Nuevos enfrentamientos violentos entre israelíes y palestinos

Los disturbios estallaron a raíz de la entrada en la Explanada, durante los rezos, de una treintena de policías israelíes y de que estos reprimieran duramente a feligreses en zonas donde no había enfrentamientos

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Juventud Rebelde

JERUSALÉN, marzo 5.— Unos sesenta palestinos y al menos veinte policías israelíes resultaron heridos este viernes en nuevos enfrentamientos desiguales diseminados por la ciudad, que se iniciaron al concluir los rezos en la Explanada de las Mezquitas, reportó EFE.

Testigos palestinos sostuvieron que los disturbios estallaron a raíz de la entrada en la Explanada, durante los rezos, de una treintena de policías israelíes y que estos reprimieron duramente a feligreses en zonas donde no había enfrentamientos.

Jóvenes palestinos respondieron arrojando piedras a las fuerzas del orden, las cuales cargaron en su contra con gases lacrimógenos, balas de caucho y granadas de estruendo.

Unos veinte agentes israelíes sufrieron heridas leves por las pedradas, confirmó el portavoz de la Policía israelí, Miki Rosenfeld.

Como era de esperar, el ministro israelí de Seguridad Interior, Itzhak Aharonovich, acusó al movimiento islamista Hamas, que gobierna Gaza, y a la Facción Norte del Movimiento Islámico de Israel de alentar los disturbios.

Desde Ramala, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, acusó a Israel de la provocación y dijo que los sucesos «tienen por objetivo torpedear las posibilidades de reactivar el proceso de paz».

La Liga Arabe autorizó hace unos días a Abbas a negociar con Israel de forma indirecta, según una propuesta de Estados Unidos, y a pesar de que este país no ha puesto fin a la construcción en los asentamientos en Jerusalén Este.

El presidente de la ANP también exhortó a EE.UU. y a la comunidad internacional a «poner fin a las aventuras (de Israel), que pueden hacer estallar una guerra religiosa en la región».

Los disturbios de este viernes en la explanada, más graves que los del 28 de febrero, se produjeron en momentos de máxima tensión en la zona debido a la decisión israelí de incluir dos lugares sagrados en Cisjordania —la Tumba de los Patriarcas en Hebrón y la Tumba de Raquel en Belén— en una lista de lugares destinados a ser conservados como patrimonio judío.

Sin embargo, otros puntos de la ciudad mantienen al rojo vivo las fricciones. El corresponsal de El País dio cuenta de que en el  barrio palestino de Silwan —a los pies de las murallas, donde una organización de colonos pretende ampliar sus dominios—, el Ayuntamiento planea derribar decenas de viviendas para construir un complejo turístico, plan frenado, por el momento, por el primer ministro Benjamín Netanyahu.

También en el barrio de Sheij Jarrah se manifiestan cada fin de semana izquierdistas israelíes y algunos árabes, protestando por la expulsión de palestinos de las casas que han habitado desde mediados del siglo pasado. Unas 30 familias más están amenazadas por el desahucio.

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