Las trincheras de Bagdad

Autor:

Juana Carrasco Martín

Se trata de 50 millas de trincheras, más de cien kilómetros de fosos que rodearán la capital iraquí en un intento infructuoso por detener los hechos de violencia que han dejado casi 200 personas muertas tan solo la semana recién concluida y 6 559 en los meses de julio y agosto, según un reporte de la ONU sobre derechos humanos dado a conocer este jueves.

En Bagdad y sus alrededores se encuentran a diario cuerpos torturados y mutilados, cuyas muertes son atribuidas a una «guerra sectaria», aunque tanto chiitas como sunnitas aducen que puede ser el trabajo de bandas gangsteriles dedicadas a secuestros y extorsiones.

Pero hay otras posibilidades. El mayor general estadounidense Joseph Peterson, quien está a cargo del entrenamiento de la policía iraquí, se vio obligado a explicar que no habían encontrado evidencia de que el gobierno de Iraq y su policía detrás de los escuadrones de la muerte. Sin embargo, es voz populi que integrantes del Ministerio del Interior son miembros de tales grupos y quienes fomentan la violencia sectaria, que ahora se considera «la mayor amenaza a la seguridad en el país».

Peterson también dijo que la insurgencia ha causado 3 500 bajas mortales entre los policías iraquíes y ha herido seriamente a otros 7 000, desde septiembre de 2004. Ese es el resultado de los estallidos de carros bomba o explosivos camineros, que tienen como principales blancos a los ocupantes extranjeros o a sus colaboradores.

La lista de los estadounidenses muertos se sigue alargando y septiembre parece que va a aportar una cifra respetable. Hasta este jueves y desde el inicio de la guerra, el conteo de los cuerpos norteamericanos ya llegó a 2 689.

Sin embargo, allá va el invasor y ocupante a construir una circunferencia de trincheras, y sus correspondientes puntos de control, para mantener a su vez la represión contra la resistencia iraquí, apoyado por supuesto en las fuerzas de seguridad que entrena el general Peterson. Señala el corresponsal del diario británico The Independent que mientras se cavan los fosos, cientos de caminos pequeños que conducen o salen de la ciudad serán sellados y solo dejarán abiertos 28 puntos de control.

En realidad, estas trincheras se unen a la inutilidad de la Operación Juntos Adelante, en la que participan 12 000 soldados de Estados Unidos y de Iraq desde hace tres meses, y que solo ha servido para aumentar el número de tropas en Bagdad, pero no la seguridad ni la estabilidad de esa urbe, ya que el número de acciones semanales se ha incrementado en 15 por ciento y las bajas en 51 por ciento.

The Washington Post anotaba que tampoco logran las fuerzas estadounidenses el control de la provincia de Anbar, considerada el corazón de la resistencia del pueblo iraquí.

Por tanto, el manido argumento de que son los hombres de AlQaeda los autores de cuanta violencia ocurre en la región sigue siendo el preferido del mando estadounidense en Iraq, de los jefes del Pentágono y de las explicaciones que la Casa Blanca de George W. Bush da a la prensa y a los estadounidenses en un intento, también fallido, de lograr apoyo a esa guerra y a la permanencia de sus tropas en el país mesopotámico.

Y no son pocos en la zona geográfica los que advierten contra la formación de un sistema federal —como está propuesto en el Parlamento— porque pudiera llevar a las regiones chiita, sunnita y kurda a un desmembramiento del país y, por ende, a una desestabilización de toda la región.

Como hemos dicho muchas veces, la guerra desatada por Washington abrió una Caja de Pandora demasiado peligrosa… Las zanjas que circunvalarán Bagdad profundizarán también esas divisiones que Bush y su guerra fomentaron.

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