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La avaricia rompió el saco

Los asesinos de la luna es fuerte candidata en la próxima edición de los Óscar

Autor:

Beliza Ramos Fernández

Se acerca cada vez más la tan ansiada gala de la 96ta. edición de los premios Óscar y, consecuentemente, todos nos inquietamos. En la mira tenemos una lista de películas que encabezan las nominaciones, y es Los asesinos de la luna (Killers of the Flower Moon en inglés) una de las cabecillas con un total de diez posibles galardones.

Su estreno tuvo lugar en Estados Unidos el 20 de octubre del pasado año, y desde entonces ha dado mucho de qué hablar, pues se trata de la última producción del legendario realizador norteamericano Martin Scorsese, quien se tomó su tiempo para entretejer la historia con la minuciosidad que lo caracteriza, pero trabajó como un artesano en su afán por recrear cada detalle.

Para ello se basó en el libro homónimo de David Grann sobre los crímenes contra la comunidad Osage, en Oklahoma, en la década de 1920, y nos sumerge en una historia trágica y compleja. Nos muestra cómo a principios del siglo XX la comunidad nativa Osage adquirió una gran riqueza económica gracias al hallazgo de petróleo bajo las tierras que habían ocupado, pero la aparente bendición luego se convertiría en su mayor desgracia debido a la avaricia de los «blancos», que estaban infiltrados en la comunidad y se mostraban amistosos mientras en silencio planeaban los asesinatos de los «rojos» para apoderarse de sus bienes.

La historia se halla dividida en varias capas y matices, lo cual tal vez justifica las tres horas y media que se toma para el desarrollo de la tensión subyacente. Se nos muestra, por una parte, la humildad de la Nación Osage, su hermosa cultura, sus creencias y tradiciones; pero por otra, el peldaño que falló y los condujo al fracaso: su confianza en William King Hale. Se percibe entonces un equilibrio entre la villanía de Hale y la tragedia de la Nación Osage, que radica principalmente en Mollie y su familia.

A pesar de su extensa duración el espectador logra mantener el hilo conductor de la historia en ese elegante trasfondo de violencia. Se lanza una crítica consistente al maltrato y los asesinatos sufridos por los nativos de Osage, y cómo tardó tanto tiempo el FBI (que se iniciaba por esos tiempos) en acudir a su llamado.

Hacia el final de la película, Scorsese nos da una sorpresa con ese desenlace que esquiva los típicos finales y se nos relata, a modo de espectáculo de radioteatro, los destinos de los protagonistas. Tal vez en determinado momento uno espera un castigo que nunca llega a presenciar, solo nos quedamos con el relato que también se refiere más tarde a la impunidad que se estilaba en aquellos tiempos. Martin Scorsese ha construido una obra maestra, tal vez en algunos aspectos no apta para todos, pero sí para el cine y su legado como director.

Robert De Niro (William King Hale) y Leonardo DiCaprio (Ernest Burkhart) interpretan los papeles principales.

Un equipo estrella

El director de El irlandés (2019), que cumplirá 82 años el 17 de noviembre próximo, lleva más de 60 años construyendo un bloque autoral de calidad insólita en la historia del cine, repleta de triunfos y muy pocos desaciertos. A lo largo y ancho de su obra Scorsese no solo ha confeccionado filmes y documentales imperturbables, sino que a través de ellos ha sabido rescribir la historia de su país anclada a sus temáticas más influyentes: la violencia, el dinero, la identidad italoestadounidense y el catolicismo.

Lo acompañan en esta ocasión sus colaboradores estrella de dos épocas distintas, Robert De Niro (William King Hale) y Leonardo DiCaprio (Ernest Burkhart); este último un personaje contradictorio: afirma que ama a su esposa, pero no le tiembla la conciencia cuando obedece a su tío Hale y juntos, cegados por la avaricia, colaboran para asesinar a sus familiares. Según avanzan los minutos Ernest va encarnando un hombre mezquino que se debate entre la sinceridad y la crueldad, pero su ansia de dinero lo impulsa a cometer las peores acciones.

Robert De Niro se encargó de transmitir la falsedad de la amistad de Hale con los Osage. En él se desborda el cinismo, la manipulación, las ansias por la riqueza, la doble moral; sobre todo en la escena en que están reunidos los Osage debatiendo sobre los asesinatos y Hale anuncia que está dispuesto a ayudar y ofrece mil dólares al dinero de la recompensa en la búsqueda de los asesinos, es decir, en su propia búsqueda.

Por otra parte, aparece Lily Gladstone (Mollie Burkhart), con una actuación excepcional, su interpretación se debate entre la fragilidad de una mujer que se va consumiendo por el dolor y la enfermedad, y la fortaleza de la que se arma para salir adelante. A su alrededor giran los asesinatos planificados de sus familiares más cercanos y le toca ser testigo de la muerte de sus hermanas, su madre y hasta su propia hija, que muere a causa de una enfermedad respiratoria. Hacia el final de la película podemos verla resurgir, como una especie de ave Fénix, pues en algunas escenas a mediados del filme se mostró débil y casi con la muerte en el rostro; pero luego recobró toda su fuerza y volvió a su buena apariencia.

El propio Scorsese también estuvo involucrado en el equipo de producción (junto a Dan Friedkin, Bradley Thomas y Daniel Lupi) y el guion (de mano con Eric Roth) del filme; mientras que el montaje estuvo a manos de Thelma Schoonmaker, ganadora de tres premios Óscar en la categoría de Mejor montaje (1980, 2004 y 2006).

Del otro lado, a cargo de la fotografía estuvo el mexicano Rodrigo Prieto, quien no es primera vez que trabaja de mano con Scorsese, y ha sido premiado por su destacada labor de cinefotógrafo en filmes como Deseo, peligro (2007) y Un embrujo (1998). En el caso de la música, se destacó el canadiense Robbie Robertson, como parte de las colaboraciones que durante décadas ha realizado con el director. Lamentablemente Robbie falleció el 9 de agosto de 2023 a los 80 años, sin poder presenciar su nominación en los Óscar 2024 en la categoría de Mejor banda sonora. 

No dejes de saber

Esta no es la primera película que aborda los asesinatos de Osage. En 1926, hace casi un siglo, se estrenó Tragedias de las colinas de Osage (Tragedies of the Osage Hills en inglés), dirigida por James Young Deer.

En la escena final del largometraje hay un cameo del propio Scorsese, quien sorpresivamente aparece en pantalla para recitar el fallecimiento de Mollie Burkhart y aporta un toque emotivo en la entonación de sus palabras. Al final de su texto y como alusión a la impunidad de lo ocurrido pronuncia «No se mencionaron los asesinatos».

Los asesinos de la luna contó con un presupuesto de 200 millones de dólares entre los esfuerzos de Apple TV+ y Paramount Pictures, y hasta el momento se mantiene con una recaudación de 156.6 millones.

Como se dijo al principio, el filme encabeza la lista de nominaciones para la 96ta. edición de los premios Óscar el próximo 10 de marzo, y entre las categorías destacan: Mejor película, Mejor dirección, Mejor actriz principal, Mejor actor de reparto, Mejor montaje, Mejor fotografía, Mejor vestuario, entre otras. Mientras tanto, Lily Gladstone ha sido galardonada con varios premios en la categoría de Mejor actriz, por ejemplo, en la 81ra. edición de los premios Globos de Oro, celebrada el pasado 7 de enero; y seguramente aún le quedan otros premios por conquistar.

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