Capitalinos y Avileños disputan sus habilidades en el baloncesto

A pocos días de discutirse el título de la Liga Superior masculina, los aficionados se preguntan cuál de los dos equipos es el más fuerte

Autor:

Juventud Rebelde

Los jugadores avileños superan en habilidades a los capitalinos. Foto: Armando Hernández En cualquier deporte colectivo, la profundidad de un equipo no se mide solamente por la calidad de sus jugadores titulares, sino también por las potencialidades de quienes quedan en el banco.

Así, ahora que el baloncesto ha vuelto a ser la comidilla de muchos aficionados en nuestro país por discutirse en estos días el título de la Liga Superior masculina, he escuchado un mar de opiniones sobre cuál de los dos contendientes, Ciego de Ávila o Capitalinos, es más fuerte «en el papel».

La mayoría de esos comentarios coinciden en que Miguelito Calderón cuenta con mejores reservas que su homólogo avileño Daniel Scott, por lo que supuestamente las posibilidades de los giraldillos radican en complicarles la existencia a los abridores de Ciego. Pues bien, les confieso que no estoy de acuerdo. Es cierto que el quinteto inicial de los «búfalos» (Michael, Haití, Silvestre, Granda y Vanier) asusta a cualquiera, pero afuera también quedan virtuosos que se lucen cuando tienen su oportunidad.

Yudnier «el chíchiri» Pérez, por ejemplo, es en mi opinión uno de los atletas de mayores perspectivas en el baloncesto cubano. Este año no estuvo a plenitud, pero participó en los 20 juegos de su equipo en la etapa regular y marcó 190 puntos. Solo necesita más confianza.

Lo mismo puede decirse del «lobo» villaclareño Andy Boffill, quien ha sido un refuerzo de lujo para la tropa avileña. Imagínense que jugó 19 partidos y aportó 240 unidades. Cuando está «iluminado», Boffill se convierte en un extraclase.

Además está Ray Luis Vera, quien tomó parte en 18 desafíos y marcó 58 cartones. Son pocos, ciertamente, pero este muchacho tiene un gran talento. Despega como nadie en Cuba para «donquear» el balón, solo hay que conducirlo por el buen camino. Y no hay que olvidar a Joel Cartas, un villaclareño que no brilla como antaño y está pasadito de peso, pero conserva el oficio y las mañas, suficientes para hacer mucho daño.

¿Qué más se puede pedir? Es verdad que el resto de la «banda» está más distante, mas no se crea usted que son mansos ni nada por el estilo. Capitalinos es un equipo parejo (no hay una súper estrella y deben apostar siempre por el juego colectivo), pero también tiene en su nómina muchachos que apenas juegan.

Entonces, digámoslo sin tapujos, Ciego de Ávila es lo que se dice un verdadero «trabuco». De momento, ya apaleó 100-68 a su nuevo retador —el tercero en tres años— en el primer pleito de la final (al cierre se jugaba el segundo) y todo parece indicar que volveremos a ver la misma película. ¿Hasta cuándo? ¿Quién sabe?

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.