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Un puñado de reliquias a la vista

Los programadores del Festival Internacional nos tienen acostumbrados a entregarnos un puñado de títulos de los más aportadores, artísticos y relevantes en el año

Autor:

Joel del Río

Los programadores del Festival Internacional nos tienen acostumbrados a entregarnos, en el marco de un evento consagrado al cine latinoamericano, un puñado, ocho o diez títulos de los más aportadores, artísticos y relevantes de ese año o del anterior. 2023 no es excepción, y conformaron una muestra, que nos permite liberarnos de la tiranía de las pantallitas, y apreciar grandes películas en el formato para el cual fueron concebidas: la gran pantalla, y las salas de cine. Este año están presentes algunos de los autores cardinales de los últimos cincuenta años (el español Víctor Erice, el alemán Wim Wenders, el finlandés Aki Kaurismaki) junto con otros que alcanzaron la excelencia más recientemente: el francés Nicolas Philibert, el italiano Nanni Moretti, o el japonés Ryuchi Hamaguchi.

Un trío de propuestas españolas enriquecen los caudales festivaleros. Y como lo primero va en primer lugar, valga la cacofonía, hay que recomendar Cerrar los ojos, la nueva película de Víctor Erice, reconocido desde los años 60 entre los mejores realizadores españoles de todos los tiempos, un ámbito en el cual ha vuelto a consagrarse con este filme, catalogado de magistral por todos los que compartieron su propuesta de repensar la tensión entre vida y muerte, entre representación y sombra. Tan enormes temas se vehiculan a través del personaje de un cineasta que lleva décadas sin filmar y aspira a recobrar una amistad perdida en la memoria.

Además de ser nominado entre los mejores de este año para los premios Goya en las categorías de mejor actor, protagónico y secundario (Manolo Solo y José Coronado), actriz secundaria (Ana Torrent), mejor guion original, cinematografía, edición, dirección de arte, y sonido, entre otras, Cerrar los ojos viene a ser la más reciente y prodigiosa película de un autor que ha dirigido poco más de cuatro películas en los últimos 50 años.

Debe recordarse que siendo niña Ana Torrent protagonizó otra de las más famosas películas españolas de todos los tiempos, El espíritu de la colmena, que en 1973, ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Diez años después, Erice ganó el Hugo de Oro del Festival de Chicago, y el premio a la mejor película en la Muestra de Sao Paulo, por El Sur. En 1992, le entregaron el Premio Especial del Jurado, del Festival de Cannes, por El sol del membrillo.

La nueva película de Víctor Erice ha sido catalogada de magistral por todos los que compartieron su propuesta de repensar la tensión entre vida y muerte, entre representación y sombra. Fotos: Tomadas de https://www.filmaffinity.com

Mucho más profunda y visceral que la almodovariana Madres paralelas, es otro filme español en el Panorama: Sobre todo de noche, ópera prima de Víctor Iriarte, que presenta dos madres, una biológica y otra adoptiva, y un reencuentro para repasar la historia de sus vidas. El trauma de los bebés robados se relata a través de la crónica epistolar, articulada en capítulos que corresponden a las cartas de las protagonistas, cuya voz en off complementa la narrativa.

Y tampoco podía faltar el cine español hablado en femenino. Distinguida con la Concha de Oro en San Sebastián, incluyó el nombre de Jaione Camborda entre las grandes promesas del cine español dirigido por mujeres, sobre todo en la variante de los filmes concentrados en temáticas intimistas y fluir contemplativo. Una mujer que se gana la vida recogiendo marisco se ve obligada a huir y emprende un peligroso viaje en el paso de la frontera entre Galicia y Portugal.

Contemporáneo de Erice, pues ambos trabajaron inicialmente en aquellas décadas cuando era frecuente que las películas cuestionaran, y disintieran, Wim Wenders siempre se inclinó por un cine itinerante, fascinado por el exotismo que para él representa Japón (Tokyoga), Estados Unidos (París-Texas; Tierra de abundancia) e incluso Cuba (Buena Vista Social Club).

Ahora se deja vencer otra vez por el deslumbramiento que le provee el archipiélago del Sol Naciente, y dirige la tragicomedia Perfect Days, que resume varios encuentros complicados entre el personaje principal; un conserje que limpia baños, y los llamados usuarios. Esta interpretación le valió a Koji Yakusho el premio al mejor actor en Cannes, y la película representa a Japón en la lista de las que compiten por el premio Oscar.

Y aunque Wenders le haya «robado» a los cineastas nipones el orgullo de representar a su país en la carrera por el Oscar, la prensa especializada internacional parece estar de acuerdo en que Ryuchi Hamaguchi viene a ser la más importante revelación del cine japonés en los últimos años. El tono tranquilo y a veces enigmático de sus películas anteriores, estilo Drive My Car (ya premiada con el Oscar a la mejor película extranjera, e incluso nominada como mejor producción del año y guion adaptado, en 2021), regresa con El mal no existe, cuya narrativa ciertamente es opaca, lánguida, huye de obviedades y lugares comunes, pero conserva finalmente el realismo imprescindible en esta diatriba anticapitalista, sin consignas ni arengas, porque Hamaguchi adora el medio tono y la indirecta.

Otro maestro de los medios tonos, y de todas esas inflexiones dramáticas que pastan apaciblemente entre la comedia y la tragedia, es el finlandés Aki Kaurismaki, que vuelve a entregar uno de esos cuentos de hadas realistas, y al mismo tiempo románticos, en una alquimia que Kaurismaki conoce como nadie, porque parece ser el único cineasta que puede reconciliar, en una sola narrativa, a Hans Christian Andersen, los códigos de la comedia romántica, el neorrealismo italiano y los distanciamientos de Bertold Brecht. Hojas caídas fue premio de la crítica en el Festival de San Sebastián, y alcanzó seis nominaciones a los premios europeos de Cine, lauros que al cineasta le son familiares desde sus triunfos con Un hombre sin pasado (2002), Le
Havre
(2011) o El otro lado de la esperanza (2017).

La joya francesa de este año es un documental, uno de los más extraordinarios estrenados en fecha reciente; se titula En el Adamant, y lo dirige el maestro de esa modalidad llamado Nicolas Philibert, quien se concentra en retratar, detallada e intencionadamente, la estructura flotante sobre el Sena llamada L’Adamant Day Center. En este lugar se sitúa una guardería especial para el tratamiento de adultos con problemas mentales, y por estos caminos el autor implanta dolorosas reflexiones sobre los límites entre sanidad y locura, y presenta difíciles interrogantes sobre ciertos tratamientos de la siquiatría contemporánea. Útil, valiente y hermosa, como todas las obras de arte que despiertan la sensibilidad e inquietan la inteligencia.

El perfil autoral, personal e intransferible de ciertos filmes realizados por el productor, director, guionista y actor italiano Nanni Moretti (Querido diario, El caimán, Abril), alcanza nuevas cotas de franqueza terapéutica con Lo mejor está por venir, que es coherente con el estilo fragmentario y autobiográfico típico del director, en un realto sobre un cineasta cuya esposa es productora, y al parecer resultan inevitables los conflictos de ego y posesividad del hombre respecto a su pareja, hasta que un giro inesperado lo convence de balancear mejor su relación, y suministrarle a su obra un matiz más positivo. Nada, lo dicho, un banquetazo del mejor cine hecho en los últimos meses, o años, da igual; las grandes películas nunca envejecen.

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