¿E-books cubanos? ¡Sí!

Una veintena de libros electrónicos, que por primera vez recogen obras literarias de autores cubanos, son una propuesta esperanzadora para escritores y lectores

Autor:

Jaisy Izquierdo

Más de 20 libros de escritores cubanos se encogieron hasta el formato de un dispositivo electrónico, haciéndoles un pícaro guiño a las montañas de libros de papel que por todas las carpas y vericuetos de la Cabaña se acomodaron durante la última Feria Internacional del Libro celebrada en Cuba.

Esta iniciativa es fruto de la labor de Ruth Casa Editorial y su creador, el escritor Carlos Tablada, que a través de su oficina representativa en Cuba ha sumado al empeño de su equipo a diversas instituciones culturales para apropiarse de los beneficios de las nuevas tecnologías en el ámbito de la literatura.

Con ello luchan por proporcionarles una visualización a nivel mundial a nuestros autores y a su calidad literaria, que pasa inadvertida en otras partes del mundo por el bloqueo cultural que impera en los medios de comunicación.

Cuenta Tablada que siempre tuvo «el sueño, después que desaparece el campo socialista y el imperio lanza el neoliberalismo como única salida, de contar con una casa editorial que pusiera su granito de arena en la vinculación de escritores, intelectuales, movimientos sociales e instituciones de todos los confines de la Tierra».

Ese anhelo se materializó en 2004, cuando se funda Ruth Casa Editorial, «una institución sin fines de lucro, que se alimenta de mis derechos de autor, así como de las contribuciones de otros escritores y grupos de intelectuales, quienes como Martí pensamos que una idea poderosa, aun dentro de una cueva, es más potente que un ejército», explica.

«En nuestro catálogo tenemos 77 libros impresos, entre los cuales se incluyen alrededor de 40 coeditados con editoriales e instituciones cubanas como el Instituto Cubano del Libro, el Centro Juan Marinello, el Centro de Estudios Martianos, la editorial Capitán San Luis, Ediciones Cubanas, la Casa Editora Abril y el Cenesex, entre otras.

«Les ponemos el libro listo en las manos y ellos se encargan de la impresión», explica el ganador del Premio Casa de las Américas 1987 por su obra El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara y también autor de Guerra global, resistencia mundial y alternativas.

Así también dan su aporte en Venezuela, para apoyar la Revolución Bolivariana; en Ecuador, o junto al movimiento de los Sin Tierra en Brasil, entre otros.

A fines de 2011 a Ruth le nació otra hija: una tienda virtual donde posicionar sus libros en la Internet, proyecto que finalmente terminó por acoger, junto a importantes firmas internacionales, a los autores cubanos, cuyas obras ya se pueden adquirir en www.ruthtienda.com.

A escasos dos años de ardua labor, en la pasada Feria Internacional del Libro de Cuba se vislumbraron los primeros frutos: fueron presentados más de 20 títulos, entre estos La victoria estratégica. Por todos los caminos de la Sierra y La contraofensiva estratégica. De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba, ambos de Fidel Castro Ruz; Cartas desde la pasión, de Gertrudis Gómez de Avellaneda; Canción de Rachel, de Miguel Barnet; Polo Montañez, de Fernando Díaz Martínez; Fidel Castro Ruz, guerrillero del tiempo, de Katiuska Blanco; y las novelas de Daniel Chavarría Príapos, Joy y su más reciente, La piedra de rapé; los cuales ya los internautas de cualquier rincón del planeta pueden descargar por precios mucho más bajos.

Chavarría se alegra de la novedad, pues sabe que un libro suyo en Chile o en Uruguay ronda los 30.00 USD, y que por este medio los lectores tendrían que abonar tres veces menos su costo. Pero más aún los ojos se le desbordan ante la posibilidad de tener toda una biblioteca de Alejandría, contenida solamente en un aparatico que entre sus dedos alcanza el tamaño de un libro mediano.

«Padecí mucho cuando se desintegró mi primera biblioteca, y cuando logré armar una segunda con miles de trabajos, pues sufrió igual suerte. Confieso que la idea de tener más de 4 000 libros, en lo que aparenta ser uno solo, me encanta».

En el mundo del ciberlibro

Conocido también como libro digital, ciberlibro y hasta ecolibro, el e-book es una versión electrónica de un texto publicado en diferentes formatos electrónicos.

Al dispositivo usado para leer estos libros que no precisan de papel, se les conoce como e-reader o lector de libros electrónicos, cuyo costo se abarata cada vez más en el mercado mundial.

En la tienda virtual de Ruth Casa se puede comprar por el mismo precio un libro en tres formatos diferentes: el .pdf, para leer en computadora o en una laptop —pero que va en desuso por las facilidades de leer con e-readers—; el ePub, que es el formato estándar para leer en la mayoría de los dispositivos móviles de lectura, smartphones o teléfonos inteligentes y tablets; y el Mobi (KF8), utilizado por los dispositivos Kindle y el tablet KindleFire, ambos de Amazon, que ahora mismo es la puntera en la comercialización de lectores digitales de textos.

Para el licenciado en Bibliotecología y Ciencias de la Información, Enrique García, son innumerables las ventajas que los libros electrónicos brindan, tanto a autores como a lectores.

«Descargar e-books de la red cuesta menos que gastar en una librería, se resuelven los problemas de almacenamiento y distribución,y hasta son ecológicos, porque no hay que talar miles de árboles para obtener el papel. Permite establecer una lectura social, en la que compartes frases o fragmentos con tus amigos en las redes sociales o por correo electrónico. Además están a disposición de más lectores, porque son más los internautas que diariamente se conectan en el mundo, que las personas que visitan una librería. Y ni hablar de la portabilidad de los e-readers, que pueden almacenar miles de documentos; sumándole a ello las facilidades de lectura que permiten, como aumentar la letra y emular las páginas de un libro impreso para que no se afecte la vista con la irradiación de la luz de la pantalla», argumenta el también responsable de la colección de e-books de Ruth Casa.

Para los autores las ventajas se acumulan en el área de la difusión, puesto que aumentan sus potenciales lectores, a la par que las ventas también repercuten en un por ciento de ganancias.

Los ciberlibros además se convierten en una alternativa para obtener mayor retroalimentación del impacto de sus obras, casi instantáneamente. Con estos pueden a la vez promocionar sus otros títulos, sus blogs personales, y así generar discusiones con sus seguidores.

Mientras tanto las editoriales se benefician con un ahorro importante en los costos de impresión y distribución, tanto que las empresas más grandes apuestan por producir hasta un 40 por ciento de su catálogo en formato digital.

Como en la vida, los riesgos no están ausentes, y el peor es la piratería, un fenómeno que afecta a la mayoría de los negocios en internet, y en el que el único vencedor sería, por supuesto, el ciberlector.

«Ante este problema generalizado hay varias propuestas, pero en sentido general se apuesta por una cultura comercial on line y por nuevas leyes que amparen la distribución de contenidos», indica García.

La presentación de libros digitales con textos de autores cubanos es una gran gota de agua, la cual refresca y augura un buen chaparrón, que ojalá no demore en caer.

A partir de este primer paso son muchas las ideas que comienzan a llover. Así se valora la de una librería especializada en la venta de libros digitales, y hasta de llevar esta tecnología a las bibliotecas públicas, lo cual ayudaría en gran manera a la preservación de los textos, y al sistema de búsqueda y consulta de los mismos. Un área hacia la cual ya se han extendido los primeros puentes de trabajo con la Biblioteca Nacional José Martí.

Sueños que atrapan como un imán y que por lo pronto dirige al equipo de Ruth Casa Editorial hacia una meta concreta: «Trabajar para que en el año próximo ocurra una masiva presentación de libros digitales, con autores cubanos; y que el mismo público nacional que abarrota la Cabaña y carga hasta sus casas un sinnúmero de volúmenes, tenga también la oportunidad de adquirir muchas de nuestras propuestas, en moneda nacional, y llevarlas colgando de su cuello, en una ligera memoria flash», asegura Carlos Tablada.

Pero, más allá de la batalla que libran por alcanzar tales resultados, otros dilemas acaso más complicados les pisan los talones: la necesidad de lograr la metamorfosis, desde una mentalidad analógica hacia la digital, que impone el avance tecnológico. Un cambio que afecta no solo al lector como individuo, sino también a las editoriales, las bibliotecas, las instituciones y la sociedad en su conjunto.

Pero de una cosa está convencido Tablada: «No vamos a esperar a que estén todas las condiciones; vamos a luchar para crearlas en la medida de nuestras posibilidades, porque este es el sueño de la cultura cubana habitando en el mundo a través de nuestra literatura».

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