Otro disparo al aire

Canadá ganó en nuestra cancha 1-0, a pesar de quedar con un hombre menos en el segundo tiempo. Rusia salió como líder del grupo A en la Eurocopa

Autor:

Raiko Martín

La falta de gol en los equipos cubanos de fútbol ya es una enfermedad crónica. Da lo mismo que juegue en casa o afuera, que el clima le favorezca, que el larguero se «ponga» de su lado, o que el contrario equivoque el paso y quede en inferioridad numérica con muchos minutos por delante. Con tanta pólvora mojada es imposible la victoria, menos en una tercera ronda de eliminatoria mundialista frente a oponentes con muchísimas más horas de vuelo.

Entonces, no habría que darle más vueltas a la noria para explicar por qué este viernes Canadá sacó del césped del Pedro Marrero tres puntos de extrema importancia, sin más sostén que un solitario gol cuando peor jugaba. Así de cruel es este deporte con quienes se dan el lujo de perdonar.

Pocas veces he visto tanto público convocado por el fútbol en la instalación capitalina. Ni el duelo de turno en la Euro logró diezmar las ilusiones de unos aficionados que, aun con tantas  goleadas frescas en la memoria, no deja de esperar por un milagro.

Tampoco había visto en mucho tiempo —para no ser absoluto— a un equipo cubano manejar tanto el balón, pasearlo a ratos de un lado al otro, al mejor estilo catalán. Pero más que méritos de un lado, había una intención marcada en la otra trinchera de no correr más de lo necesario, y sin arriesgar mucho, esperar por esas clásicas ingenuidades de la zaga cubana para finiquitar el pleito.

Probado está que en el fútbol, más importante que tener la pelota, es saber qué hacer con ella. Y ese fue el mayor pecado de los dirigidos por Alexander González. Los suyos merecieron mejor suerte en la primera mitad, pero Yenier Márquez no logró peinar con acierto un cobro a balón parado, y el portero norteño le ahogó el grito de gol a miles de aficionados cuando a la media hora sacó con las uñas un disparo cruzado de Ariel Martínez.

Mientras, poco pasaba cerca de los tres palos defendidos por Odisnel Cooper, hasta que Aliannis Urgellés se complicó la vida en el despeje de un balón que terminó estremeciendo el larguero del arco cubano segundos antes del entretiempo.

Lejos de dictar los compases del partido, de apretar el acelerador para cambiar el ritmo y desgastar al enemigo, el equipo cubano se acomodó al paso visitante. Hubo intentos de apretar en el inicio de la segunda mitad y la idea prometía frutos, pero llegó el batacazo. En la primera oportunidad que Yenier y Reysander Fernández perdieron el rastro de Oliver Occean, este cabeceó hasta las redes un preciso centro de David Edgar.

Los fantasmas de siempre salieron al ruedo, mas remar contra la corriente pareció posible cuando el portero canadiense frenó una posibilidad de gol tomando el balón con las manos fuera del área y vio la cartulina roja. Pero la ventaja se hizo estéril porque una y otra vez faltaron las ideas en una mediacancha retórica y precariamente desconectada del frente, donde Dalaín Aira fue siempre un peregrino sin rumbo.

De los cambios cubanos solo fue rescatable la intención, pues ninguno logró mejorar el desempeño colectivo, y mucho menos acentuar la ventaja numérica sobre el pasto.

Esta vez se perdió por la mínima y pudiera parecer un resultado aceptable atendiendo a los desenlaces previos. Pero si se quieren generar algunas ilusiones hace falta más que un nuevo técnico. Eso lo sabe «Chande» González, ahora inmerso junto a sus colaboradores en un análisis más pausado para hacer los ajustes necesarios. En el horizonte está Panamá, que en su feudo el próximo día 12 será muy difícil de batir solo con algunos disparos al aire.

Rusia mata, Grecia perdona

Este viernes comenzó la Eurocopa que organizan conjuntamente Polonia y Ucrania, y en el partido inaugural el primero de estos anfitriones negoció un empate 1-1 frente a un equipo de Grecia que pudo estropear la fiesta.

Los polacos alegraron pronto las tribunas de su Estadio Nacional cuando su estrella Robert Lewandoski abrió el marcador con certero cabezazo en el minuto 18.

Además del gol en contra, los griegos vieron el camino cuesta arriba cuando se fue a los vestuarios por doble amonestación. Sin embargo, por esos caprichos del destino la suerte se puso de su lado con el empate de Salpingidis y la expulsión del portero polaco Szczesny tras derribar al mismo jugador en el área.

Pero todo el suelo helénico se estremeció cuando el arquero sustituto Tyton le paró el penal a Karagounis, que dejó inamovible el pizarrón.

En el otro duelo, Rusia se presentó a toda máquina y arrolló 4-1 a la República Checa en la Arena Lviv de Brestlavia.

Los rusos llegaron con ventaja al descanso gracias a los goles de Dzagoev y Shirokov, pero los checos descontaron en el inicio de la segunda mitad por intermedio de Pilar.

Sin embargo, Dzagoev volvió a ver redes gracias a un buen pase del recién incorporado Pavlyuchenko, quien se encargó de poner cifras definitivas al marcador a ocho minutos del final.

Hoy comenzarán las acciones en el grupo B de la Eurocopa con los duelos Holanda-Dinamarca y el esperado Alemania-Portugal.

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