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Adiós a un explosivo fantasma

El complejo agroindustrial matancero Jesús Rabí pudiera convertirse en Polo científico del desarrollo de las nuevas tecnologías en el MINAZ

Autor:

Juventud Rebelde

CALIMETE, Matanzas.— María del Carmen Herrera nunca olvidará la pesadilla vivida debido a aquella enorme explosión en el baño de su casa, a causa de la acumulación de gas metano en el subsuelo. Las quemaduras en su cuerpo serán una amarga huella, e imputación perenne a los violadores de las normas medioambientales.

Un reportaje publicado por este diario el 7 de mayo de 2006 denunciaba esta historia y otras causadas por la contaminación de los residuales del CAI Jesús Rabí y su destilería, sustancias que negligentemente se vertieron durante décadas, sin tratamiento, al manto freático y cavernas de la zona, creando bolsones de gas metano en el subsuelo.

Aunque los pobladores del Consejo Popular Céspedes-Rabí nunca olviden lo insólito del hecho, respiran hoy con cierto alivio ante la certeza de que paulatinamente se revierte la situación en esa industria.

El Jesús Rabí estuvo considerado entre los nueve principales focos contaminantes del país, al verter más de 11 200 metros cúbicos diarios de desechos líquidos hacia sus zanjas. Los efectos de la contaminación se vieron en la desertificación del suelo, agresión a los pozos de agua potable, gran proliferación de vectores y la acumulación de gases en el subsuelo en un radio cercano a los dos kilómetros, con emanaciones de metano.

«No basta con la tecnología si los hombres no entienden del cambio», sentencia Zamora.

Un año ha transcurrido de la anterior visita de un equipo de JR a esa industria. Caminamos de nuevo por los encharcados pisos (de agua, grasas viscosas y jugo). El ingeniero mecánico Tomás Zamora Rodríguez, director general de la empresa, nos habla del costo de la inversión, que alcanza 1 200 000 pesos, de estos 300 000 dólares para resolver los problemas ambientales generados.

Las tuberías de polipropileno están diseñadas para cero pérdida de fluidos.

Se incluyen en las nuevas inversiones las tuberías de polipropileno, el combustible, acero, construcción civil, cemento... La tecnología de riego es de primera generación y permitirá irrigar de acuerdo con lo que necesita el suelo, con la combinación de aguas naturales y residuales.

«Vamos a proteger más de 400 hectáreas con riego, por lo que ahorraríamos fertilizantes, porque esta agua residual es rica en potasio, fósforo y nitrógeno, lo que permitirá disminuir el consumo de fertilizantes químicos y amortizar la inversión también por los rendimientos cañeros», dice Zamora.

La inversión se comenzó en el mes de septiembre de 2006 y ya está en fase conclusiva. La introducción de los sistemas de riego será un sueño coronado a favor del medio ambiente.

—¿Hacia dónde vertieron los residuales en esta zafra?

—Tratamos de aplicar soluciones alternativas; no las que aspirábamos, pero comenzaremos la próxima zafra con todo el sistema montado, para garantizar que los residuales del Rabí no se conviertan en un problema, sino en una solución a la producción de caña del país.

—¿Qué beneficios reporta esta tecnología a la industria?

—Por vez primera se introduce en un ingenio en Cuba la sustitución de todas las tuberías de acero por las de polipropileno, diseñadas para cero pérdida de fluidos, con una durabilidad superior a las de acero, calculada en más de 50 años.

«Estas tuberías permiten sustituir las juntas de amianto, tema polémico en el mundo, porque ya no quedan fabricantes de las mismas, y cuando se localizan, sus precios son altos. Además se demostró que el amianto es un producto tóxico, que afecta incluso la salud humana.

«Hacemos estas inversiones ahora porque Cuba tiende a la recuperación económica y se cuenta con el financiamiento. Nuestro Ministerio decidió ejecutar inversiones parecidas a las del Rabí en varios centrales del país».

—¿Qué falta?

—Tenemos el sistema de bombeo, ya en el CAI, con bombas de acero inoxidable, que soportan la agresividad de los fluidos. Va a entrar una máquina de riego, con tecnología de primera generación, que permite regar por pronóstico y vienen con un recubrimiento especial para emplear ese tipo de fluido.

«La inversión incluye diez sistemas, igualmente con tecnología de avanzada, que permiten regar eficientemente los fluidos y que no haya acumulación por encharcamientos, para así evitar el exceso de aplicación de los residuales».

CULTURA MEDIOAMBIENTAL

En el ingenio se construyeron todas las zanjas por donde circulan los residuales, las cuales, debido al tiempo, tenían notable deterioro, y hasta en algunos lugares estaban perforadas, permitiendo que los líquidos penetraran al subsuelo.

El sistema está diseñado con varias trampas de grasas y un sedimentador con tecnología sofisticada, que asegura no lleguen sólidos a las lagunas, ni grasas u otros productos químicos. Con la conclusión del tratamiento que se le da al residual en las lagunas, el líquido que se riegue a la caña no agredirá al suelo y elevará el potencial cañero.

Las tuberías de polipropileno disminuyen la aplicación de ácido para limpiar las incrustaciones de los conductos, y reduce sustancialmente las cantidades de materias extrañas en el azúcar, argumenta la ingeniera química Adela Mosquera.

«Cuando circulan todos los fluidos por tuberías de acero siempre existen partículas ferromagnéticas en el azúcar, que se atenúa con un tratamiento con imanes; pero cuando los fluidos en su gran mayoría circulen por las de polipropileno no existirán desprendimientos de ningún tipo», asegura la técnica en cristalización.

Igualmente los tubos de polipropileno por donde viajan los fluidos hacia las cuatro lagunas evitarán con su impermeabilidad filtraciones y contaminación al subsuelo.

A partir de la introducción de una tecnología electromagnética, las limpiezas químicas que se hacían cada diez días se han extendido a 15, lo que disminuye en 30 por ciento los productos químicos que se usaban en zafras anteriores para limpieza.

SALVAR EL MEDIOAMBIENTE

El ingeniero Yusbel Liy Almenares, gerente del proyecto Residuales Jesús Rabí, de la Empresa de Proyectos del MINAZ (IPROYAZ) de Matanzas, aprecia que además de los factores objetivos de falta de financiamiento y recursos, existían otros subjetivos, como la percepción de que aún con los niveles de contaminación que se emitían por la industria, su peso económico prevalecería para que no se tomara la decisión de paralizarla, lo cual conducía al adormecimiento en la búsqueda de soluciones.

«Felizmente el colectivo está comprometido con la percepción de que dañar al medio ambiente es pérdida de eficiencia económica», explica.

«En este momento se ha construido un sistema nuevo para el manejo de residuales del complejo. Esto nos permite la cuantificación y mejor caracterización no solo desde el punto de vista químico, sino de los lugares de origen dentro de la fábrica. La conducción entubada actual obliga a que la entrada de residuales líquidos al sistema de drenaje no sea por cualquier lado, como en una zanja o canal, obligando a saber de dónde y cuánto es lo que entra.

«También obliga a dosificar los distintos flujos tecnológicos, porque pudieran superar la capacidad de evacuación de los tubos, lo cual redunda en mantenimientos al sistema de válvulas y bombas, contribuyendo a la disciplina tecnológica en los tiempos de trabajo y limpieza de la fábrica y el sistema de drenaje».

Almenares concluye que en el futuro pudiera hablarse de una planta de tratamiento, aprovechando las bondades constructivas de lo que se diseñó en estos años y que hoy finalmente están edificadas.

Otra innovación ha sido la construcción de las lagunas de forma rectangular, con lo que se logra disminuir la temperatura de los fluidos para que puedan ser regables, pues el residual caliente daña la vegetación y al suelo.

PROGRAMA IMAGEN

El proyecto Imagen se propone que los pobladores y obreros del central se sientan más motivados a laborar en esta fábrica, y que el tema medioambiental se convierta en parte de la cultura.

Para revitalizar la imagen se pintaron el basculador y numerosos equipos, al igual que se impermeabilizará el piso.

El Programa Integral de Residuales del Rabí no incluye solo la correcta evacuación de los líquidos, pues el año pasado se invirtió en la caldera, con lo cual se logra una alta eficiencia en la misma, usando el bagazo. Por tanto, se disminuyen las emisiones carbónicas a la atmósfera y se entrega energía a la red nacional.

Ahora el concepto es convertir el complejo en una fábrica de alimentos, y no solo de azúcar, lo que entraña lograr estándares internacionales en la manipulación, trasiego y almacenamiento.

Los residuales de la destilería están conectados al mismo sistema de tratamiento de la industria, pero a partir de septiembre se emprenderá un proceso inversionista que supera el millón de dólares para la modernización de esa fábrica, que la convertirá en más eficiente integralmente.

El Ministerio quiere declarar al Rabí Polo científico del desarrollo de las nuevas tecnologías y que este central valide todas las tecnologías que el MINAZ está introduciendo en la producción de azúcar y alcohol.

Por tal motivo se llevan a cabo cuatro proyectos de desarrollo territorial con la universidad Camilo Cienfuegos, de Matanzas entre estos los asociados a la producción de alimento animal y la atención a los procesos de oxidación del ingenio.

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