas, criterios, enfoques, lenguajes, soportes, perspectivas, inquietudes, interrogantes y, sobre todo, un agudo y liberador ejercicio de pensamiento.

Escenario Líquido alude irremediablemente a la fluidez del contexto-espacio en el cual surge la creación y también a la fluidez del arte mediada por el sitio que la cobija a cielo abierto.

De esa manera, por la parte extranjera se han apreciado las propuestas Estar sin ver, de Marcos Lutyens (Estados Unidos); la serie de Agua, de Andrea Sundt (Islas Bermudas); y Mariposa dorada (instalación lumínica) de Grimanesa Amorós (Perú- Estados Unidos). Están, además, los mexicanos José Dávila y Javier Marín, el francés Laurent Grasso y el español David Magán, entre otros.

En tanto, por Cuba figuran Enrique Baster con la obra Hacinamiento;Felipe Dulzaides nos entrega una Perspectiva limitada; Duvier del Dago recrea Líneas en el horizonte; y Pedro Pablo Oliva invita a participar de sus Alegrías y tristezas en el Malecón. No faltarán Roberto Fabelo, quien concibió AMTBC; y Rachel Valdés, artista que convoca a ser parte de su Inmersión. Ellos estarán acompañados por Arlés del Río, Alex Hernández, Adrián Fernández y Ernesto Rancaño.

Cerca de 40 artistas internacionales conforman la nómina del proyecto, que se completa con aproximadamente una treintena de creadores cubanos, en los que se incluyen otros premios nacionales de las Artes Plásticas, tales como Pedro de Oraá y Eduardo Ponjuán.

Video arte, performance, instalaciones, pinturas y esculturas, estrategias de site specific, el diseño arquitectónico, la intervención artística, el rejuego con los espacios y muchas otras formas de «seducción» mediante el arte aguardan no solo en el Malecón de la capital cubana, sino también en el Paseo del Prado y otras zonas de la ciudad.

Con la experiencia acumulada, este proyecto, uno de los más esperados, busca no solo provocar, sino negociar y fundar. Posee un cometido tan «sencillo» en su formulación, como profundo en su gestión: llevar el arte a los espacios abiertos, fuera de los marcos consabidos y tradicionales; convertir la producción artística en un ente vivo, y «sumergirse» en el contexto con vocación transformadora. Los asombros no han faltado. La cita es Detrás del muro.

Detrás del muro busca convertir la producción artística en un ente vivo.

Le invitamos también a ver la galería De paseo por la 13ra. Bienal de La Habana

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