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El hombre del momento

El chico de moda en Europa firma su segundo triplete consecutivo, silencia al Sevilla con 12 goles en siete jornadas y confirma su reinado absoluto en el fútbol europeo

Autor:

Ruben Darío García Caballero

En la noche del Sánchez-Pizjuán, con el Sevilla creyéndose dueño del partido tras el gol de Fofana al minuto 19, un brasileño de rastas decidió que la historia no se escribiría en andaluz sino en portugués. Tres goles, cada uno distinto, cada uno una obra de arte: primero un recorte que sentó a Sangante y un derechazo cruzado para el empate; después un cabezazo de «nueve» puro tras un centro de Lamine Yamal; y finalmente una definición con la izquierda, picando el balón sobre el portero, para cerrar el 1-3 definitivo. Tres formas de matar, un solo verdugo.

Con este hat-trick —el segundo consecutivo—, Raphinha alcanzó los 12 goles en apenas 7 jornadas de LaLiga, una cifra que solo Cristiano Ronaldo ha superado en las primeras siete fechas de un campeonato español en toda la historia Igualó a leyendas como Pruden, Campanal y Quini, y dejó atrás los 11 que Messi firmó en el arranque de la temporada 2017-18. Sumando su doblete en la Champions ante el Feyenoord, el capitán azulgrana acumula 14 goles en 8 partidos oficiales, el mejor inicio de carrera de un futbolista que hace apenas un año parecía condenado a ser moneda de cambio.

El Sánchez-Pizjuán terminó convertido en un confesionario de impotencia. El equipo de García Plaza presionó, ahogó y golpeó primero, pero se topó con un muro llamado Raphinha. «Nosotros le damos el balón y él mete los goles», resumió Fermín, con la sonrisa del que sabe que tiene un seguro de vida en el vestuario.

Hansi Flick, el hombre que lo reinventó como «9» tras las salidas de Lewandowski y Ferran, se rindió sin pudor: «Lo de esta temporada está siendo espectacular... la segunda parte de hoy: increíble». Los números del Barcelona son de otra galaxia: siete victorias en siete jornadas, 21 puntos de 21 posibles, 31 goles a favor y solo 7 en contra.

El pleno es perfecto, la máquina no se detiene. Pero en medio de esa sinfonía colectiva, hay un solista que desafina el orden establecido: Raphinha, el eterno infravalorado, el que tuvo que dejar el Mundial por lesión, el que no aparece en las listas del Balón de Oro, el que sigue callando bocas a base de goles.

Cuando el brasileño fue sustituido en los minutos finales, el Sánchez-Pizjuán, ese coliseo que había rugido contra él durante 80 minutos, se quedó en un silencio respetuoso. No hay afición en España que no sepa ya su nombre. Por estos días Raphinha no juega al fútbol: lo gobierna. Y el mundo, mientras tanto, empieza a rendirse a la evidencia. Está a otro nivel. Es el jugador más en forma del mundo, y ya nadie se atreve a discutirlo.

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