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Vivimos una constante disputa de sentidos

La batalla comunicacional actual y los desafíos del pueblo argentino en momentos muy complejos, cuando viven profundas transformaciones neoliberales, fueron abordadas en diálogo con Juventud Rebelde por el destacado periodista Marco Teruggi

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

En el buen sentido de la palabra, conspirar es lícito, y hasta cierto punto impostergable cuando se batalla por la razón y la verdad. Tal vez por eso, Marco Teruggi llegó este año por tercera ocasión al Coloquio Internacional Patria con el ímpetu que deja saberse entre sanas conspiraciones.

Este argentino de palabras pausadas y contundentes parece «confabularse» a cada paso, mientras conversa con cuanta persona se cruce. Y es que en Patria, según dice, «teníamos que aprovechar para hacer alianzas estratégicas que favorezcan nuestra lucha comunicacional».

En medio de los debates que trajo el recién finalizado evento de comunicadores, influencers, periodistas y diseñadores de más de 28 países, congregados en el recinto ferial Pabexpo, conversamos con Teruggi, quien es, además, un reconocido periodista que ha plasmado su firma en diarios importantes del país sudamericano y en programas de redes sociales como Macondo, el cual conduce semanalmente junto a Inna Afinogenova y Leandro Grille.

Nadie mejor que él entonces para ilustrarnos, con su poder de síntesis, lo que sucede hoy en Argentina, esa nación entrañable, presidida desde inicios de año por un ultraderechista que vende el liberalismo económico a sus compatriotas como el mejor postor: Javier Milei.

PELIGRO NEOLIBERAL

«Ciertamente, Argentina está enfrentando lo que sería su cuarto momento neoliberal», comienza diciendo Teruggi. Primero fue la dictadura de 1976, de José Rafael Videla; después la década de 1990; el tercer momento fue en el Gobierno de Mauricio Macri, a partir del 2015 y hasta el 2019, y ahora la etapa que lleva adelante Milei.

Este último, comenta, tiene una visión de refundación o de proceso de irreversibilidad, lo cual quiere decir que intenta ir a fondo y con rapidez en sus medidas. Porque, además de tener esa ambición de «reseteo», tiene como precedente el hecho de que, según su perspectiva, el Gobierno de Macri fue demasiado gradualista.

Lo que él plantea, a fin de cuentas, es provocar un shock, pasando por un proceso muy rápido de pérdida adquisitiva de la gente, de transferencia de riqueza a los grupos económicos concentrados y de intentos de cambios a fondo, como, por ejemplo, la privatización de un conjunto de empresas aún estatales, asegura el entrevistado.

Esta primera instancia es muy importante, porque ahí se juega, en gran medida, si avanzará o no en reformas estructurales.

A la par, aclara Teruggi, se está intentando organizar (y ya tomó forma) una resistencia contra esos cambios neoliberales de profunda refundación de un capitalismo del libre mercado.

LA COMUNICACIÓN COMO ARMA CLAVE

En términos generales, Marco Teruggi está ahora contando hacia afuera lo que pasa en Argentina, pues, como asegura, «no es algo que deba verse como un comportamiento aislado, sino dentro de determinados procesos paradigmáticos». El caso de Milei, asegura, es un paradigma en términos económicos, sobre todo por lo que implica el shock neoliberal en el momento histórico actual de Argentina.

Además, se combina en el país sudamericano una forma de hacer política y de comunicar. Milei es considerado un presidente trol (alguien que publica mensajes provocadores, irrelevantes, polémicos, en las redes y en cualquier ámbito público).

Si algo no abunda en él son las formas habituales de hacer política, reconoce Teruggi. Por eso es necesario explicar hacia afuera qué ocurre en ese país, por qué ganó su discurso, cómo está operando en el Gobierno y cómo se le está haciendo frente.

A decir verdad, la estrategia comunicativa de venderse como otro mesías, capaz de transformar con un chasquido de dedos la realidad argentina, le sirvió a Milei para ascender al poder. Sin embargo, su irrupción política lleva implícita una combinación de variables.

En opinión del colega argentino, en su nación se fue creando un escenario político que permitía (incluso, pedía de emergencia) una figura así, outsider (fuera de lo común y de las normas sociales).

También estuvo toda su ingeniería comunicacional, con un conjunto de estrategias en redes sociales muy fuertes, no solo a través de sus cuentas, sino por medio de otras que lo apoyaron desde el principio, y fueron creciendo. Y ahora, en tanto presidente, es un hombre que no se pone en el papel clásico de un jefe de Gobierno.

Tampoco resulta un personaje automoderado ni tiene una estrategia convencional: sigue ejerciendo una comunicación propia, de alta confrontación con otros contrincantes políticos y una participación en las redes sociales desde la incorrección política.

Hasta cierto punto viene a ser (como la gente valoró y valora desde afuera) parte de un show que sigue también pautas comunicacionales, como las asumidas por Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil.

Milei logró trabajar durante la campaña electoral en su figura outsider y, ahora, ya de mandatario, la mantiene. A juicio de Teruggi, hay un dato importante a contemplar: «Él muchas veces no habla como presidente, tiene formas irrespetuosas, pero en ese sentido conecta con algo que está demandando la sociedad, harta de una lógica política muy tradicional o convencional».

Los argentinos buscaban algo radicalmente diferente, valora el periodista. Su no reproducción de las formas convencionales le dio a Milei un crédito social durante la campaña electoral. La gente vio en él a alguien con una serie de principios y objetivos (con los cuales el entrevistado no comulga), y quizá resulta consecuente con lo que se propone hacer.

Existe un gran engaño respecto a que Argentina estará mejor ahora, pero también hubo un gran engaño en el Gobierno anterior, porque no trajo la respuesta necesaria, apunta Teruggi.

«Al final hablamos de una sociedad que viene del desencanto y la frustración, y busca desesperadamente algún alivio».

En ese claroscuro, entra en escena Milei, con una particularidad parecida a la de Donald Trump, capaz de mentir sin ningún tipo de inconveniente. Se inventa números, así como Trump dice que le robaron las elecciones.

En el caso del argentino, es un presidente que desde el poder ejecutivo ha sido capaz de inventar cifras y razones para justificar el programa económico neoliberal que quiere llevar adelante.

BATALLA COMUNICACIONAL COHERENTE

Debemos entender con claridad qué tipo de estrategia comunicacional tiene este personaje, porque vive en una lógica de avalancha, de noticias, de generación de confrontaciones, y eso nos lleva a estar pendientes de cada uno de sus pasos.

En tal sentido, Teruggi argumenta que su capacidad de producción de crisis semanales, lleva a una permanente situación de desmentidas, para contrarrestar todo eso a partir de una agenda propia de construcción de mensajes desde los hechos colectivos.

La prensa vive una constante disputa de sentidos frente a los poderes extremistas y conservadores, detalla el colega. En el caso de Argentina, Milei impulsa una suerte de fetiche: pase lo que pase pretende llegar, en términos económicos, a déficit cero.

Desde la comunicación, siguen empeñados en dar una batalla coherente, para explicar cómo se llega a ese déficit cero, quitándoles a los jubilados, a los trabajadores. «Esa batalla comenzará a demostrar dónde radica la mentira de lo planteado por este señor insensato e irracional», asegura Teruggi.

No es esta una misión sencilla cuando los grandes monopolios de la comunicación se parcializan, y este profesional de la información lo conoce bien. Sin embargo, define, no puede haber cansancio, sobre todo porque en Argentina la idea de que el déficit se aplica sobre la casta, que es su «magno» concepto, resulta una farsa.

«En verdad, la supuesta casta viene a ser para él (Milei) los jubilados, los trabajadores, las mujeres y los jóvenes argentinos», denuncia el experto.

Deconstruir ese discurso resulta una prioridad. Recordemos, asegura, que Milei no logró una victoria electoral, sino al revés, quienes se fueron tuvieron una derrota política.

CUBA COMO REFERENTE

En Cuba siempre encontramos una búsqueda de salidas a esas problemáticas comunicacionales desde la izquierda, ya sea por parte de la Unión de Periodistas de Cuba, en eventos como el Coloquio Internacional Patria, y hasta por las principales autoridades cubanas, reconoce Teruggi.

Como parte de las jornadas de trabajo durante Patria, dialogó con el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, «y se observa una preocupación al más alto nivel del Gobierno para encontrar, como se dice en Argentina, “el agujero del mate”, algo así como descubrir por dónde pasa el agua para que llegue a donde tiene que llegar».

A juicio del entrevistado, existe una simetría muy fuerte en la lucha de todos: hay grandes empresas transnacionales, con más capacidad que los Estados en muchos casos, y está la necesidad impostergable e histórica de hacerles frente.

«De este lado quizá no exista una gran capacidad económica, pero encontramos una voluntad incuestionable que apuesta a las salidas colectivas desde la comunicación y la coherencia política», reafirmó Teruggi.

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