El Banco del Sur será realidad en diciembre

Marina Menéndez Quintero
marina@juventudrebelde.cu
3 de Noviembre del 2007 0:43:00 CDT

Declaraciones del vicecanciller venezolano para América Latina y el Caribe, Rodolfo Sanz, presidente de BANCOEX

El 5 de diciembre tendrá lugar la reunión final para dar luz verde al Banco del Sur, una iniciativa lanzada por Venezuela y Argentina a la que se sumaron después Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Brasil, y a la que acaba de pedir su incorporación Colombia.

La noticia fue confirmada en el II Foro de Negocios de los NOAL por el vicecanciller venezolano y presidente de BANCOEX, Rodolfo Sanz, y resulta trascendente en una cita donde, precisamente, se ha destacado la necesidad de independencia financiera para asegurar el desarrollo sin ataduras de los países del Sur.

En un aparte con la prensa y a la interrogante de JR sobre este aspecto puntual, Sanz senaló que ya se ha logrado «un nivel importante de consenso» en las tratativas previas, pues ha sido la feliz entrada de nuevos países lo que ha retardado las negociaciones. «Obligatoriamente, siempre hay que volver a los puntos aprobados antes», explica.

El directivo venezolano confirmó también el sentido de paridad y reconocimiento a las asimetrías que tomará en cuenta esta iniciativa, liberalizadora toda vez que posibilitará a los países miembros prescindir de los onerosos condicionamientos del Fondo Monetario, y otras entidades de su corte.

«Va a haber una relación paritaria más allá del nivel accionario que aporte cada país, y las decisiones se tomarán por consenso de todos los integrantes del Banco». Según detalló, se establecerá una cuota relacionada con el nivel de las reservas internacionales de cada nación. «Las que menos tienen, pondrán menos, y quienes más tienen, más. Me parece un criterio justo. No puede fijarse la misma cuota a países con diferentes niveles de desarrollo. Según lo analizado hasta ahora, el capital suscrito será de unos 7 000 millones de dólares. Después, cada país irá dando los aportes de acuerdo al compromiso que se establezca», señaló.

Sanz también insistió en que el Banco del Sur estará encaminado al desarrollo. «¿Por qué no puede existir un ferrocarril que vaya desde Caracas a la Patagonia?, preguntó. Tenemos que favorecer proyectos que faciliten la integración física».

Obras como esas y donde se incluye, como un proyecto que ya se materializa, el Gasoducto del Sur, pueden ser financiadas por el Banco.

Comentó la reciente inauguración de su primer tramo con Colombia, y que ya comenzó a fluir gas desde esa nación hacia Venezuela. Después, Venezuela está comprometida a suministrar gas a su vecina. «Esa es la integración», dijo.

Según informó, el presidente Martín Torrijos ha expresado también su aspiración de que el gasoducto transoceánico se extienda a Panamá. «Venezuela está dispuesta, en tanto se sigue trabajando en el Gasoducto del Sur, que debe llevar gas a todos los países de esa parte del continente desde Venezuela y Bolivia, los que tienen las mayores reservas».

Los medicamentos, asunto priorizado

Opuestos al concepto transnacional, los proyectos llamados grannacionales constituyen otra experiencia novedosa y verdaderamente revolucionaria en América Latina, que bien puede graficar al resto de las naciones del Sur sobre sus potencialidades de colaboración. Su materialización es un hecho y forma parte de la cargada agenda del ALBA. Identificados están 18 de ellos.

Interrogado sobre los más importantes, Sanz citó la producción de medicamentos, específicamente de insulina y medicinas para el tratamiento oncológico, sumamente caro en las naciones latinoamericanas.

Otra esfera relevante es la de las telecomunicaciones, dijo, y señaló el acuerdo adoptado para proveer a Cuba de un cable submarino de fibra óptica, proyecto al que el presidente Hugo Chávez dio luz verde con la firma de un decreto, durante su reciente visita aquí.

El transporte es otro renglón priorizado, así como el procesamiento del hierro en Bolivia, la producción de acero inoxidable en cooperación con Cuba, la promoción de la cultura, y la producción conjunta de alimentos, estratégica cuando Estados Unidos se empeña en cambiar la comida de los países pobres por etanol.

«Ese es el camino que necesitamos transitar. Para eso son las empresas grannacionales, y el Banco del Sur: para generar medicamentos, alimentos... para generar vida».

del autor

en esta sección