Cuba en la pelea

La Isla amaneció este miércoles en el cuarto lugar del medallero del Campeonato Mundial de Atletismo

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Cuba amaneció en el cuarto lugar del medallero general del Campeonato Mundial de Atletismo, que acoge el famoso Nido de Pájaros de la capital china, merced a dos metales dorados. Kenia mandaba esta mañana con seis coronas, tres preseas de plata y dos de bronce. Gran Bretaña (3-0-0) y Jamaica (2-0-1) le pisaban los talones.

En el apartado por puntos —el que realmente cuenta en las citas universales— lidera Estados Unidos (111 unidades). Kenia (108), Alemania (58) y Jamaica (40) marchaban detrás. La Mayor de las Antillas ancla décima en este acápite (21).

Y como se esperaba de acuerdo con su estabilidad durante la presente campaña, el triplista Pedro Pablo Pichardo clasificó sin susto ni alboroto este miércoles a la final de su especialidad. El santiaguero se estiró hasta los 17,43 metros en su tercer y último intento, pero el 16,94 inicial le hubiese bastado para acceder a la disputa por las medallas. La guerra quedó declarada en el mismo principio, pues el otro favorito, el norteamericano Christian Taylor, calentó la arena a 17,28 metros de la plastilina en su segunda oportunidad.

El forcejeo por la corona fue pactado para hoy a las 7:00 a.m. hora de Cuba, así que a estas alturas usted ya conoce al grillo más guapo. Por su parte, Rose Mary Almanza entró segunda en su heat (2.01.33) y cogió tique a las semifinales de los 800 metros.

El caso del vallista corto Jhoanis Portilla fue distinto, ya que pasó por un pelo con el mejor tiempo (13.43 segundos) de los no clasificados directamente. A la siguiente fase se colaban los cuatro primeros de cada heat, pero el antillano tuvo que esperar la «repesca» al entrar quinto en la cuarta serie. Su paisano Yordan L. O’Farrill (13.64 segundos) no corrió la misma suerte.

Mientras, en los 200 metros Usain Bolt y Justin Gatlin dejaban claro sus intenciones de proseguir con el suspense, al estampar caminando 19.87 y 19.95 segundos, respectivamente, en unas semifinales en las que se quedaron los cubanos Reynier Mena y Roberto Skyers. Mena fue séptimo, con 20.56, y su compañero de equipo entró quinto, merced a 20.23.

Y como los kenianos abren la boca al mejor estilo cocodrilezco, del aburrimiento que les provoca ser amos de las distancias de fondo, ahora también dan lecciones de lanzamiento y les descolocan las mandíbulas a los incrédulos. Julius Yego abusó jabalina en mano con un disparo de 92,72 metros, el octavo más largo de la historia y el primer oro de su país fuera de las pistas.

El africano de 26 años se proclamó monarca planetario y tercero en el ranking de todos los tiempos, solo por detrás del checo Jan Zelezny y del finlandés Aki Parviainen. En los    3 000 metros con obstáculos brilló su paisana Hyvin Kiyeng Jepkemoi (9:19.11 minutos).

La vuelta al óvalo se «encariñó» con el jovencito sudafricano Wayde van Niekerk (43.48 segundos), séptimo mejor registro jamás visto. Las medallas de plata y bronce las guardaron el estadounidense LaShawn Merritt (43.65) y el granadino Kirani James (43.78), respectivamente. El norteamericano había estampado 43.74 cuando se proclamó monarca en la cita planetaria de Moscú 2013. A su vez, James firmó con 44.60 al triunfar en Daegu 2011, y con 43.94 al subir al trono de la Olimpiada de Londres 2012. Se las trae el tal Van Niekerk.

Corriendo 400 metros con vallas sonrió la checa Zuzana Hejnová, dueña de una rúbrica de 53.50 segundos.

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