Canarias, ¿la Miami de África?

En ese territorio español, Washington pretende erigir una plataforma comercial —¿y militar?— hacia el empobrecido continente

Autor:

Luis Luque Álvarez

Una foto de portada en un diario venezolano de 1949, mostraba a un grupo de 160 inmigrantes canarios vestidos muy humildemente, a bordo de la barcaza La Elvira, mientras esperaban la autorización del gobierno de Caracas para poder entrar al país.

Y es que si el franquismo mantuvo a toda España de espaldas al mundo durante décadas, la población de las Islas, allá frente a la costa oeste de África, sufría aún más los efectos del atraso y buscaba sobrevivir. Tras la muerte del dictador y el inicio de la Transición democrática en el país ibérico, el paisaje económico del archipiélago —formado por las islas de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, La Gomera, El Hierro, Fuerteventura y La Palma— fue cambiando para mejor, y muchos le tomaron la foto.

Entre los que han hecho su ¡clic! con gran interés a la Canarias moderna, figura la Cámara de Comercio de EE.UU. en España, y particularmente su filial en las Islas. El sitio web de la institución norteamericana apunta datos como el aporte del sector terciario a la economía local (representa el 80 por ciento del ingreso), fundamentalmente por concepto de comercio y turismo (con una población de poco más de dos millones de habitantes, Canarias recibe unos nueve millones de visitantes al año).

Asimismo, la Cámara toma nota del incremento de las exportaciones canarias hacia África y Asia, y de que la estrategia en este sector va dirigida a penetrar decididamente los mercados de África Occidental. Con unas infraestructuras de calidad, que incluyen ocho terminales aéreas y 41 puertos (entre estos, marinas y puertos pesqueros), más el hecho de ser punto de confluencia de varios cables submarinos, de acoger a varias compañías internacionales de las telecomunicaciones, y de poseer un capital humano altamente preparado (el empleo del idioma inglés y el alemán están ampliamente difundidos), el archipiélago ha captado la atención de Washington como trampolín económico-comercial hacia el continente africano.

La idea, sin remilgos, ha sido planteada por Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio estadounidense en España: existe «una oportunidad única de convertir a la parte más meridional de Occidente en África (léase Canarias) en lo que Singapur es para una parte de Asia, o Miami para el Caribe».

«Llegar al mercado africano con sus 800 millones de habitantes es prioritario, y Canarias como plataforma logística encaja perfectamente en los proyectos que Estados Unidos tiene en el continente», ha dicho por su parte el embajador norteamericano en Madrid, Alan Solomont.

Y en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, capitales autonómicas, el asunto no se ve con malos ojos.

«Solo bondades»

«Canarias está en condiciones de desempeñar a corto plazo un papel destacado como centro logístico, centro de telecomunicaciones y puerto de transporte marítimo desde el que potenciar y canalizar las relaciones comerciales y económicas con África. Además, con la mejora de la conectividad aérea, las Islas podrán operar a medio plazo como centro de tránsito aéreo entre EE.UU. y África, sede del personal expatriado, sede de centros corporativos y centro de formación y hospitalario».

Esta es, a grandes rasgos, la conclusión de un estudio presentado por el Gobierno canario en abril pasado. El informe, una iniciativa de la Cámara de Comercio de EE.UU., se detiene en varias ventajas que hacen del archipiélago un sitio competitivo para el despliegue de negocios, y las autoridades autonómicas, encabezadas por Coalición Canaria, opinan que estos planes son un tren directo hacia la estación más anhelada hoy en España: la creación de empleo. El país exhibe un nivel promedio de paro del 20 por ciento, y Canarias, en el conjunto de las autonomías, es la que peor la está pasando, con 28,5 por ciento.

Algo que «ayudaría», según Malet, sería hacer de Canarias «un centro de compañías matrices que dieran servicio a las diferentes filiales que se instalen en la zona». Asimismo, podría acoger un centro logístico que distribuyera, ensamblara o incluso fabricara componentes como piezas de repuesto para autos o equipos médicos. Para todo ello, habría dispuesta abundante mano de obra local.

Para relamerse de gusto aún más, se pinta sola la idea de ver desembarcar cada fin de semana, además de a los usuales turistas europeos, a miles de norteamericanos. Estos, los especialistas que Washington enviaría a su particular «descubrimiento de África», y el personal de las embajadas estadounidenses en la región, saldrían del continente periódicamente para «relajar» en los 575 hoteles, seis casinos y 20 campos de golf con que cuentan las Islas.

Pero también otros temas levantan el entusiasmo local. Según el estudio, resumido en el sitio web del Gobierno de Canarias, los puertos isleños, que ya se conectan con más de una frecuencia mensual a todas las radas del oeste africano, tienen tarifas muy competitivas y manejan un volumen considerable de importaciones y exportaciones, las que podrían ampliarse a corto plazo, a medida que aumenten las conexiones con las grandes líneas internacionales.

En cuanto a los aeropuertos, en el presente estos solo disponen de enlaces directos en el oeste africano con Mauritania, Senegal y Cabo Verde, sin embargo, uno de los autores del informe asegura que «con una política comercial adecuada de las compañías aéreas y una coordinación apropiada de horarios para minimizar los tiempos de espera entre vuelos, Canarias puede aspirar a captar una parte del flujo semanal de casi 8 000 pasajeros que existe entre EE.UU. y África Occidental».

«Una vez resuelto el déficit de conectividad aérea de Canarias, se darán las condiciones para que la región pueda alcanzar todo el potencial que le ofrecen sus ventajas inherentes, como su proximidad geográfica, su clima europeo de estabilidad y seguridad, su régimen fiscal, sus infraestructuras, su calidad de vida y el talento de su gente», añade Eugenio Prieto, presidente de A.T. Kearney, una de las firmas a cargo del estudio.

«Solo bondades», ¿no?

Para quien se salga del tiesto…

Aunque los despachos noticiosos no hablan de ello, una multiplicada presencia estadounidense en Canarias no estaría completa si no hay también una vertiente militar. En las Islas existen dos bases importantes: la aérea de Gando y la naval de Las Palmas, ambas en Gran Canaria. Ambas son españolas, y están por tanto a disposición automática de la OTAN.

Ahora bien: exclusivamente norteamericana no hay ninguna hasta el momento. La más cercana está en Marruecos, en la localidad de Tantan, pocos cientos de kilómetros al este de la isla de Lanzarote.

En conversación con JR por vía del correo electrónico, Teodoro Santana, miembro de la Secretaría de Prensa del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC), se refiere a este aspecto, hasta ahora muy discretamente tratado:

«Desde hace varios años viene operando en nuestro archipiélago un canario radicado en EE.UU., Juan Verde, que presume de haber sido asesor de la administración Clinton y ahora de la de Obama. Gracias a sus gestiones se creó la Cámara de Comercio de EE.UU. en Canarias, filial de la Cámara de Comercio de EE.UU. en España, a su vez filial del lobby “U.S. Chamber of Commerce”.

«Desde el principio, Juan Verde señaló en diferentes entrevistas el papel estratégico de Canarias como puente hacia África occidental, subrayando no solo el aspecto comercial, sino que, para atraer inversión norteamericana en las Islas, tendríamos que habilitar, como contraprestación, la instalación de una base de la OTAN —se sobreentiende que específicamente norteamericana, pues ya hay dos españolas— para “intervenciones rápidas” en el continente por razones de “terrorismo”, o sea, en caso de que algún país de la región se salga fuera del tiesto. A cambio, nos prometen ser el “Miami” o el “Singapur” de nuestro continente».

—El público canario, ¿tiene noción de estos planes?

—El conocimiento de la población canaria acerca de los planes de EE.UU. para el archipiélago es prácticamente nulo, salvo en lo que concierne a la cúpula de la oligarquía criolla, que solo ve en ellos una oportunidad de negocio.

«La mayoría de los canarios han venido meciéndose en el sueño de ser “europeos”, viviendo de espaldas a nuestro continente. Es comprensible: África solo se ve como un infierno de miseria, hambre y sufrimiento, y Europa como el non plus ultra de la riqueza y el bienestar.

«Por otro lado, la televisión y la prensa locales apenas prestan atención a este tema, y cuando lo hace, lo presentan tal como lo ve la oligarquía isleña. No obstante, si la gente lo conociera, le parecería bien: 600 años de colonialismo y la deformación de la conciencia que provoca el monocultivo del turismo desarrolla un espíritu servil. ¿Qué más da un amo (la UE) u otro (EE.UU.)?

«Las cosas, no obstante, están cambiando. Europa ya no es el paraíso capitalista, sino el centro de la crisis de ese sistema. En las Islas, el paro se ha disparado y la tercera parte de la población canaria vive bajo el umbral de la pobreza. Solo los comunistas, aunque aún estamos divididos y dispersos en tres partidos, venimos denunciando tales planes y tratando de divulgar entre nuestro pueblo el alcance de estos».

Este redactor quiso obtener también un criterio desde lo «oficial» acerca de la estrategia pensada desde Washington para las Islas, pero la respuesta de la Oficina de Información del Gobierno canario fue elusiva: «En relación con su consulta, le informamos que la misma excede las competencias de esta Oficina de Información (…). Sentimos no poder ayudarle». En cuanto a las oficinas virtuales de Coalición Canaria en las siete islas, ninguna contestó la interrogante.

Oídos, pues, atentos: este domingo, cuando el Movimiento que ha sacudido a toda España tome también las plazas canarias, ya se verá si los indignados isleños tienen, entre sus reclamos, algo que decir sobre el asunto.

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