Inconvenientes informes sobre Iraq y algo más

Autor:

Juana Carrasco Martín

Buch y su carga pesada... Dos informes diferentes sobre la situación en Iraq han puesto erizo al Pentágono, pues señalan el fracaso de la estrategia de la administración Bush para con el país mesopotámico.

La Oficina de Investigación de Contabilidad del Congreso (GAO por sus siglas en inglés) hizo pronósticos calificados de «lúgubres» por la agencia AP, cuando analizó los «magros progresos» en aquel escenario bélico, lo que cayó tan mal en el Departamento de Defensa estadounidense que sugirieron hacerle «algunas correcciones», algo para lo que otros hubieran utilizado de inmediato la palabra censura.

Paralelamente, el Center for American Progress, un organismo al frente del cual está John Podesta, quien fue jefe del equipo de la Casa Blanca durante el gobierno de Bill Clinton, en su valoración hecha pública este jueves, echó leña al candente debate cuando aseguró que las tropas estadounidenses podrían ser retiradas en el plazo de un año sin las consecuencias catastrófica que señala constantemente George W. Bush, y que han formado parte de sus más recientes discursos ante instituciones de veteranos de guerra.

Por si fuera poco, una tercera taza para quien no quiere caldo, vino desde un organismo independiente del propio Pentágono, la oficina del inspector general, que inició ya una investigación sobre la incapacidad de dar respuesta a las decenas de miles de armas entregadas a las fuerzas iraquíes y que nadie sabe dónde están. Un equipo de 18 personas evaluarán el problema que involucra además a las relaciones de Washington con Ankara, porque existen reportes de que separatistas kurdos desde el norte de Iraq usan armas estadounidenses para «atacar a Turquía».

La situación fue planteada así por Geoff Morrell, portavoz del Pentágono: «Desde enero, la oficina del inspector general ha estado investigando minuciosamente informes de armas faltantes, así como denuncias de armas que terminaron en manos equivocadas». La preocupación se extiende porque tal armamento parece estar siendo utilizado por la resistencia iraquí.

Como si fuera poco, también el US Army (ejército) investiga fraudes cometidos en miles de contratos por militares y empleados civiles en sus filas que involucran al menos 3 000 millones de dólares. Peter Geren, secretario del ejército considera que ese es un problema significativo.

El primero de los estudios que mencionamos, el de los auditores del Congreso, asegura que el gobierno de Nuri al-Maliki no ha solucionado la mayoría de las metas políticas y militares que justificarían el aumento de las tropas en Iraq ordenado por el W. en enero pasado. Por tanto, sigue presente aquel famoso gazapo bushiano con que pretendió cantar victoria un 1ro. de mayo, en el portaviones Abraham Lincoln al que llegó alardosamente vestido de piloto: «Misión cumplida».

El 15 de septiembre tiene que rendir cuentas y si no fuera un redomado mentiroso, tendría que reconocer el aumento de los enfrentamientos con la resistencia, el crecimiento de la violencia fraccionaria, la notoria incapacidad para poner a punto la infraestructura de una país que destruyeron sin compasión, el cese de la corrupción, y el incremento perceptible de sus bajas mortales.

El segundo informe abre una puerta a la retirada —le dicen repatriación— y subraya que bastaría con dejar unos 8 000 soldados norteamericanos en la región kurda de Iraq por un tiempo mayor y una brigada y una fuerza de 80 aviones de combate en el Golfo Pérsico, así el mando militar estadounidense podría disponer de una mayor fuerza para enfrentar los problemas de Afganistán...

El objetivo es salir de un Iraq que se complica a diario con una guerra civil que los convertiría en rehenes obligados.

Sin entrar en muchos detalles la realidad es que las críticas llueven sobre la política guerrera de Bush en un año donde se está definiendo la elección presidencial de noviembre de 2008, una herencia nada apetecible para los republicanos que ya recibieron su primer castigo en las parciales de 2006 cuando perdieron la mayoría en la Cámara y el Senado.

Está claro, los «daños colaterales» de esta guerra pueden encontrarse también en los propios Estados Unidos...

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.