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Tenemos una obra que defender

Con estudiantes del Instituto de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, fue el diálogo del Presidente de la República en la mañana de este sábado. Un encuentro, que al decir del mandatario, fue realmente aportador y lleno de mucho compromiso y confianza

Autor:

Yaima Puig Meneses

Desde la madurez política y la responsabilidad social con que asumen su formación y desempeño cotidiano, transcurrió en la mañana de este sábado el encuentro del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con una representación de estudiantes del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García.

Cómo aprovechar mejor la voluntad de nuestros jóvenes e incorporarlos más a tareas urgentes en la Cuba de hoy; y cómo hacerlos sentir parte, opinar, crear… en los más diversos espacios, fueron algunos de los temas acerca de los cuales se debatió profundamente durante unas tres horas en un encuentro en el que participaron, además, dirigentes del Partido y el Gobierno, así como Rogelio Sierra Díaz, rector del centro de estudios.

Con compromiso y agudezas gratificantes se les escuchó hablar también sobre cuánto han hecho en estos difíciles meses de enfrentamiento a la COVID-19. Disímiles han sido los desafíos, como disímiles y muy enriquecedoras las experiencias adquiridas a partir de su trabajo en centros de aislamiento; en los barrios ayudando a los más vulnerables; en la digitalización de los procesos en los vacunatorios; en los diagnósticos sociales; en donaciones de sangre; y otros tantos espacios a los cuales se han incorporado.

El reto, consideró la estudiante Ariana Díaz Mariño, está en que lo hecho no sea solo cosa de un período, sino que logremos convertir este accionar en algo cotidiano. Que los estudiantes salgan de las burbujas propias de sus carreras y estén junto a los trabajadores de Salud; cuidando colas; en actividades productivas y de servicios... nos ha permitido también el crecimiento de la conciencia política, lo cual tributa a seguir construyendo un país mejor.

Es, de muchas maneras, no solo el crecimiento de nuestros jóvenes, junto a ellos, crece indiscutiblemente nuestro país, porque como dijera la joven Ivette González Salanueva, los jóvenes que «estamos vinculados a estas actividades nos hemos convertido en un termómetro de la sociedad».

Cuando una persona, por ejemplo, —reflexionó— lleva diez meses cuidando una cola en una tienda de barrio, comienza a conocer a ese barrio y las inquietudes de sus habitantes; o cuando una persona pasa cinco o seis meses llevándole comida a una persona mayor, comienza a conocer a esa persona mayor y cómo vive, y muchas veces no existe una retroalimentación para todo lo que nosotros percibimos, desde nuestro vínculo en tareas de impacto social.

De ahí su llamado a que con mayor frecuencia también se promuevan intercambios como este por parte de directivos y funcionarios a nivel municipal para enriquecer el accionar en la base. Y es que la Revolución, como dijo la estudiante Diana Castillo, tiene que ser vista como un proceso inclusivo, donde todos escuchen el criterio de todos y todos participen.

En ese afán por participar y sentirse útiles, las más de una veintena de intervenciones incluyeron temas tan diversos como los retos que entraña transmitir la realidad cubana teniendo en cuenta los nuevos códigos de comunicación, no solo en las redes sociales; la interacción de las instituciones y organizaciones de masas con la comunidad; el proceso de informatización de la sociedad cubana; la formación en valores de nuestros niños y adolescentes; y el incentivo a que las manifestaciones culturales y artísticas contribuyan al conocimiento de la historia de Cuba.

Las reflexiones se encaminaron, además, hacia la necesidad de que las universidades se inserten cada vez más en los espacios sociales; el mejor aprovechamiento de las prácticas profesionales; el perfeccionamiento y ampliación de la educación a distancia; así como un mayor acceso a internet de los estudiantes, que permita no solo respaldar la educación a distancia, sino también el posicionamiento de contenidos en redes sociales.

Agradecido por el encuentro, el Presidente Díaz-Canel departió durante casi una hora criterios y reflexiones con los muchachos, quienes dentro de algunos años tendrán la responsabilidad de representar a la diplomacia revolucionaria cubana.

Este espacio —les aseguró— no va a ser el único, le daremos seguimiento y continuidad. Desde la sinceridad con que han hablado, manifestó, nos dan luces sobre medidas o acciones que tenemos que instrumentar y sobre aspectos que debemos explicar más para que la población comprenda.

Con la franqueza que puede hablar un padre a sus hijos, Díaz-Canel aclaró las inquietudes de los jóvenes. Con claridad y en detalle explicó a los muchachos acerca del difícil momento que enfrenta el país, relacionado no solo con la compleja situación epidemiológica, sino también con un conjunto de factores como el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos; las medidas de recrudecimiento por parte de la administración norteamericana; y las constantes campañas de descrédito que intentan imponer sobre Cuba.

Hay mucha maldad y perversidad en las acciones que se gestan contra nosotros —comentó— y tenemos que ser capaces de discernir qué es lo que tenemos que superar y qué tenemos que resolver, sin dejarnos llevar por matrices de opinión impuestas.

Con ellos reflexionó acerca del complejo escenario que vive en estos momentos la nación en diversos ámbitos. Lo importante ahora —insistió— es que uno «no se puede decepcionar, dentro de todos los procesos hay gente que falla, no todo el mundo lo hace bien y todos cometemos errores, pero, ¿nos vamos a decepcionar por eso? No. Hay que ponerle el pecho a las balas, hay que tener optimismo, hay una obra que defender».

«Hay que pensar también ¿si se pierde la Revolución, de verdad el país mejora? ¿Se puede construir un país mejor sin Revolución? ¿Hay que perfeccionar la obra de la Revolución? Sí. ¿Hay que perfeccionar el Socialismo? Sí. ¿Y eso quién lo puede hacer? El pueblo cubano».

Hay muchos problemas acumulados —acotó— que con la actual situación económica no se pueden resolver aunque tengamos voluntad de hacerlo; lo que pasa es que no pueden faltar las respuestas, y ustedes lo han demandado.

Yo soy del criterio, subrayó, de que para comprender a la Revolución Cubana, la construcción del Socialismo en Cuba, lo primero que hay es que tener identidad de cubano, y para eso hay que ir a la fuente de nuestra cultura, de cómo se forjó la nación cubana y de nuestra historia; ahí están las respuestas.

Con la seguridad de las luces que dejan en la dirección del país encuentros como este, se despidió de los muchachos el Jefe de Estado, no sin antes convocarlos a participar, todos juntos, en la solución de los problemas, porque «si todos hacemos lo que nos toca hacer, todo mejora».

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