Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Informático con olor a guardarraya

Arar con bueyes la tierra o llevar con orgullo su inseparable sombrero de vaquero es tan importante como su computadora. Así lo afirmó el joven camagüeyaño Ernesto Osoria Martínez, quien fuera elegido delegado directo al 12mo. Congreso de la UJC

Autor:

Yahily Hernández Porto

SIBANICÚ, Camagüey.— Justo en la intersección de cuatro caminos pueblerinos de exuberante belleza natural, Santa Martha, La Unión, La Rosita y El Entronque, en el municipio de Sibanicú, se ubica la Unidad Básica de Producción Cooperativa de igual nombre.

En El Entronque, un batey rural que fecunda la historia local y nacional por firmarse muy cerca de allí, en La Yaya, la última de las constituciones mambisas, en 1887, sus habitantes andan rebosantes de alegría porque en su cooperativa, a más de 80 kilómetros de la ciudad agramontina, se eligió el segundo delegado directo de esta provincia al 12mo. Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Ernesto Osoria Martínez, de 28 años de edad, mereció la confianza de sus compañeros cooperativistas, quienes votaron en mayoría por su elección. «Es una sorpresa, porque Marco, el otro candidato, es uno de los monteros jóvenes de la UBPC y también es muy trabajador», dijo categórico este guajiro natural, a quien su oficina le queda chica.

Resulta que este técnico en Informática ama su profesión, pero no abandona la tradición familiar de cultivar la tierra, como le enseñó su abuelo, Pedro Martínez.

«No hay tiempo para el descanso», reconoce, quien durante la jornada laboral actualiza todos los datos de la UBPC en su computadora, pero cuando llega la tarde, va ligero para el campo, y los fines de semana trabaja en la parcela de la cooperativa y en la estancia de su casa.

Osorio Martínez se ha ganado además el alias de «El chofer», porque le ha tocado muchas veces trasladar enfermos y embarazadas durante la madrugada. Según comentó a Juventud Rebelde, «de vez en vez mecaniqueo los carros de la cooperativa, y cuando el timón me necesita salgo por la guardarraya sin mirar para atrás. Hay que ayudar y buscar soluciones, a pesar de las carencias y de lo alejado que estamos de la ciudad», nos explicaba al tiempo que sus compañeros lo felicitaban por la designación.

«El secretario» —otro de sus sobrenombres— es todo un personaje en El Entronque porque también lidera a los jóvenes de su comunidad, y varios de los vecinos de este paraje pintoresco lo nominaron como candidato a Delegado del Poder Popular en el batey. «De mi abuelo Pedro aprendí a no tenerle miedo al trabajo.

Arar con bueyes la tierra es tan importante como cualquier otra profesión. Por eso me siento un guajiro natural, aunque la informática es parte de mi vida y de mis proyectos futuros, porque gracias a ella aprendo más los secretos de la tierra, para multiplicarlos y aprovechar mejor cada surco de caña, de vianda, de lo que sea…», aseguró, y con orgullo enderezó su inseparable sombrero de vaquero.

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