IPhone ¿la nueva generación telefónica?

La nueva versión del teléfono móvil lanzado por Apple Computer en el 2007 apuesta por parte de los fabricantes la idea de la integración de productos y servicios en un solo dispositivo La red al día

Autor:

Amaury E. del Valle
El iPhone es un teléfono de pantalla táctil. Más de un millón de equipos vendidos en apenas los primeros tres días en los 22 países en los cuales salió al mercado, aseguran que el nuevo teléfono móvil Apple Computer, el iPhone 3G, fue un éxito tecnológico, pero fundamentalmente mediático.

Con un despliegue publicitario enorme, que llevó a cientos de personas a hacer cola ante las tiendas de Apple y congestionó los servidores de descarga de programas, el iPhone de tercera generación o 3G no es solo ruido.

Múltiples funcionalidades han garantizado el éxito de este aparato, que entre sus potencialidades más destacadas tiene la posibilidad de bajar información de Internet o navegar a una velocidad considerablemente mayor, así como tener integrado en un mismo equipo el teléfono, navegador web, cámara fotográfica, agenda personal y reproductor de música y video.

Todo ello va acompañado de un diseño sencillo pero sumamente moderno, con una pantalla completamente táctil, donde el usuario navega entre las opciones «tocando» los íconos de las mismas, y una curiosa utilidad que hace que al girar el teléfono de posición, vertical u horizontal, también giren las imágenes que incluye.

Congestión cibernética

Tras el millón de copias vendidas con la aparición en el mercado del nuevo iPhone 3G, la compañía Foxconn, el gigante de la electrónica taiwanesa que produce el teléfono para Apple, ha aumentado la producción a 800 000 unidades por semana, pues se espera llegar a los 40 millones de móviles vendidos este año.

No obstante, también ha existido una larga lista de protestas de todo tipo, desde los usuarios que pagaron un precio astronómico por el aparato y no pudieron «activarlo», hasta quienes acusan de plagio a Apple Computer.

La euforia de la puesta en venta se vio empañada por los problemas técnicos que impedían activar completamente los teléfonos cuando se adquirieron en las tiendas.

La explicación a esta situación fue el «congestionamiento» que sufrió Apple en sus servidores, cuando más de seis millones de usuarios del anterior modelo del iPhone trataron de actualizar el nuevo software, al mismo tiempo que los compradores del nuevo iPhone 3G trataban de activar el aparato recién comprado.

La primera versión de este móvil salió al mercado oficialmente el 29 de junio de 2007, únicamente en las tiendas Apple, tiendas de AT&T y Apple Store (en línea) al precio de 499 dólares la versión de cuatro Gigabytes y 599 dólares la versión de ocho Gigabytes.

Pero el problema fundamental radica en que, para utilizar el iPhone como teléfono, primero deben descargarse varios programas y a su vez «activarse», ya sea a través de AT&T, socio exclusivo de Apple para la venta del móvil en Estados Unidos, o en algunas de sus subsidiarias en otros países, o en compañías con las cuales la empresa ha entrado en arreglo.

A su vez, quienes adquirieron el modelo anterior del controvertido teléfono, prefieren «actualizar» las funcionalidades de este que tener que desembolsar tanto dinero en un aparato nuevo.

«Apple está trabajando para resolver este tema, que se ha dado a nivel global», afirmó un representante de AT&T, consultado sobre el embotellamiento digital. Igualmente confirmó haber recibido «informes diciendo que a los clientes que intenten bajar el nuevo software 7.7 de iTunes a su iPhone les puede aparecer un mensaje diciendo “no se puede encontrar la página”».

La euforia por «activar» el teléfono o descargar su nuevo sistema operativo a los aparatos anteriores se entiende en buena medida por el hecho de que con el iPhone, Apple ha puesto en manos de sus clientes unos 800 programas de todo tipo, de los cuales más de 200 son gratuitos y más del 90 por ciento tiene un precio inferior a ocho euros.

Con ellos, el poseedor del iPhone puede desde tomar fotos y videos, dejando registrado en ellos automáticamente el lugar donde fueron hechos, hasta distraerse con múltiples video juegos, localizar cualquier lugar en un mapa, e incluso pagar electrónicamente algún producto o servicio, sin necesidad de tener dinero encima.

Nubarrones legales

Además de las dificultades en las descargas, los problemas legales han acompañado al iPhone desde su propio surgimiento.

Previa a la aparición del primer aparato de este tipo en el 2007, la compañía norteamericana Cisco acusó a Apple de utilizar indebidamente la marca iPhone, de la cual era propietaria desde el año 2000, cuando se la compró a Infogear, quien era dueño de dicha marca desde hacía siete años.

Para ese entonces, ya Cisco había lanzado su propio iPhone, un teléfono móvil con conexión a Internet y que estaba destinado a atraer clientes de Skype y Yahoo! Messenger, quienes podían recibir en el iPhone de Cisco llamadas telefónicas hechas desde la web con estos programas.

A su vez, pronto aparecieron múltiples imitaciones del iPhone, muchas de las cuales eran vendidas en el mercado negro, por lo cual Apple se vio casi obligado a extender la venta de su teléfono a otros países, y a su vez bajarle el precio.

Otras empresas, en cambio, salieron al paso de las cacareadas «novedades» del nuevo equipo, explicando que ya ellos tenían creaciones con prestaciones similares e incluso superiores a las que se propagandizaban.

Así, en el mercado japonés —por ejemplo— las virtudes del iPhone son vistas como menos revolucionarias, ya que en este país la gente utiliza desde hace años sus teléfonos locales para realizar búsquedas de restaurantes, enviar correos electrónicos, bajar música, consultar Internet, leer novelas digitales o hacer compras de manera electrónica.

Incluso los últimos celulares japoneses poseen la capacidad para la recepción de TV digital y un dispositivo conocido como billetera electrónica para hacer pagos en comercios y máquinas expendedoras equipadas con lectores electrónicos especiales, todo lo cual todavía no lo tiene al iPhone.

Para colmo, este último se ha tenido que enfrentar a otro desafío técnico muy complejo y definitorio en el mundo de la telefonía móvil: la duración de las baterías, que en el caso del iPhone es muy baja, pues hay que recargarla todos los días, lo cual causa incomodidad a sus usuarios.

Móviles «abiertos»

Independientemente de todos estos problemas, de lo que sí no hay dudas es que el nuevo aparato ha significado una revolución en el mundo de las comunicaciones celulares, especialmente por su alta capacidad de integración de varias funcionalidades en un solo equipo.

A esto hay que agregarle un concepto nuevo de desarrollo tecnológico impulsado por Apple en su iPhone, el cual ha abierto el software para que quienes así lo deseen puedan desarrollar nuevas prestaciones o programas para su teléfono o compartirlas con otros usuarios.

Esto significa, en la práctica, como aseguró a la prensa un usuario del primer iPhone, que «con la cantidad de nuevos programas parecerá que uno tiene un teléfono nuevo cada seis meses».

Por eso, la estrategia de desarrollar nuevos programas también la han comenzado a impulsar otros fabricantes de «teléfonos inteligentes», mercado hasta ahora dominado por Nokia, el Blackberry de RIM, Samsung y LG.

Además, muchas de esas empresas han salido a desarrollar nuevos proyectos que le hagan competencia al iPhone, en aras de evitar perder terreno en el desenfrenado campo de las nuevas tecnologías.

La lista de los autoproclamados competidores del iPhone es larga, asegura un análisis hecho por un especialista en el periódico español El País, aunque el precio del nuevo terminal de Apple según él «ha puesto mal las cosas a la competencia».

Nokia, por ejemplo, ha lanzado una iniciativa para convertir su sistema operativo Symbian en una fundación que abra el código, con lo cual además de asegurarse «nuevos colaboradores», también bajaría el precio de sus teléfonos, pues buena parte de este se debe al pago de licencia por el software que llevan instalado.

Por su parte Microsoft, a través de su división Windows Mobile, ha contribuido a desarrollar teléfonos como el HTC Touch, con pantalla táctil, o el Xperia, con teclado físico completo, que lanzará Sony Ericsson a final de año.

Pero quizá el proyecto más ambicioso y también del que menos se sabe, sea el de Google, que planea lanzar un programa «gratuito» a través de su proyecto Android, e incluso se especula podría lanzar su propio teléfono destinado a dar acceso masivo a Internet.

La razón es sencilla. La telefonía móvil tiene un mercado tres veces más grande que el de Internet, por lo cual motores de búsqueda como Yahoo! y Google aspiran a llevar la web a aproximadamente tres mil millones de usuarios, número mucho mayor que los 850 millones de usuarios de computadora que hoy tienen acceso a la red de redes.

Pero no nos engañemos. Detrás de esta iniciativa no hay un interés humanitario ni mucho menos, sino la intención de ampliar los clientes de sus sitios y por ende sus ya millonarias ganancias por concepto de publicidad.

La red al día

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