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Cuando el diseño engancha

A ser un referente del ecodiseño en Cuba aspira el grupo Enganche.Sobre los retos y esfuerzo que eso entraña Juventud Rebelde dialogó con la fundadora de la iniciativa

 

Autor:

Lourdes Benítez Cereijo

La naturaleza y todo lo que ella brinda siempre ha sido un tema importante para Mariana Vila Acosta, licenciada en Diseño Gráfico. Desde sus años de universitaria albergó el sueño de formar un grupo con esa idea como directriz, aunque en ese entonces no sabía hacia dónde enfocarlo. En 2020 funda, junto a su esposo Ernesto Aguiar López, graduado de Diseño Industrial, la iniciativa que lleva por nombre Enganche.

Comenzaron haciendo tarjetas temáticas de cartulina y envases armados con uniones sin utilizar pegamentos, pensando en una línea de productos que no afectara al medio ambiente. A partir de ahí se generaron otros proyectos. Decidieron emprender un viaje, desafiante pero loable, intentando marcar la diferencia desde el diseño sostenible y el ecodiseño.

«El ecodiseño intenta reducir al máximo el impacto ambiental negativo, sin menoscabar la calidad del producto o servicio; tiene como objetivo disminuir la contaminación y el consumo de energía, agua y materias primas, desde el inicio de la producción hasta el fin de su ciclo de vida. El diseño sostenible garantiza el equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social, manteniéndolo durante largo tiempo sin agotar los recursos.

«Nuestro propósito es aplicar estos conceptos a los productos y servicios que brindamos, además de crear cultura sobre el tema, llevarlos a la práctica, llegar a las personas desde el conocimiento y enseñarles sus ventajas. Queremos crear conciencia y que la gente sepa de la necesidad de un mundo mejor diseñado. El diseño es enseñanza, cultivar el gusto por lo bien hecho; es también utilidad, es creatividad, funcionalidad…».

Envase para macetas de diferentes dimensiones.

Enganche, como su nombre lo indica, invita a unirse; y remite a uno de sus servicios principales que es el diseño y producción de envases, mediante ensambles y uniones —lo que puede ser llevado igualmente al diseño de productos, mobiliarios, luminarias, entre otros. Sobre el imago (logo) se buscó que fuese simple, aspecto que define su quehacer, y escogieron la inicial en forma de la hoja de un árbol, para transmitir naturaleza, vida y medio ambiente, con color azul en representación del mar y el cielo; y verde para aludir a la tierra y la vegetación, además del aspecto ecológico.

«Desde el principio tuvimos claro que lo que hiciéramos debía ser con materiales más amigables con el ambiente. Poco a poco fuimos avanzando, e incorporamos más servicios que van desde el diseño gráfico hasta el diseño industrial. En el año 2021 nos hicimos
trabajadores por cuenta propia, presentamos el proyecto y fue aprobado».

—En un panorama en el que el diseño gana cada vez más espacio y visibilidad con opciones atractivas y novedosas, ¿qué hacen para que su propuesta destaque?

—Considero que el diseño debe verse desde otra perspectiva, no solo lo bonito y lo estético. Hay que conocer su función, su propósito, qué necesidad resuelve. Es necesario educar con lo diseñado, llevarlo a todos: al campesino, al científico, a la ama de casa, al carpintero, al maestro, y mostrarles los procesos para que comprendan el resultado.

«Lo que hacemos y nuestra manera de aplicarlo trae beneficios, no solo desde el punto de vista ambiental, sino también social y económico. Por ejemplo, cuando reutilizamos estamos dándole una segunda vida a un objeto o producto, esto permite ahorrar dinero, porque puedes darle otra función o reparar y seguir dándole uso. Si reciclamos, estamos transformando un material para convertirlo en nuevos productos que de otro modo serían desechados.

«Y si reducimos, gastamos menos recursos, simplificamos el uso, minimizamos el gasto energético de producción, hay menos desperdicio y es menos perjudicial para nuestro bolsillo. Tratamos de llevar esas premisas a todos los escenarios. Advierto que pocos diseñadores se inclinan por estos temas y es importante que, desde el conocimiento del diseño, se pueda desarrollar mucho más. Eso distingue nuestra propuesta».

—En las actuales circunstancias económicas los emprendimientos, además de alternativa de crecimiento profesional, empleo y
remuneración, son también iniciativas altamente desafiantes, ¿cuán complejo es para un grupo de jóvenes adentrarse en este camino y triunfar?

—El camino nunca es fácil, pero se sale adelante cuando se pone amor y perseverancia. Es complejo el escenario que vivimos, pero el contexto no nos puede parar, estamos constantemente reinventándonos, como muchos otros emprendedores. Ser creativo es fundamental con las limitaciones que tenemos en el país, hay que tratar de con poco hacer mucho, o con lo necesario hacer algo. Por eso tratamos de optimizar los pocos recursos y que el resultado final quede con calidad, sea funcional y, por supuesto, visualmente atractivo. El triunfo está en saber mantenerse y no desistir, a pesar de las circunstancias.

—¿Cuáles han sido las mayores complejidades que han debido enfrentar para lograr materializar cada idea y cuánto han avanzado?

—Las mayores complejidades han sido la búsqueda de materiales. En el mundo ya se han creado materiales biodegradables y compostables, hechos con semillas de aguacate, de café, de cáñamo, bambú, bagazo de caña, cáscara de arroz, entre otros, los cuales además de ser totalmente naturales, se degradan y cuando entran en contacto con el ambiente, no lo daña. Es muy beneficioso e innovador.

«Cuba no está fuera de esto, existen investigaciones realizadas, pero no se han podido poner en práctica del todo ya que es complejo. Aunque podamos desde el diseño desarrollar productos a partir de estas investigaciones, es necesario que la industria y otros actores económicos puedan impulsarlos. Por ende, no hemos podido por el momento desarrollar esta idea, pienso que puede ser muy interesante y de importancia para el país.

«Por otro lado, hemos logrado participar en varios eventos con otros emprendedores e instituciones con el objetivo de llevar el diseño a estos escenarios, además del intercambio de experiencias y colaboraciones. Todo ello nos ha llevado a poder concebir proyectos y aplicar nuestra forma de pensamiento. También pudimos crear nuestra página web, un medio muy importante para la promoción, en la cual pueden consultar nuestros productos y servicios, además de conocer un poquito más sobre nosotros. Aún nos queda pendiente producir nosotros mismos más tipos de productos y con otros materiales, pero con constancia todo se logra».

—Como parte de ese rostro del diseño contemporáneo cubano, ¿cuál es su valoración sobre este quehacer en el país?

—El diseño cubano siempre ha sido referencia mundial, desde la cartelística y la publicidad. Con el tiempo la cultura del diseño se fue perdiendo un poco, aunque actualmente se están comenzando a ver algunos frutos de nuevo. Los nuevos actores económicos perciben la importancia de una marca y van en busca de un diseñador para que los asesore. Hay muchos colegas haciendo cosas muy interesantes y atractivas. Recientemente volví a leer una entrevista realizada a Mirta Muñiz, un referente de la publicidad en Cuba, en la que decía que la creatividad y el talento son los recursos más importantes. Y es que el diseño debe verse como una disciplina restauradora, un gran solucionador. Hay que percibirlo como una ciencia y darle el protagonismo que se merece.

—Desde su quehacer, ¿cómo se insertan en los cambios que necesita la Cuba del futuro?

—El diseño cubano debe estar en constante armonía con el medio donde vivimos, con la naturaleza y todo lo que ella nos ofrece, para protegerla y ser parte de la solución de un mundo que está sufriendo por la constante contaminación ambiental. Se estima que para 2025 habrá en el planeta cerca de siete millones de toneladas de basura, y se espera que para 2070 la situación se agrave. Hay que tomar acciones desde ahora y el diseño es un pilar importante.

«La economía actual sigue siendo lineal, de usar y tirar; y eso hace que se genere una cantidad de residuos asombrosos. Cuba no está fuera de esto, a pesar de que el cubano adopta comportamientos de reutilizar o reciclar, pero solo lo hace por una necesidad, no por conciencia. Debemos comenzar entonces por un cambio de mentalidad, apostar por una economía circular, crear una infraestructura material que acompañe estos cambios, pero usarla de manera inteligente sin generar gastos innecesarios.

A pesar de su joven trayectoria, Enganche ha logrado impactar con sus propuestas de diseño de identidad y manual, de interiores, de aplicaciones, página web, envases, campañas, imagen de eventos; y las oportunidades de crecimiento han llegado gracias a trabajos realizados con entidades como la Empresa Comercializadora del Inder (Ecinder), la Fundación Antonio Núñez Jiménez, la empresa importadora Multiservi S.A., y la editorial Extramuros. En el sector privado han colaborado con mipymes como JR Soluciones, la cooperativa Tarecolandia; y el emprendimiento Salón de Belleza Millennials, por solo citar algunos.

Envase-perchero para prendas de vestir.

«Otros trabajos que podemos destacar son el diseño de muebles para baños, en el cual el cliente tenía una puerta de madera que no iba a utilizar y unos trozos de mármol que también iba a tirar. De aquí surgió un mobiliario totalmente funcional y estético, moderno y con materiales que podían haber tenido un fin no deseado. En cuanto a la creación de envases hemos trabajado con cartulina Kraft, un material totalmente biodegradable que nos permitió confeccionar desde envases para anillos, hasta para macetas, sin ningún tipo de pegamento, solo a base de ensambles. A ello se suman otras iniciativas para exteriores e interiores tratando de emplear materiales como el palet y las luces LED, que ahorran 80 por ciento más que las convencionales».

Entre las labores más novedosas que el grupo está realizando se encuentran las soluciones de realidad virtual. Aunque todavía no los han puesto en práctica para clientes, sí han dado los primeros e importantes pasos. «Este campo también puede tener una base sostenible. Pero, ¿cómo podemos lograr que estos servicios, que son netamente tecnológicos, puedan ser aplicados de esta forma? Las herramientas pueden ser utilizadas en cualquier sector, creándole una experiencia al usuario, por su capacidad de conseguir la recreación y vivencia inmersiva más cercana a lo que sería una situación real. Es una forma más directa de interactuar con el entorno, por ello desde el punto de vista sostenible puede reducir los recursos utilizados para planificar actividades en el mundo real, desarrollando estrategias de planificación urbana, reducción y concientización de todo tipo de problemática ambiental», refiere Mariana, quien además esta acompañada en su colectivo por dos diseñadores industriales, tres diseñadores gráficos, una editora y una informática.

—¿Cómo valoras el camino recorrido hasta ahora?

—Hemos avanzado en muchos aspectos desde el punto de vista profesional. El camino ha sido positivo y de crecimiento. Se ha ganando en experiencias y en la creación de nuevos proyectos, en los que hemos podido aplicar nuestra filosofía de trabajo, además de llevar el diseño a muchos escenarios. La acogida de los clientes ha sido muy favorable, pero generalmente se nos acercan personas que están en la misma línea de pensamiento, relacionado con la sostenibilidad y temas medioambientales. Nos gustaría que muchas más personas comenzaran a entender estos asuntos y noten la importancia que tienen y cómo aplicarlos en sus negocios o forma de vida.

Aunque prefieren el diseño de espacios, de envases y embalaje, Enganche sueña con trabajar en proyectos donde se pueda aplicar algún material novedoso. «Anhelamos que las personas nos busquen, llegar a ellos a través de la enseñanza. Queremos demostrar que de una puerta rota pueden salir otros productos igual de funcionales y estéticos y nos elijan por eso. Si todos contribuimos en favor de la naturaleza estaremos protegiendo nuestra casa, que es la de todos. A eso apostamos. Aspiramos a ser un referente del ecodiseño en Cuba».

Mariana Vila y Ernesto Aguiar, fundadores del grupo Enganche.

Los diseños apuestan por beneficios, no solo desde el punto de vista ambiental, sino también social y económico.

Baño realizado con materiales reutilizados. Fotos: Cortesía de la entrevistada.

 

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