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Iniciativa comunitaria en Yaguajay recibe Reconocimiento a la innovación para el desarrollo local

«Despertando sueños» es un proyecto que gestiona la participación popular y aprovecha las potencialidades de los recursos naturales y las relaciones sociales y humanas

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

YAGUAJAY, Sancti Spíritus.— Esparramado a las dos orillas de la carretera que traza los caminos del norte de esta provincia, un pequeño caserío se yergue con el empuje de todos sus vecinos. De lo que fue a lo que es hoy, mucho ha cambiado, gracias a la innovación comunitaria.

Es La Picadora, donde florecen casas típicas de los campos cubanos, saludos de hombres y mujeres amables y tradiciones de la cultural rural más autóctona. Allí, ubicado a unos pocos kilómetros de la cabecera municipal Yaguajay por el vial que une a esta con Mayajigua, también se habla con frescura de historia local, geología, biología, calidad del agua y sitios arqueológicos y paleontológicos.

Un contexto paradisiaco para quienes aman los entornos rurales que desde 2009 es sede del proyecto comunitario Despertando sueños, conocido por La Picadora, del Consejo Popular Mayajigua, en Yaguajay, fuera incluso de los perímetros nacionales.

Guiados por un líder y con el auspicio de todos los actores sociales, le dan vida a una propuesta novedosa de turismo rural y agrario, donde han incorporado la ciencia y la
innovación a partir del uso de la agroecología en las labores agrícolas que realizan los turistas junto a sus pobladores.

Sembrar la semilla

La noticia que sería imposible sostener por arcas deprimidas, el acostumbrado evento de arqueología y paleontología en Yaguajay, le quitó el sueño a José Ángel Rodríguez Sánchez, Titi. Tras varias horas de desvelos pensó que su comunidad, La Picadora, podía ser el lugar idóneo para acoger a quienes aman esas ciencias. Sin tiempo que perder le propuso la idea a José Eusebio Chirino, un arqueólogo vecino de la localidad e impulsor del encuentro. Y lo que pareció una locura hoy es una fiesta.

La armonía con el medio ambiente resulta prioridad en las acciones de Despertando sueños. Fotos: Cortesía del entrevistado

«Cada dos años, recibimos a los investigadores y los alojamos en nuestras casas. Para las sesiones de los primeros encuentros, tuvieron como sede al círculo social y el consultorio del médico y la enfermera de la familia».

De la primera vez recuerdan con cariño que los cerca de 60 invitados pusieron a correr a toda la comunidad. Aparecieron asistentes, cocineras y hasta el grupo de músicos del caserío se vistió de gala. Fabricaron una cocina de yaguas para agilizar los tiempos de cocina.

El Gobierno municipal se unió al convite. Trasladó hasta allí los medios tecnológicos necesarios para la presentación de trabajos y comestibles. Las atenciones y el ambiente nacieron espontáneas. Tanto así, que las familias de La Picadora se engrandan en cada edición de aquella primera vez hace más de 25 años.

«Contamos con un aula laboratorio, una biblioteca comunitaria, un sitio-homenaje al destacado científico cubano Gilberto Silva Taboada, un área para exhibir muestras arqueológicas y tres hostales conocidos como fincas agroturísticas y ecológicas. Hemos sido sede del Taller Turismo, Patrimonio y Comunidad: experiencias para el desarrollo local y del curso Cultura rural con presencia internacional».

Regar

Con la experiencia del primer evento de arqueología y paleontología y muchos planteamientos en agenda, Titi, el delegado de la circunscripción No. 70 desde principios de la década de los 90 y coordinador del Grupo Comunitario, volvió a mover sus pensamientos con la mirada puesta en el beneficio colectivo. Fue entonces que lanzó la idea de darle vida al proyecto comunitario Despertando sueños.

«Es sostenible en el tiempo porque no depende de ningún tipo de financiamiento. Integra a todas las entidades que radican aquí, y hoy involucra a 32 familias de los alrededores que participan en múltiples tareas».

Como sucede ante todo lo nuevo, al principio hubo en algunos vecinos un poco de resistencia, ya que no quedaba claro cómo se beneficiarían al implementar prácticas agroturísticas para impulsar el desarrollo local, en armonía con el medio ambiente.

«Además de los resultados concretos, hemos recibido mucha capacitación. Ha cambiado la mentalidad del campesino que se interesó por la cultura».

Eso es herencia de estrechas alianzas con casas de altos estudios universitarios, los centros de Ingeniería Genética y Biotecnología de la capital del país y el que radica en la provincia, así como el Museo Antropológico Montané, de La Habana, y otras instituciones y proyectos como el de Innovación Agropecuaria Local. Todos hacen ciencia para hacer parir con mayor fuerza a la tierra.

«Esos saberes llegan a quienes habitamos aquí. La aplicación de ese conocimiento nos ha traído significativos resultados en la producción agrícola que es nuestra principal actividad».

Y los números registrados hablan solos. Por la introducción de nuevas semillas de cultivo se han reportado ingresos por encima de lo tradicional: frijol caupí alrededor de 24 000 pesos y soja 18 000 pesos. Mientras que por técnicas agroecológicas en el maíz más de 56 000 pesos y frijol un poco más de 35 000.

Estímulos que han despertado el ingenio colectivo. Han diseñado y construido equipos artesanales. Uno de los más llamativos se usa para la fabricación de ladrillos ecológicos.

«Para las construcciones hemos usado elementos alternativos que muchas veces salen de la propia montaña, como la madera, bambú, piedra caliza. Por supuesto, que queda mucho por hacer, incluso nos quedan viviendas afectadas por el huracán Irma. Esto no se hace en un día, sino que mantenemos el quehacer con sistematicidad».

Entorno pintoresco

La ubicación de La Picadora saca el aire a los amantes de la naturaleza. De ahí que explotar las potencialidades de lo agroturístico y ecológico ha sido vital para sus vecinos.

«Las 32 familias participan en múltiples tareas, incluyendo la atención a los turistas, quienes permanecen aquí varios días y se suman a la vida cotidiana de nuestra comunidad. Pero, también se benefician quienes labran la tierra porque nos abastecen con los productos alimenticios.

«Los turistas llegan a través de Ecotur y aprovechamos las potencialidades de la Empresa Flora y Fauna Sancti Spíritus y el Parque Nacional Caguanes. Antes de la COVID-19 venían bastantes, sobre todo de Europa, pero como ha sucedido en el resto del país la afluencia de foráneos ha mermado después de ese virus».

Según las estadísticas del proyecto, en la práctica del agroturismo hasta la fecha se han recibido 4 216 turistas para una entrada de 63 240 USD, los cuales han sido distribuidos entre trabajadores directos, pagos a la ONAT, inversión comunitaria, los tres hostales, productos comestibles y mejoras para realizar la propia actividad.

La transformación de La Picadora y sus vecinos, quienes han hecho suya, de acuerdo con las potencialidades del entorno, la estrategia de desarrollo local del municipio de Yaguajay, recibió hace muy pocas horas Reconocimiento a la innovación para el desarrollo local, premio que por primera vez se entrega en Cuba.

Según Ada Guzón, directora del Centro de Desarrollo Local y Comunitario, adscrito al Citma, entidad que impulsó la entrega de dicho reconocimiento, Despertando sueños es el único aquí que como proyecto gestiona desde la participación popular y aprovecha las potencialidades que tiene no solo de recursos naturales, sino con respecto a las relaciones sociales y humanas.

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