30 °C ¿Podría usted en dos segundos definir la esencia de un imperio? Quizá sin intención James Cameron lo hizo en su más reciente superproducción, Avatar —ganadora de dos Globos de Oro, al mejor director y la mejor película—, cuando Jake (Sam Worthington) dice en un momento de impotencia que «cuando un pueblo tiene algo que quieres, hazlo tu enemigo y justifica la invasión».
Así transcurren las dos horas de película que tiene como escenarios principales un planeta bello, fantasioso e idílico creado por la magia de la computación, y la base militar humana cuyo nombre es nada más y nada menos que Pandora, donde se gesta el genocidio por causa de un metal superpoderoso y muy caro. Qué raro, ¿verdad?
Algunos mensajes de la película me parecen importantes para entender las razones por las cuales hoy muchos artistas apuntan en sus obras a la destrucción del planeta.
Por ejemplo, el protagonista de Avatar se adentra en el mundo aborigen a fin de garantizar sin tropiezos la invasión militar. Sin embargo, al conocer su cultura y modo de vida cambia esa actitud en defensa de lo que cree un paraíso ante tanta miseria humana en su lugar de origen. ¿Qué lo hizo cambiar?: la comunicación.
Otro aspecto interesante es cómo reacciona la naturaleza al sentirse agredida con los más poderosos y avanzados medios de destrucción jamás vistos y, en aras de preservar sus predios, envía a sus hijos a combatir a los agresores. Ese efecto lo sentimos hoy en forma de ciclones tropicales y terremotos como respuesta natural del planeta ante tanta contaminación ambiental, sin descontar el calentamiento de la Tierra por tantas guerras y el uso de sustancias tóxicas.
También son alarmantes los mensajes de 2012, otra superproducción de Hollywood, que presenta al calentamiento global como el detonador de la destrucción en la que solo los jefes de las potencias económicas, mafiosos y aquellas personas que pueden pagar millones por un pase a bordo, entran a las Arcas de la salvación. ¿Otra rara coincidencia?
Paradójicamente, ambas cintas apuestan además por una regresión a los inicios de la vida. En Avatar, Jake prefiere convertirse en uno de los nativos; y en 2012 las Arcas se detienen en África, continente al que se le atribuye el origen de la vida.
Creo que esos pasajes recreados tan maravillosamente y cuyo objeto es entretener, reflejan la tragedia que a diario sufren algunos pueblos por el solo hecho de tener en su geografía, por ejemplo, altas concentraciones de petróleo. ¿Adónde si no irían los poderosos?
Pero lo más doloroso es que la realidad supera la ficción. Agencias de prensa reportan que el número de muertos en Haití a causa del terremoto supera ya los 200 000, y se estima que muchos más yacen bajo los escombros...
Soy de los que aplaude ofertas fílmicas como estas, con análisis cuando menos sugerentes, que invitan a inteligentes cuestionamientos. En especial porque apuntan certeramente al principal culpable de tanta deshumanización. ¿Será que a los presidentes de las naciones poderosas no les gusta el cine?
He visto el filme, apenas a una semana del estreno mundial, gracias a Internet y mucha paciencia, quedé muy impresionado no solo por la imágenes sino también por el mensaje, lo ví una sola vez, pues la copia no era al 100%, y enseguida me di cuenta de que hay que verla al menos en calidad DVD, Cameron ha marcado una nueva manera de hacer el cine y creo yo, pobre mortal, que nada tiene que ver con su presupuesto multimillonario, o de donde es o son los productores, es cierto que Hollywood es una industria que como todas, apuesta por lo rentable, pero creo que el mensaje de Avatar, no es nada sutil ni incomprensible para nadie, y puede mover conciencias, alguien en nuestra prensa ha tildado la cinta como "simplista y reiterativa", le recuerdo que los egipcios ya decían que no había nada nuevo bajo el sol, solo cambian los actores y la manera de contar la historia, en este caso mejor que en 2012, a la que hallo mayor énfasis en la espectacularidad pro taquilla, hay un argumento primigenio y un mensaje muy directo: hay cosas que no se pueden cambiar por dinero, y la felicidad nada tiene que ver con lo material. Así de sencillo es el mensaje de los N´avi. Ojalá los "humanos" de "verdad" asumamos el mensaje de James Cameron. Salu2
Como dice la canción de Los Matamoros: "No te quejes de Machado que te puso el mercado libre", mira, el articulo está bien, pero se contradice con la realidad, en un caso como el de Haiti, con diez millones de personas atrapadas, el unico con recursos para salvarlos es el ARMY norteamericano, lo demas es papiti el haitiano, mucha ayuda, mucha bulla, pero sin el ARMY y los americanos los haitianos hubieran tenido que comerse unos a otros porque aqui, en el area, salvo Cuba y Venezuela, hasta este momento a nadie le ha dolido Haiti, es más, ese tema no existe ni a nivel de consejo de estado, ni a nivel de cancileria en America Latina, sin embargo es un tema en el Departamento de Crisis Global del Pentanagono, asi que a fin de cuentas, es el imperialismo, pero es la gallina de los huevos de oro tambien y debemos de cuidar la imagen para no darle pie al terrorismo contra el pueblo norteamericano.Como dijo Marti ante la invasion A Mexico, que debiamos ser inteligentes porque no por gusto se habia hecho La Republica (Norteamericana). De La Guerra de las Galaxias se dijo lo mismo en Cuba en su epoca, un calco de lo que tu dices, que era una amaneza ideologica contra la URSS... y ¿quién se acuerda?
Frank, ni en DVD, hay que verla en 3D o nada..
Bueno es muy cierto lo que dice y estoy de acuerdo pero que creen de la serie española el internado que es gustado por todos, y que fue retirado para horas tan tardes que un estudiante de la enseñanza media y superior no puede ver por que estan ya en horario de dormir.Yo lo que pretendo es que se haga consiencia de los estudiantes becados que no pueden verlo y propòngo que se ponga por el canal educativo depues de el noticiero o por el canal telerebelde en las mañanas, porque nosotros los estudiantes también tenemos derechos y queremos que los cumplan.Sin mas se despide el Estudiante del IPI de Pinar del Río Yonver Isacc Pérez Delgado