El tiempo a tiempo vale

Autor:

Roberto Díaz Martorell

Sufrir por nuestras propias faltas, ahí está un tormento de la vida. En ello coincido con el escritor, poeta y dramaturgo irlandés Oscar Wilde (1854-1900), de quien asumo que las desgracias que podemos soportar mejor son las que vienen ajenas a nuestras decisiones.

Esa apreciación puede servir como un alerta frente a numerosos incidentes, como el muchas veces evitable —en la población y en la economía— de las tormentas eléctricas, fenómeno natural que se conoce con tiempo de antelación y pudiera entrar en el sistema de Alerta Temprana del Instituto de Meteorología.

Digamos más, aunque a algunos les parezca espeluznante. Según datos del Instituto de Geofísica y Astronomía publicados por la Agencia de Información Nacional en junio último, de 1987 a 2013 perecieron en Cuba 170 mujeres y 945 hombres a causa de esos fenómenos.

En el caso particular de la Isla de la Juventud donde, según especialistas del Centro Meteorológico local, agosto se reporta como el de mayor ocurrencia de tormentas y más duraderas en el tiempo, aunque existe la red y se avisa a las instituciones, todavía no se abre la estrategia de cara a la población.

Dicha institución presta el servicio de alerta temprana a la empresa eléctrica, Pescaisla y la Naviera, lo cual resulta válido porque se evitan perjuicios a los equipos de informática y los dedicados a la producción. Sin embargo, no extienden el aviso a los medios de difusión masiva a fin de prevenir a las personas que residen en las zonas que pueden ser afectadas, con lo cual evitarían otras desgracias humanas y materiales.

Verónico Labaceno Cantillo, subdirector de Programación e información de Radio Caribe, confirmó que solo tienen convenido con el Citma informar, en espacios específicos, sobre la situación meteorológica territorial, que incluye un parte diario y reportes relacionados con la lluvia para la agricultura y el estado lunar.

Esa realidad indica a todas luces que el canal establecido entre la radio y el Citma puede asimilar además —así lo afirmó el directivo— la inclusión del aviso temprano y ágil sobre la ocurrencia de tormentas eléctricas dentro de la geografía insular, como podría ser en otras partes del país, sin importar el horario, pues están en condiciones de instrumentar esa estrategia.

Otro tanto a favor de esta propuesta inclusiva lo dio Agnia Carballosa, especialista en Meteorología Aplicada en este territorio, cuando comentó que tienen determinados los horarios de ocurrencia de las tormentas eléctricas.

A partir de datos recopilados desde 1970, momento en que se iniciaron estos estudios, las probabilidades de mayor intensidad se ubican a partir de las 10:00 p.m., 2:00 a.m. y 3:00 p.m.

Esta experiencia de la alerta temprana no es nueva: en las ciudades colombianas de Boyacá, Cundinamarca y Santander lo aplican para los residentes en unos 85 municipios, quienes ahora cuentan con un sistema de alerta de tormentas eléctricas a través de la cadena radial Furatena, que recibe los datos de una red de sensores administrada por científicos.

El objetivo es incrementar la percepción del riesgo más allá de tener un gran pararrayos, y convertir ese canal en una herramienta vital para la población a fin de evitar daños al hombre y a los equipos en casa. Se trata de hacer realidad el refrán de que más vale prevenir que curar, porque una alerta a tiempo vale mucho y se agradece.

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