Las ocho décadas de existencia de los Estudios Churubusco son celebradas en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Autor: Cortesía de la fuente Publicado: 04/12/2025 | 10:04 pm
Aventurera, A toda máquina, Dos tipos de cuidado, Pepe El Toro, Nazarín, El ángel exterminador; Querida, encogí a los niños, Liberen a Willy, Romeo y Julieta; Conan, el destructor; Tras la esmeralda perdida; Rambo 2; Amores perros; Pecado original; Frida; El crimen del padre Amaro; Hombre en llamas; Un chihuahua de Beverly Hills… son títulos muy conocidos a nivel mundial que, entre otros, integran la lista de las más de 3 000 producciones de los estudios más antiguos de América Latina, creados en 1945 entre las calles de Río Churubusco, Calzada de Tlalpan, Atletas y Canal de Miramontes, en la Ciudad de México.
Los Estudios Churubusco constituyen el alma de una buena parte de la cinematografía mexicana nacional e internacional. Son un símbolo en la industria del cine, y en sus instalaciones se ha tejido la intensa historia de una de las naciones con mayor historia de la región.
María Félix, Mario Moreno «Cantinflas», Pedro Infante y Jorge Negrete, entre otras celebridades, caminaron por sus predios y dejaron una huella eterna en ellos, como también estrellas de Hollywood como Arnold Schwarzenegger, Leonardo DiCaprio, Sylvester Stallone, Danny DeVito, Antonio Banderas, Angelina Jolie, Denzel Washington, Salma Hayek, Alejandro González Iñárritu, entre otras personalidades.
En defensa y rescate del patrimonio cinematográfico, Cuba y México se han hermanado, y estos estudios casi centenarios y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos han estrechado vínculos con el objetivo de crear convenios y
estimular la cooperación entre ambos países.
Por tal motivo, y porque la labor ininterrumpida de los Estudios Churubusco merece ser homenajeada, la edición 46 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (del 4 al 14 de diciembre próximo) le dedica emotivas jornadas en una muestra especial y le entregó uno de los corales de Honor, anoche durante la inauguración de esta importante cita.
Por dentro
La primera película que se filmó en los Estudios Churubusco fue La Morena de mi copla, dirigida por Fernando Rivero, a partir del 10 de septiembre de 1945. Desde entonces, directores, productores, actores, escritores, fotógrafos, editores, músicos, escenógrafos y técnicos en general de la industria cinematográfica reconocen en los Estudios Churubusco un arsenal de conocimientos y un espacio privilegiado para la creación en el séptimo arte.
Con la misión de mantenerse como punto de encuentro para creadores, producciones y comunidad audiovisual en general, a través de la adaptación continua al cambio y la innovación, poseen superficies de grandes dimensiones —las mayores de la región— para los sets de grabación, locaciones y foros donde se ha recreado todo tipo de escenas: desde conciertos hasta el ensamblaje del barco de Titanic o la escena del salón de baile en la cinta Bardo. Además, poseen el set de avión más grande de Latinoamérica, en el que, gracias a su mobiliario, iluminación y enorme tamaño, se puede incluso simular un vuelo.
A los Estudios Churubusco los acompaña también un prestigio probado en relación con la posproducción de las creaciones fílmicas. Se estima que el 95 por ciento de las películas producidas en México desde 2000 han usado muchos de los servicios que proporciona esta institución como producción, posproducción y audio con tecnología de última generación, con posicionamiento espacial 3D de sonido estéreo y envolvente.

Se enorgullecen, igualmente, de gestionar una intensa labor patrimonial en función de preservar las obras fílmicas, gracias a las magníficas condiciones de sus laboratorios. Entre los grandes hitos que atesora la historia de estos estudios, figura la filmación de 102 películas en 1951 —cuando se celebró el vigésimo aniversario del cine sonoro en México— entre las que sobresale A toda máquina; y en 1957 se filmó la primera película producida a color, titulada Sube y baja, protagonizada por Cantinflas.
En 1966, grandes obras de la literatura mexicana llegaron a la pantalla grande en este espacio, como Pedro Páramo, y escritores de la talla de Carlos Fuentes, Juan García Ponce y Gabriel García Márquez se sumaron a la escritura de guiones. Comenzando el nuevo milenio, la multipremiada Amores perros posicionó otra vez a México como un gran productor de películas a nivel mundial.
Circunstancias sociales a lo largo del tiempo propiciaron la renovación de las propuestas cinematográficas en cuanto a temáticas y géneros, la creación de la Cineteca Nacional, la división de sus áreas para construir el Centro Nacional de las Artes, la inauguración del Canal 22, el surgimiento del «nuevo cine mexicano», las ofertas a productoras extranjeras para filmar en sus instalaciones, la apertura a otros mercados audiovisuales y la inversión en costosa tecnología para no mantenerse ajenos a la era digital, entre otras acciones que los han mantenido a la vanguardia de la tradición, la industria creativa del cine y la cultura nacional y mundial.
Muestra homenaje
Siete filmes representativos producidos en los Estudios Churubusco entre 1971 y 2021 conforman la muestra que podrá disfrutarse durante los días de la edición 46 del Festival. Mecánica nacional, dirigida por Luis Alcoriza; El castillo de la pureza y Cadena perpetua, dirigidas por Arturo Ripstein; Arráncame la vida, por Roberto Sneider; Solo con tu pareja, de Alfonso Cuarón; Sueño en otro idioma, de Ernesto Contreras Flores y Nudo mixteco, dirigida por Ángeles Cruz.
El legado de los Estudios Churubusco a lo largo de sus ocho décadas de existencia es fundamental, y para contar la historia del cine mexicano y sus relaciones con otros países latinoamericanos hay que referir la huella de estos estudios, que son parte de la cultura y el arsenal del cine latinoamericano.
